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Impuntual a toda hora | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-12-18 05:00:00

Impuntual a toda hora

“Es cosa de colombianos llegar tarde a todo lugar”, “No es raro que todo empiece tarde en nuestro país” “Él es tan impuntual que seguramente llegará tarde el día de su boda”.
Impuntual a toda hora

“Programemos este evento más temprano para que la gente llegue una hora después”.

Estas son algunas de las tantas frases que escucha usted a diario cuando de hablar de impuntualidad se trata.

Pero lo peor es que ya son tan familiares que todos se están acostumbrando a programar sus eventos pensando en los impuntuales y no en las personas que cumplen por protocolo y por respeto con la hora señalada.

Si usted es de las personas que llega tarde a todo porque no se programa o porque no le resulta grave hacerlo, es hora de que empiece a aportar a la cultura de la puntualidad.

Así como usted corre para llegar a la hora señalada a un banco, hágalo cuando va para una cita médica, a una reunión de negocios, a su trabajo.

Acabe con esa mala fama de “impuntual” que tiene.

Tenga en cuenta

1. Si tiene la agenda demasiado apretada lo mejor es que no se comprometa. Es mejor decir “no” a llegar justo cuando se acaba la reunión.

2. Para una cita informal se recomienda esperar 10 minutos. De acuerdo al interés que usted tenga por la cita establece el tiempo de espera.

3. No confíe en el reloj, pues existen situaciones exógenas como los trancones que pueden retrasar su llegada. Piense en esos percances para que le sobre tiempo y no le falte.

LA VOZ DEL EXPERTO

Margarita Santander

Experta en etiqueta y protocolo

“Se puede decir que las nuevas generaciones han aparecido con esquemas culturales y de comportamiento que no están guiadas muchas veces por el respeto. Es un estilo de vida que se está imponiendo, pero la puntualidad hace parte fundamental de todas las normas de comportamientos y no raya con estilos vanguardistas o modernistas. No podemos desconocer que las personas con las que establezco relaciones tienen otros asuntos por resolver y no sólo los míos.

Cuando somos impuntuales estamos dañando la tranquilidad del otro, generando estrés, molestia.

Desde el ámbito laboral estamos enviando una mala impresión, pues la puntualidad es un indicador de competitividad y el ser puntuales es emitir poca credibilidad.

Desde el ámbito social y personal es de muy mal gusto, es una descortesía con el anfitrión porque él ya tiene programado su evento para que todo salga bien.

Un error que se da mucho es con los invitados especiales que suelen llegar tarde a todo lugar. Esas personas creen que su condición les da la autoridad para llegar tarde. En cuestión de etiqueta y protocolo eso desagrada mucho.

De tal palo tal astilla

Si usted es una persona impuntual ¿cómo puede obligar a su hijo a que se despierte temprano y llegue al colegio a la hora exacta?

Aunque no lo crea la impuntualidad se aprende. Por eso la única forma de hacer que su hijo sea organizado con su tiempo es a partir del ejemplo.

Así lo explicó la psicóloga Zulma Castañeda al indicar que “la puntualidad se enseña como se enseñan los buenos hábitos o costumbres, mediante las buenas prácticas. El ejemplo está por encima del discurso”.

Usted puede durar horas y horas, mañanas enteras regañando a su hijo pero si usted no hace lo mismo no habrá nada qué hacer.

La profesional explicó que es importante que de la mano del ejemplo se aplique el discurso.

Por eso siga las siguientes recomendaciones:

1. Hable con sus hijos, pero no caiga en ‘cantaletas’ que entran por una oreja y salen por otra. Permítale reflexionar sobre el impacto que tiene la puntualidad en las prácticas de su vida diaria.

2. No cometa el error de formularle una pregunta a su hijo y responder por él. Un ejemplo claro es ¿cómo te sientes por llegar tarde? Mal, verdad. Lo mejor es que le pregunte ¿Si no hubieras llegado tarde qué hubieras podido aprovechar? ¿Qué te hubieras evitado si llegas puntual al colegio? ¿Cómo te sientes con ese resultado? Cuando el niño es capaz de responderse se da cuenta del valor de la puntualidad y lo que importa para sus prácticas de vida, pero no para las de los papá. Por eso un mal argumento es decirle “si ves que me hiciste llegar tarde al trabajo por no madrugar”.

 

voz de experto

Zulma Castañeda

Psicóloga

Las personas no quieren hacer las cosas mal porque sí, muchas veces son impuntuales porque creen que no hay por qué preocuparse o no es nada grave si se hace. Este tipo de personas creen que está bien llegar tarde porque les parece más importante lo otro que están haciendo, porque no le parece grave que los esperen.

Otras personas creen que si los esperan es porque son importantes. Algunos consideran que pueden hacerlo pues deben resolver otros asuntos. Las anteriores son estilos de personalidades.

Pero también puede darse la impuntualidad porque son personas que no planifican, que no prevén, que son menos programadas que otras. Ese tipo de personas son más inmediatas.

Sin embargo, la puntualidad también tiene que ver con los valores. La puntualidad supone respeto por el tiempo de los otros.


¿De qué forma se puede aprender a ser puntual?

Se debe aplicar la empatía que es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Al desarrollar la empatía soy capaz de preguntarme ¿qué tiempo tiene el otro para esperarme? ¿hasta qué hora mantendrán abierto el lugar? Aprender a ver la vida con los ojos del otro me permite obrar en consecuencia y organizar la sociedad. Es importante ver la vida con los ojos de la persona que nos está esperando.

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