No sólo lo bailan en una uña; también logran que gire en la nuca, sobre la palma de la mano, con la punta hacia arriba e incluso hacen que el trompo caiga sobre el ojo de una aguja. Con él hacen miles de piruetas: la del dormilón, la de la pala, la del cohete, la del bumerang, la del barrilete, la del carrusel y, la más moderna y virtual de todas, la del trompo on-line.
Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA / eardila@vanguardia.com
Hablamos de tres campeones olímpicos, quienes llegan a la capital santandereana para mostrar todas sus habilidades con este milenario pasatiempo y, de paso, para descubrir jóvenes promesas en el arte de hacer bailar el trompo.¡En efecto!Están en la ciudad los colombianos, Giovanni Hernández y Jeison Patiño; y el mexicano, Antonio Gómez. Ellos, portando las medallas que consiguieron en los singulares campeonatos mundiales del trompo, se pusieron en la tarea de adelantar una gira por toda Colombia en un plan de caza-talentos.Se la pasan en las escuelas, en los colegios e incluso en las universidades mostrando sus habilidades a la hora de enrollar las cuerdas a sus trompos para lanzarlos contra el suelo y verlos danzar, como en los viejos tiempos.¡Hay que verlos bailar!Los tres logran que los trompos no sólo roten sobre sus puntas, sino que además los mantienen erguidos y girando en el suelo, en plataformas y en diversas partes durante horas enteras.¿Por qué promueven el juego del trompo en la ciudad?Según el mexicano Antonio Gómez, 'el trompo es algo más que un tradicional y popular arte; él tiene un valor didáctico de incalculables dimensiones'.'Con este juego, por ejemplo, los jóvenes no sólo adquieren destrezas, sino que además entienden que en clásicos como La Eneida, de Virgilio, el trompo era el deporte rey'.Por su parte, el campeón del trompo,Jeison Patiño, recuerda que se han encontrado trompos pertenecientes a la civilización romana.A su turno, el colombiano Giovanni Hernández explica que el trompo que se utiliza hoy día es ecológico: 'es decir, no es de madera, sino que se elabora con un material de policarbonato, que lo hace más ligero, de alto impacto; jamás se quiebra. ¡Y no atenta contra el medioambiente!'.Ellos, quienes estarán en Bucaramanga al menos dos meses más, intentarán hacer del trompo el protagonista de muchas horas de entretenimiento, elaborando centenares de maromas y, como ellos dicen, haciéndolo bailar en una uña.














