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El Festivalito Ruitoqueño, cada vez más un ‘Festivalote’ | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-05-17 05:00:00

El Festivalito Ruitoqueño, cada vez más un ‘Festivalote’

Festivalito Ruitoqueño que se respete llega cargado no sólo de música colombiana sino de lluvia y este año no podía ser la excepción.
El Festivalito Ruitoqueño, cada vez más un ‘Festivalote’

Como en las anteriores versiones la lluvia no fue impedimento para gozarse una cita más con el folclor colombiano.

Hasta con poncho de plástico al hombro los artistas se gozaron el momento. Uno de ellos, Fernando Remolino, gran músico santandereano que se llevó todos los honores.

Incluso un premio en su nombre se entregó en esta versión para el artista que más se subiera al escenario. En esta oportunidad el premio fue para el maestro Milton Noel Sanguino.

Como en todas las versiones no faltaron las risas a carcajadas, esas que se evidenciaron de manera anticipada con las coplas de John Jairo Claro yAndrés Páez, artistas de Música para el Pie Izquierdo.

Los asistentes también quedaron admirados con la impecable presentación del maestro Jaime Llano González y Beatriz Arellano.

Hay que admitir que ninguna de las agrupaciones se bajó del escenario sin un fuerte y caluroso aplauso, no solo por su talento sino por el gran compromiso con el Festivalito Ruitoqueño. Ninguna se quedó por fuera del nivel.

El público como todos los años también fue uno de los ganadores de la jornada.

Los jóvenes también se gozan la música colombiana

Muchos creerían que en el Festivalito Ruitoqueño solo se ven canas. Pero no es así. De la misma forma que nuestros abuelos se gozan el folclor colombiano, los niños y los jóvenes se apasionan con nuestras raíces musicales.

Vanguardia Liberal le preguntó a jóvenes músicos qué es lo mejor de participar en el Festivalito Ruitoqueño.

Qué talento el de los pequeños

No solo los padres estuvieron orgullosos de sus hijos. El público en general se quedó con la boca abierta ante el gran talento infantil que se evidenció en cada una de las presentaciones de las agrupaciones conformadas por niños.

Ellos, con la disciplina de todo un artista, se subieron al escenario para tomar en sus manos los instrumentos musicales, el micrófono y decirle a más de 1.500 asistentes, por qué tenemos grandes artistas en las escuelas de música de la ciudad.

Vanguardia Liberal quiso hablar con estos semilleros del folclor colombiano, quienes compartieron sus anécdotas, su gusto por la música, su pasión e incluso qué quieren ser cuando grandes.


Lo positivo

1. Público y artistas invitados de Bogotá. Hubo presencia de público estadounidense.  Manizales también puso su cuota musical en esta versión.

2. El trabajo que vienen realizando profesores como César Narváez con los niños. El piano a cuatro manos fue uno de los trabajos que llamó la atención entre los asistentes.

3. La presentación de Luz Helena Peñaranda con los niños oyentes y no oyentes de Centrabilitar. Lo mismo, su presentación con despedida incluida.

4. La obra artística del maestro Máximo Flórez que llenó de color la tarima de los músicos invitados.

5. Las semillas musicales que viene cultivando el maestro Rubén Darío Gómez con La Mochila Cantora. En esta versión se ganó varios cupos con: Andrés Felipe Lozano en la modalidad instrumental, la banda infantil Mochila Cantora, el Ensamble de Clarinetes en la modalidad instrumental, el Ensamble de Bronces y el Ensamble de Saxofones. Además el grupo vocal Mochila Cantora, la Banda juvenil  y la Prebenda Mochila Cantora en la modalidad vocal.

6. El público. No hay duda de la cultura que se ha formado alrededor del Festivalito. Este es uno de los pocos espacios culturales donde la gente se queda callada por respeto al músico y donde no suenan los molestos celulares en plenas presentaciones.

7. El humor de los organizadores. Como no gozarse el picante de las frases de Puno Ardila y Luis Carlos Villamizar.

8. La logística. La carpa siempre será fiel compañera de los asistentes al Festivalito para cubrirse de la inclemencia del sol en las tardes y de esos aguaceros propios de la Mesa de las Tempestades.

 

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