Era un viernes en la noche, cuando Alonso* viajaba en su carro en plan de conquista. Unas seductoras curvas femeninas fueron el gancho perfecto para atraerlo y él cayó en sus redes, sin oponer resistencia alguna. Entre coqueteos y risitas, llegó a un bar a tomarse unas copas con el nuevo prospecto; de ahí en adelante, su mente quedó en blanco.
Publicado por: ÁNGELA CASTRO ARIZA / acastro@vanguardia.com
Sólo tiene el vago recuerdo del último trago que tomó en un bar de la ciudad con aquella desconocida, quien, valiéndose de sus encantos, lo drogó, lo despojó de su efectivo y objetos de valor. Además, le vació dinero de tres cuentas bancarias.
Despertó tres días después, cuando su mamá preocupada por su paradero, lo halló desnudo dentro de su apartamento. Alonso*, quien tras el amargo episodio que le costó meses en consulta siquiátrica y lo llevó al límite de la muerte, fue una víctima más de la temida escopolamina, conocida en el argot popular como burundanga.
A Laura*, una joven comerciante, la escopolamina también la sorprendió, hace unos tres meses, cuando esperaba a una amiga con la que entraría a cine.
Dos mujeres que estaban detrás de ella en la fila, empezaron a hablarle y relata que de un momento a otro empezó a sentirse mal, mareada y 'borracha'. Como pudo, caminó hasta la taquilla del cinema para pedir ayuda. Las desconocidas habían desaparecido del lugar como por arte de magia.
Aunque tiene muchas conjeturas que no aún no logra resolver, luego de los exámenes de sangre los médicos confirmaron sus sospechas: era escopolamina. Un elemento que los delincuentes han convertido en un gran arma para cometer robos, secuestros e incluso violaciones.
Cayeron en las garras
Alonso* y Laura* sufrieron en carne propia los efectos de este tóxico natural altamente potente y peligroso, que en lo que va corrido de este año ya deja 17 víctimas en Bucaramanga de un total de 21 denuncias reportadas en el área metropolitana.
El mayor Nelson Enrique Cely Guerrero, coordinador del Grupo de Delitos contra el Patrimonio Económico de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, asegura que es un fenómeno en el que la mayoría de las víctimas corresponde a hombres que son abordados por mujeres en bares y sitios públicos nocturnos, siendo estos los lugares de mayor riesgo.
Bajo esta modalidad delictiva, 59 denuncias de hurto se entablaron en 2009 en el área metropolitana, de las cuales 50 se concentraron en la capital santandereana.
Es probable que la dimensión real de la situación no pueda establecerse a ciencia cierta, porque no se denuncia y por consiguiente, no se judicializa a los responsables.
Esto, según el oficial, se atribuye a circunstancias particulares de las víctimas: hombres casados que terminaron en un motel con una desconocida o una trabajadora sexual, vergüenza de admitir que aceptaron comidas o bebidas de un desconocido y porque no saben a quién culpar.
De hecho, el problema no es exclusivo en la ciudad. En el país, el 30% de los casos de escopolamina, no llega ni siquiera a los estrados judiciales. Solamente en Bogotá, según Medicina Legal, hay un promedio diario de ocho víctimas, que la deja como la ciudad más afectada por ese fenómeno delincuencial.
* Por petición de los entrevistados, sus identidades fueron modificadas.
Zombis, los fines de semana
En el Hospital Universitario de Santander, HUS, es frecuente la atención de pacientes intoxicados por escopolamina, que llegan como zombis al centro asistencial, especialmente los fines de semana.
El médico Javier Martínez, jefe de Urgencias del HUS, describe que en la mayoría de los casos sin precisarlos, se trata de hombres adultos que fueron víctimas de robos, aunque señala que también se han atendido a jóvenes provenientes de Duitama que llegaron Bucaramanga sin saber cómo ni cuándo, luego de aceptar la invitación de un desconocido.
Los pacientes presentan un cuadro clínico de apnea, pérdida de memoria, explica el profesional médico, quien alude al hecho de que la intoxicación muchas veces es el resultado de una combinación de varias sustancias como escopolamina, benzodiazepina y anfetaminas para potenciar sus efectos.
cárcel de hasta 6 años
El mayor Freddy Guio Díaz, jefe del Grupo de Delitos Especiales de la Seccional de Inteligencia Judicial, Sijín, de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, precisa que el Artículo 383 del Código Penal establece que aquel que porte de sustancias como la escopolamina o semejante, en un lugar público o abierto al público, que sirva para colocar en estado de indefensión a las personas, incurrirá en prisión de 1 a 3 años.
Agrega que el Artículo 384 genera unas conductas agravantes, es decir cuando valiéndose de un menor, o quien padezca trastornos mentales y personas habituadas (drogadictas) cometen este delito, se enfrentan a penas mínimas de 3 a 6 años.
Hasta la fecha el Grupo de Delitos Especiales de la Sijín, no ha realizado la primera captura relacionada con este delito, si bien el oficial a cargo reconoce que hay una criminalidad oculta. Por ello, pidió a las personas que sean víctimas de este tipo de conducta ilícita que denuncien en las sedes de la Sijín o la Fiscalía, o se comuniquen con la línea 123.
Use el sentido común
1 Ponga especial atención a las personas que se acerquen en los sitios públicos o ambientes como discotecas o estadios.
2 Tenga cuidado al entablar amistad con extraños.
3 No proporcione a extraños datos que puedan comprometerlo, como dirección de su casa, número de su teléfono fijo o celular.
4 Procure salir a rumbear con gente conocida y no se quede bebiendo con personas que no conoce.
5 Dé instrucciones en su casa (niños y empleadas del servicio, blancos mucho más accesibles y desprevenidos), de no abrir la puerta a supuestos grupos religiosos, vendedores o empleados.
preguntas y respuestas
Verdades y mentiras
Nelson Ramiro Gamboa Toloza
Médico toxicólogo y profesor de la Escuela de Medicina de la UIS.
¿Cómo se manifiesta una intoxicación por escopolamina?
La persona presenta un estado de confusión, donde puede manifestarse agresiva o puede llegar a un estado de somnolencia; se reduce su capacidad de caminar, se dilatan las pupilas, tiene dificultades para orinar, mantener el equilibrio y para hablar.
¿Al cabo de cuánto tiempo se presentan los síntomas?
Las alteraciones en la capacidad de interactuar con el medio se presentan a los 15 minutos de haber ingerido la sustancia.
¿Cuánto puede permanecer bajo los efectos de ese tóxico?
El efecto puede durar entre cuatro a cinco horas y luego la sustancia se elimina en el organismo.
¿Una persona puede ser víctima, con tan sólo sacudir un pañuelo, tocar un papel u oler un producto?
No, sólo por vía oral la persona es intoxicada, todo lo demás hace parte de los mitos que se han tejido alrededor del tema. Lo usual en estos casos es que a los pacientes les mezclan la escopolamina en una bebida o en una sustancia sólida, porque la absorción a través de la piel es muy baja como para que se produzcan los efectos de esta sustancia.
¿Cuáles son los riesgos, de acuerdo con la cantidad?
Dosis a partir de los 2 miligramos. En los niños la dosis letal es de 10 miligramos y en adultos, entre 50 y 100 miligramos, pero si la persona tiene una enfermedad o un problema cardiaco, el riesgo aumenta. También hay personas obesas que tienden a tolerar las dosis más altas comparadas con personas más delgadas.
¿La escopolamina puede provocar la muerte?
Sí, porque se presentan complicaciones como alteraciones en la función cardiaca, arritmia, puede afectar la presión arterial. El paciente puede entrar en coma y comprometer la función respiratoria.
¿Qué secuelas puede dejar?
Efectos residuales a nivel del globo ocular y aparato intestinal, problemas a nivel del sistema nervioso central, convulsiones, depresión severa, taquicardia y manifestaciones de trastorno conductual (miedos, actitudes paranoicas y trastornos de ansiedad).










