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En Bucaramanga, las niñas siguen quedando embarazadas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-06-13 05:00:00

En Bucaramanga, las niñas siguen quedando embarazadas

Según cifras de la Secretaría de Salud de Bucaramanga, durante 2009, 697 niñas entre los 10 y los 17 años se convirtieron en madres. Y aunque la cifra disminuyó en 45 casos con relación al 2008, demuestra que los programas de educación sexual no son suficientes para frenar uno de los temas más delicados de la juventud.
En Bucaramanga, las niñas siguen quedando embarazadas

Hace 45 años, las mujeres en Colombia tenían en promedio siete hijos. Hoy, según cifras de Profamilia, institución que promueve políticas de planificación y control de la natalidad, las colombianas tienen, por mucho, tres. Sin embargo, las adolescentes embarazadas en vez de disminuir, han aumentado.

Incluso, el año pasado, el excandidato presidencial Rafael Pardo propuso dar gratuitamente a las jóvenes menores de 15 años la píldora del día después, lo cual causó una gran polémica.

En Bucaramanga, en el 2007, de 9.425 mujeres que tuvieron hijos, 1.507 fueron adolescentes entre los 10 y los 19 años y de ellas, 39 eran niñas menores de 14 años. En 2008, fueron 1.683 las adolescentes que quedaron embarazadas y en el 2009, la cifra bajó sólo un poco y se situó en 1.554, pero 44 fueron menores de 14 años.  

Mariana* es una de estas jóvenes. No hace mucho que regresó a clases en un colegio al norte de la ciudad, luego de dar a luz a un niño que cuida su prima por $5 mil diarios. Está en el último grado de bachillerato y quedó embarazada a los 15 años de su segundo novio, con quien por primera vez tuvo relaciones sexuales. “Él decía que era estéril porque antes había tenido una pareja y no pasó nada”, dice. Por esa razón no utilizó ningún método de planificación y tampoco lo exigió.

Cuando su papá se enteró del embarazo, le sugirió que abortara pero ella se negó. Intentó vivir con su novio pero las cosas no funcionaron. “Entendí que no estaba preparada”, dice. Hoy vive con su mamá. Ya no piensa en el amor sino en cómo darle de comer a su hijo. Ha estado a punto de abandonar el colegio para buscar un trabajo y, así, dice, dejar de sentirse culpable por la pobreza que empeoró en su casa desde que el bebé nació.

Gladys Picón, quien hace parte del programa Profamilia Joven en Bucaramanga, afirma que las consecuencias de un embarazo prematuro se convierten en graves problemas para las adolescentes porque no tienen suficiente madurez para enfrentar la vida de pareja, los cambios que genera un embarazo y mucho menos, ser madres.

Muchas lo desean

En un estudio realizado por la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, en 2005, a 336 embarazadas adolescentes que fueron atendidas en el Hospital del Norte, se encontró que la edad promedio en que iniciaron relaciones sexuales fue a los 15 años, que sólo la mitad había terminado el bachillerato y que más del 60% recibió información sobre planificación pero no previno el embarazo.

Estos porcentajes no han variado en los últimos años, dice Isabel Ortiz, directora de la Fundación Mujer y Futuro. “Se sigue pensando la sexualidad en términos pecaminosos y en que el único destino de la mujer es ser mamá”.

Pero hay otra razón que preocupa y que va más allá de la falta de planificación. En el estudio realizado por la Unab, el 59% de las adolescentes afirmó haber deseado quedar embarazada y el 26.1% dijo ser víctima de violencia intrafamiliar, lo que se traduce en que un número importante de adolescentes desea el embarazo con el fin de formar un nuevo hogar, tratando de escapar del suyo.

“Otro factor es la carencia afectiva, por eso con la primera caricia las jóvenes se deslumbran”, dice Ortiz. En su gran mayoría, estas niñas ignoran que los embarazos en adolescentes son considerados de alto riesgo porque el cuerpo no ha madurado lo suficiente. “El parto tiene que hacerse casi siempre por cesárea, porque no está preparado para la dilatación”, explicó Gladys Picón de Profamilia.

En el salón de clase

El año pasado, en el colegio de Tatiana*, una niña de 14 años quedó embarazada pero se retiró porque se enfermó. Este año el turno fue para ella y otras dos que están en noveno y décimo grado.

“Al principio todos los alumnos cuestionan a la embarazada pero al final se deslumbran ante la llegada de un nuevo bebé”, cuenta una de las profesoras de Tatiana.

Esta semana, como si se tratara de cualquier actividad escolar, prepararon un baby shower para una de las embarazadas. Y a pesar de que la gran mayoría de estas jóvenes está en situación de pobreza, parece que sueñan con lo que dice el adagio popular: todo hijo llega con el pan debajo del brazo, aunque el pan lo terminan dando las abuelas.

Tatiana sabe que eso es exactamente lo que sucederá en menos de un mes cuando nazca su hijo. Parece tranquila. Tiene 17 años y quedó embarazada de su primer novio, a los 16. Confiesa que con su pareja planificaban ocasionalmente con condón y que sólo en una ocasión tomó la “pastilla del día después”. Pero lo que le aconsejaron en una droguería no funcionó. Se enteró del embarazo cuando tenía tres meses y de inmediato le contó a su familia. “Mi mamá se preocupó por lo que fuera a pensar mi papá. Claro que le dolió, pero hoy está contenta porque va a ser abuelita. Mi papi estaba resentido, le pedí perdón y poco a poco me ha entendido”, dice.

Como le sucedió a Mariana, Tatiana también terminó su relación de pareja, aunque aclara que el padre de su hijo, de 19 años, responderá por todo. Sus papás le pusieron como condición para seguir apoyándola en sus estudios, que siguiera viviendo con la familia. “Fui inconciente y decidí no planificar. Pero ahora, luego de que nazca mi bebé, sí pensaré en mi futuro”, afirma.

Isabel Ortiz de la Fundación Mujer y Futuro ve con preocupación lo que les espera a jóvenes como Tatiana. Dice que no son pocos los casos de mujeres con apenas 20 años que ya han pasado por tres embarazos.

Desde 2008, la Secretaría de Educación de Bucaramanga lidera el Programa de Educación Sexual y Construcción de la Ciudadanía, Pescc, que se ejecuta en 24 de los 53 colegios públicos que hay en la ciudad. El fin es reemplazar las clases de educación sexual por proyectos que no sólo involucran la salud sexual y reproductiva, sino la expresión de sentimientos y la autovaloración.

Por su parte, la Secretaria de Salud del Municipio ejecuta en diez colegios de las comunas más vulnerables de la ciudad, el programa Promoción de Derechos y Redes Constructoras de Paz, que busca reducir los riesgos de embarazos adolescentes.

Sin embargo, estos programas cobijan una mínima parte de la población de jóvenes en la ciudad, que sobrepasa las 90 mil personas entre 10 y 19 años.

Quienes trabajan por erradicar los embarazos en adolescentes coinciden en que esta problemática no le corresponde a un solo sector. Educación  y salud están involucrados pero solos no pueden lograr resultados si no hay un cambio en la cultura, si las familias siguen siendo disfuncionales, si se incrementa la violencia intrafamiliar y si la pobreza sigue aumentando.

Mitos sobre el sexo y la planificación

Los jóvenes creen que…

… en la primera relación sexual, la joven no queda embarazada.
… si no se produce un embarazo durante las primeras relaciones, es porque son estériles.
… si se ama de verdad no hay porqué exigir el uso del condón. No usarlo es una prueba de amor.
… si la joven pide el uso del condón, es porque es promiscua.
… las pastillas anticonceptivas engordan.

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