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Jovenes v铆ctimas en el olvido | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-08 05:00:00

Jovenes v铆ctimas en el olvido

Que se cometieron errores en el pasado y que se siguen cometiendo en el presente es un axioma del cual est谩n convencidos, como tambi茅n lo est谩n de la necesidad de decirle alto a esos errores y empezar a restaurar los cimientos de la sociedad para hacer una nueva, libre, sin armas y sedienta de una transformaci贸n.
Jovenes v铆ctimas en el olvido

Ketty y Mario son j贸venes que entran en la extensa lista de los de su generaci贸n que fueron v铆ctimas del conflicto y que hoy se sienten olvidados por el Estado, sin herramientas para cumplir la responsabilidad natural de ser el futuro de su sociedad.

Ketty es una sobreviviente del desplazamiento por parte de grupos paramilitares que cuando ella era una ni帽a, irrumpieron en el corregimiento R铆o Seco y asesinaron a parte de la poblaci贸n.

Las familias que sobrevivieron, asustadas, abandonaron sus entornos y entraron a hacer parte de la lista de errantes que hoy subsisten en 聭territorios ajenos聮. 聯La forma en que nos toc贸 acoplarnos a todos (una madre con cinco hijos) y comenzar a levantarnos nuevamente, mi mam谩 no ten铆a las condiciones econ贸micas para levantar a la familia聟 tuvo que ir al psic贸logo porque caminaba por las calles y sent铆a que la persegu铆an聟 tuvimos que apoyarnos mucho聰, relata Ketty.

Mario, por su parte, es uno de tantos hu茅rfanos, cuyo padre fue arrebatado por al conflicto armado. 聯A mi pap谩 lo mataron en Bosconia cuando yo ten铆a 15 a帽os (hace seis). 聯Fue duro para nosotros. Sent铆 rabia, rencor, resentimiento, sed de venganza聰, dice.

Su resentimiento fue nutrido por la imagen de su madre sedada, sin ning煤n psic贸logo o instituci贸n que dijera: yo ayudo. 聯Nos aferramos a Dios; no tuvimos ning煤n otro acompa帽amiento, s贸lo Dios聰, relata este joven, que tras alimentar por cuatro a帽os sus deseos de 聭hacer justicia聮 se levant贸 un d铆a frente a una congregaci贸n y dej贸 salir todo aquello que lo contaminaba, llor贸, 聭explot贸聮 y luego se sinti贸 aliviado. S贸lo entonces estuvo listo para empezar el proceso de reconstrucci贸n de su proyecto vital.

聯Ese d铆a empec茅 a entender que yo era una v铆ctima de la violencia armada, pero tambi茅n era un ser humano que ten铆a metas, proyecto de vida, que era parte de la sociedad y era 煤til para ayudar a aquellos j贸venes que se encontraban en la misma situaci贸n que yo聰.

Ambos hacen parte hoy de procesos que buscan ayudar a j贸venes que viven lo que ellos vivieron y que viven a煤n gobernados por el fantasma del animadversi贸n, que se manifiesta en todos sus momentos y les recuerda episodios que los dejaron hu茅rfanos, sin hermanos, desarraigados y con sus familias desmembradas.

Ketty es miembro del grupo de Memoria Hist贸rica que adelanta trabajo con las comunidades en el Cesar, y Mario hace parte del programa de acompa帽amiento psicosocial y atenci贸n a v铆ctimas.

Sin aliento

J贸venes ap谩ticos, sin aliento para resolver sus conflictos emocionales, con un desinter茅s general por estos programas, ya que han escuchado mucha ret贸rica acerca de la soluci贸n de sus dificultades, pero no han visto que esta pase a los hechos, son los que se han encontrado Mario y Ketty en el desarrollo de su trabajo. A esto se suma un componente de inseguridad para hablar porque 聯uno nunca sabe a qu茅 se puede enfrentar, no se sabe qui茅n fue el actor, con qui茅n est谩 compartiendo聰, dice Ketty y a帽ade: 聯Creo que un error que tuvo el Estado fue no haber preparado a la sociedad para todos estos movimientos de reinserci贸n porque t煤 no tienes la libertad de hablar en las calles, no sabes con qui茅n est谩s compartiendo; la sociedad no est谩 preparada para decir yo soy vecina del que asesin贸 a mi esposo聟聰.

聯No es f谩cil, por lo general los j贸venes no aceptan ese trabajo psicosocial, est谩n como inmunes a lo que se les dice, por eso el trabajo es complicado聰, dice Mario, quien ha visto muchas puertas cerrarse en su cara porque se enfrenta a una sociedad afligida y con una gran falta de fe. 聯Me da mucha tristeza porque los j贸venes se encuentran muy afectados聰.

Cambio de mentalidad, la urgencia

El relato de la mujer estaba impregnado de tristeza, desesperanza y preocupaci贸n: a su paso por At谩nquez, el conflicto armado se llev贸 a m谩s de 300 adultos, de modo que los j贸venes, adolescentes y ni帽os quedaron hu茅rfanos, otro tanto de mujeres, viudas y muchas familias desmenuzadas. Esos muchachos hoy han decidido que tomar谩n las riendas de su vida y dicen que nadie m谩s los volver谩 a someter, por lo que existe rechazo a todo lo que represente autoridad; algunos tienen en mente la venganza como 煤nica forma de hacer que la justicia obre.聽 聽

聯Los posconflictos tienen ese problema; toda sociedad que supera los conflictos armados tiene esa fase existencial聰, asegura Antonio Calvo Silva, coordinador regional de la Comisi贸n Nacional de Reparaci贸n y Reconciliaci贸n, CNRR, quien dijo que en ocasiones estos estados terminan en suicidio, ya que los j贸venes sienten que su 煤nica posesi贸n, en la que pueden gobernar es su vida y por lo tanto disponen de ella; as铆 ocurri贸 tras la segunda guerra mundial.

El trabajo perentorio a realizar es cambiar la mentalidad de los j贸venes, adolescentes y ni帽os, dice Calvo Silva, 聯que entiendan que la violencia no es una opci贸n ni para el ejercicio pol铆tico ni para la resoluci贸n de los conflictos, que la violencia es un instrumento que hist贸ricamente dej贸 de ser 煤til y no tiene opci贸n para la humanidad hacia el futuro y menos en Colombia; entonces a los j贸venes les corresponde la responsabilidad de romper el ciclo de la violencia en Colombia, les corresponde un cambio de paradigmas y este es la no violencia como forma de ser y hacer para que en este pa铆s la violencia alguna vez deje de ser la herramienta favorita de quienes quieran detentar聽 el poder聰.

Pero para eso no cuentan con herramientas a su alcance, pues hoy se les dificulta incluso el acceso a un empleo, a la educaci贸n y a la salud y cuando logran penetrar alguno de estos escenarios, no se les tiene en cuenta como v铆ctimas para, por lo tanto, darles un trato diferencial, sino que se les aplica el mismo tratamiento.

聯Una madre de familia, que todo el fin de semana dur贸 so帽ando con la imagen de su hijo decapitado y amanece en lunes con jaqueca recibe el mismo tratamiento que el que fin de semana se emborrach贸 y el lunes amanece con jaqueca, es el mismo acetaminof茅n que le recetan al uno y al otro sin diferenciar el origen de cada padecimiento聰, precis贸 Antonio Calvo.

LA VOZ DEL EXPERTO

Antonio Calvo Silva
Coordinador regional de la CNRR

聯Siento que en este proceso la sociedad en su conjunto debe reflexionar y entender que el problema que viven los j贸venes le ata帽e a todos, que no es cierto que quienes detentan el poder puedan trazar las pol铆ticas para los j贸venes, que no es cierto que los j贸venes sean mentecatos o disminuidos mentales que no entienden lo que con ellos ocurren y que no pueden tomar en sus manos su propio destino, que no es cierto que el que es m谩s viejo sabe m谩s que el m谩s joven, que no es cierto que la sola norma sea suficiente para curar y que es menester que se explore, desde distintas opciones, posibilidades para los j贸venes y que ellos entren a formar parte activa de esos procesos聟 Aqu铆 el principal responsable es el Estado que ha permitido el escalonamiento de聽 niveles de violencia y de degradaci贸n en la sociedad, al punto que ha tocado a j贸venes y a ni帽os de manera tan absurda. El estado debe asumir un papel preponderante para que esto comience a superarse聰.

LA VOZ DEL EXPERTO

Padre Wilson Herrera Q.
Director de la Pastoral Social

聯Respecto al tema de atenci贸n a v铆ctimas, en enfoque en este caso de muchachos y muchachas hay que decir que la cosa en nuestra regi贸n, en lo que conozco, es incipiente, est谩 comenzando; como se comprender谩 la din谩mica de la violencia no ha terminado, aunque ha tenido cambios hacia mejoras muy significativo聰. El Sacerdote el miembro del Programa de Desarrollo y Paz del Cesar.

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