Ñuña: crispetas, pero de fríjol | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-15 18:02:11

Ñuña: crispetas, pero de fríjol

Es una variedad de fríjol común propio de los pueblos andinos, que se convierte en un recurso genético innovador, pues se puede presentar como pasabocas sin perder su alto poder nutricional, su gran atractivo; además, es patrimonio de la humanidad como toda la colección de semillas de CIAT, la más grande del planeta tierra.En Colombia cuando se va al cine no puede faltar el alto cono lleno de palomitas de maíz, cargaditas de sal.
Ñuña: crispetas, pero de fríjol

En Ecuador, acontece lo mismo, pero son de fríjol, el cual, de acuerdo al gusto, puede ser saladito o bueno de dulce.

¿Palomitas de fríjol?
Así como lo leen. Una costumbre milenaria de los pueblos andinos, de donde son originarias esas variedades, que tienen la facultad, según los reportes técnicos, de expandir aceleradamente sus cotiledones al ser sometidos al calor.

Les acontece lo mismo que al maíz pira, cuando, como en un acto mágico, llega a convertirse en crujiente palomita.

De acuerdo con José Orlando Toro Chica, tecnólogo con más de 35 años de experiencia en fríjoles, en el departamento de recursos genéticos del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, se trata de un fríjol común llamado ñuña o nuña, y también conocido como reventón, por su efecto saltarín a la hora de volverse palomita, ya que aumenta entre 30% y 50% su tamaño al poco tiempo de estar en la estufa o microondas.

Son originarios de Perú, Bolivia y Ecuador, pero se pueden plantar en zonas frías y secas, como las de Cundinamarca y santanderes.Más investigación
Su nombre científico es Phaseolus vulgaris L., y se encuentra principalmente en Perú, Ecuador y Bolivia.

“Se han efectuado trabajos de investigación que han permitido agrupar las accesiones en dos conglomerados de acuerdo a las características, en un dendrograma. Es decir, teniendo en cuenta precocidad para reaccionar al calor, rendimiento, calidad nutricional y porcentaje de expansión”, agregó.

Esta variedad crece en ambientes fríos pero secos, como los que existen en Cundinamarca y los santanderes.

“Hay unos que revientan como el maíz pira, pero otros lo hacen como el maní. Para lograrlo, se necesita muy poco fuego, por lo que a su vez, ese prodigioso alimento es amigable con el medio ambiente ante su ahorro energético”, agregó el investigador.

Sal y azúcar
Para el CIAT es una verdadera alternativa alimenticia, pues contienen en promedio 28% de proteína.Si bien se conocen sus bondades, hasta  ahora su potencial es poco explorado.

Por ejemplo, se puede comer con sal o dulce; y ¿por qué no? conjugando los dos.

También en las múltiples formas tradicionales, pero sin lugar a dudas su verdadera novedad es tenerlo como pasabocas, como un maní salado que se puede comer mientras se efectúa otra actividad.

Para el investigador, “otro aspecto interesante es la búsqueda de nuevos mercados externos, pues es producto exótico que puede ofrecerse en diversas presentaciones para cautivar un público como el infantil u otros, como por ejemplo, los potenciales consumidores de legumbres deshidratadas del mercado naturista americano, o inclusive como producto ecológico para los mercados de la Unión Europea, donde han ganado tanto espacio”, agregó.

Lo cierto es que la ñuña, ese alimento legendario de los pueblos andinos, va a dar mucho de qué hablar y comer, cuando se tenga la posibilidad de tener unos granos en la alacena y a pocos metros, un reverbero, pues tuestan con el solo “susto” de llevarlos a la candela.

¿Le provocan las ñuñitas? pues hágale mano.

Menos de dos minutos en el microondas y los ñuñas están listos para consumir. También se pueden tostar en un sartén y poco fuego.Los campesinos peruanos cuando van a trabajar llevan una pequeña cantidad de ñuñas y una vasija de cerámica para reventarlas. Ellas les proporcionan la energía que necesitan para su labor diaria.

También se pueden comer en sopas, guisados o tostados.

Alverjas y hasta, las habas
Lo bueno de los fríjoles reventones está por venir. Con el pasar de los días todos los granos podrían ser reventones.

Según José Orlando Toro Chica, investigador del CIAT, frente a esas variedades hay mucho que estudiar, por ejemplo, cuál es el gen o grupo de genes que hacen que con poco calor exploten.
“La biotecnología nos permitirá identificarlo y mediante una manipulación llevarlo a las habas, lentejas, maíces, soya, otros fríjoles y muchos más granos”.

Lo anterior significa que se podrán tener, con el pasar de los días, desde arroces saltarines hasta un buen cono lleno de palomitas, sí, pero de habas, que serían más grandes.

“Hay unos que revientan como el maní y otros como el maíz pira. Se identificarían esos genes y se llevarían a determinado grano para atender a un grupo selecto de potenciales consumidores”, agregó.

Lo que está claro es que los reventones se salieron de Ecuador, Perú y Bolivia y se quieren meter hasta en la sopa.

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