Barrancabermeja
Viernes 22 de octubre de 2010 - 12:00 AM

"Aquí la gente ya no olvidará la masacre de La Rochela"

Las lágrimas que aparecieron en su rostro eran diferentes a las de los últimos 21 años. Ayer, cuando vio el nombre de su hijo en una placa conmemorativa instalada en su tierra natal, sonrió en medio de un llanto pausado, tranquilo y sereno, embargada de la satisfacción de que, a pesar del transcurrir de los años, Arnulfo Mejía Duarte será recordado.

Con satisfacción, Isolina Duarte conoció ayer en la mañana la placa que rinde homenaje a las víctimas de la masacre La Rochela, incluyendo a su hijo, tras pedir constantemente un escenario en el que fuese recordado. (Foto: Édgar Pernett/VANGUARDIA LIBERAL)
Con satisfacción, Isolina Duarte conoció ayer en la mañana la placa que rinde homenaje a las víctimas de la masacre La Rochela, incluyendo a su hijo, tras pedir constantemente un escenario en el que fuese recordado. (Foto: Édgar Pernett/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Julián Espinosa Rojas

Esta mujer de figura delgada, sonriente y dulce logró a sus 69 años de edad que se construyera un monumento que evoca a las víctimas de la tragedia ocurrida el 18 de enero de 1989, en la que paramilitares asesinaron a una unidad judicial que investigaba crímenes de la región.

Cuando llegó, Isolina Duarte se sorprendió del tamaño que tenía la placa en la que su hijo encabezaba la lista que incluye a otras once personas que fueron asesinadas y a los tres sobrevivientes de la Masacre de La Rochela.

Esta mujer, que por varios años se dedicó a la modistería y al cuidado de sus hijos y nietos, es la principal responsable de este simbólico acto, luego de que solicitara por más de dos décadas un escenario en donde se pudiera recordar a su hijo, la única víctima oriunda de Barrancabermeja.

Esta semana su deseo fue cumplido y fue construida la placa el pasado lunes en el Parque a la Vida, pero no pudo asistir por compromisos médicos en Bucaramanga.

Ayer llegó al lugar y manifestó sentirse satisfecha al ver el escenario en el que los barranqueños podrán recordar a su hijo, junto a las dos placas que se levantan en el parque conmemorando a las víctimas de otros hechos violentos.


La tragedia

Isolina recuerda los detalles de la tragedia como si estuvieran intactos en su memoria. Con un pañuelo en su mano y una constante sonrisa en su rostro, afirmó que su hijo tenía 26 años de edad cuando fue contratado como conductor de una unidad judicial en Barrancabermeja.

Arnulfo había presenciado el nacimiento de su único hijo cuatro meses atrás y se dedicaba a conducir el automotor con el que los agentes judiciales se desplazaban por la región.

Con tristeza, esta mujer relató que su hijo ese día no tenía que trabajar. "Él le había dicho a  la doctora (jueza encargada de la investigación que se realizaría en La Rochela) que le diera un permiso porque tenía un primo enfermo. Días después tenían que ir allá pero habían puesto a otro muchacho a que fuera, pero él le dijo: no mano, yo voy porque me da pena con la doctora que me había dado el permiso. Y fue ese el día en el que todo ocurrió".

Sobre el crimen, Isolina señala que "eso ocurrió como a las 11:30 a.m., y nosotros nos enteramos como a las 3:00 p.m., cuando me dijeron que Arnulfo había muerto en cumplimiento de su misión".

Aún desconcertada por el hecho, relata que "eso fue como un baldado de agua fría que me cayó y no supe ni cómo quedé. Al principio se sabía que había supervivientes y tuvimos la esperanza de que él estuviese vivo, pero en la noche nos dijeron que él estaba muerto".

Hoy, Isolina llora al recordar los detalles de la masacre que marcó su vida y la de todos sus familiares.

"Por eso es que estoy contenta, de ver que aquí en Barrancabermeja la gente ya no va olvidar la masacre de La Rochela y ahora sólo me queda seguir viviendo hasta el día que me encuentre de nuevo con él", expuso la mujer.


La placa

Días después de la masacre, Isolina pensó en rendirle un homenaje a su hijo. Sin falta ha participado en las ceremonias conmemorativas a las masacre. Incluso, ha guardado los recortes de periódico alusivos a la masacre y ha participado en las diferentes actividades que rinden tributo a las víctimas.

Con el paso de los años, el olvido en el que se ha ido sumergiendo el caso, hizo que Isolina pidiera ante las autoridades un escenario en donde la comunidad recordara el funesto hecho en el que su hijo fue víctima.

Tras 21 años del hecho violento y varias negativas ante la solicitud, miembros del Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación le informaron que iban a instaurar la placa que tanto anhelaba y que el sitio elegido era el Parque a la Vida del Puerto Petrolero.

Esta madre de cinco hijos, tiene la satisfacción de recordar que la placa fue instalada justo en el lugar en donde se celebraron las honras fúnebres de Arnulfo, luego de la masacre.

Ayer cuando conoció el monumento, Isolina no pudo ocultar las lágrimas que se deslizaron en su rostro pero sonreía satisfecha de lograr que decenas de personas podrán conocer la trágica historia del que su hijo fue víctima.


Investigaciones del proceso

?Según el más reciente informe entregado por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, en una reunión realizada por paramilitares en la región, fue decidida la masacre en la que se harían pasar como miembros de las Farc y engañar los funcionarios judiciales hasta asesinarlos.

?Esta información fue confirmada por Alonso de Jesús Banquero, paramilitar que ha cumplido varios años en prisión por la masacre de La Rochela y tiene investigaciones en contra por otros crímenes.

?"20 años después, Banquero considera que la masacre fue un gran error", indica el informe entregado.

?Por su parte, tras 21 años de investigaciones, el proceso judicial continúa aún abierto. Ha sido trasladado hasta los juzgados en Pasto, Nariño, y otras ciudades con el fin de garantizar el desarrollo procesal.  Autoridades reportaron que tres testigos de los hechos han sido asesinados y se ha registrado continuas amenazas contra familiares de las víctimas y unidades judiciales. El caso pasó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Publicado por: Julián Espinosa Rojas

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