Que usted esté atravesando por una situación triste es normal y comprensible, pero no puede permitir que su aspecto se deteriore, que todos lo vean arras-trando los pies o llorando en cada esquina. Es bueno llevar la pena con la frente en alto y sin generar a su paso comentarios como "pobrecito".

Publicado por: Paola Bernal
Por nada del mundo le gustaría que alguien se refiriera a usted con frases como "pobrecita", "me da lástima" o "qué patética se ve". Esos comentarios pueden ser fuertes dardos a personas que no saben llevar una pena con dignidad.
Lo cierto es que cuando se trata de afrontar una situación delicada, nadie puede ponerse un antifaz y aparentar que nada pasa, porque es realmente imposible.
Incluso, algunas personas son capaces de asumir las problemáticas con más tranquilidad, con más razón que emoción o con más grupos de apoyo.
Pero existen personas que se pasan de cualquier límite y no solo se les ve llorando en las esquinas, en los buses o en el trabajo, sino que le suman a su estado una apariencia que poco les ayuda a salir del hoyo negro en el que se encuentran.
Algunas personas creen que para llevar una pena encima deben ir sin peinarse, sin siquiera arreglarse, se vuelven personas "dejadas" consigo mismos.
Por eso el llamado es a asumir las diversas situaciones fuertes de la vida con dignidad. Si terminó con su novio, si se separó de su esposa, no tienen por qué enterarse con solo verle la cara personas ajenas a su círculo de amigos.
Precisamente el no llevar la pena con dignidad hace que se enteren en todo el barrio, en todas las dependencias de la empresa o en toda la universidad, de la situación que atraviesa.
Siga algunos pasos que le ayudarán cuando usted se sienta en la "inmunda".
1. No tiene que enterarse medio mundo de lo que le pasa
Es cierto que una de las terapias para acabar con un dolor o una decepción es exteriorizar todo lo que lleva dentro. Pero no tiene que hacerlo de manera literal con todas las personas que se encuentra a su paso. Imagínese cómo se vería esta escena: Usted frente al portero de su conjunto llorando en su hombro y narrándole la ruptura sentimental que acaba de tener, o narrándole los hechos al conductor del taxi y diciéndole "señor, qué pena con usted pero todos los hombres son iguales".
Lo mejor es que busque una persona de su entera confianza, que por años haya conocido su historia para que le narre los hechos. Pero eso sí, póngase en la situación de esa persona, y no se exceda en repetir y repetir durante toda una noche o varias semanas. Es posible que luego no quieran contestarle el teléfono pues ya saben de qué se tratará la charla.
Está claro que un buen amigo siempre le escuchará, pero qué bueno que esa misma persona sea la que le ayude a cambiar de tema y a oxigenar un poco su mente.
Frente a este tema, la psicóloga Liceth Patricia Vargas fue enfática en manifestar que "está bien expresar sentimientos, pero es bueno mirar cómo se expresan, dónde y a quién. Hay gente a la que no le interesa mi situación, incluso hay algunos que se alegran del dolor ajeno o simplemente viven en el chisme, pero no me retribuyen nada, por eso debo saber a quién le voy a contar".
2. No llore por la calle
Todos hemos tenido alguna situación particular que nos roba las lágrimas de manera incontrolable. Cuando se trata de un sentimiento que duele en lo más profundo del alma, automáticamente caen las lágrimas y lo único que queda decir es "qué pena, tengo gripa". Es posible que nadie le crea, pero tampoco tiene que darle explicaciones a nadie. Cuando sienta esas ganas infinitas de llorar, lo mejor es que lleve lentes oscuros si va por la calle, pues sería muy incómodo para usted que un extraño sentado al lado en el transporte público le diga si necesita ayuda. Imagínese lo bochornoso que sería que un extraño termine pasándole el pañuelo. Si en realidad no es capaz de controlar el llanto, es bueno que pida una licencia, o busque ayuda profesional. Es bueno un terapeuta para que lo ayude a culminar un duelo.
3. Que no lo saquen a rastras de un bar
No hay nada más patético y que puede acabar en una sola noche con su buena imagen, que terminar a rastras en un bar, o peor aún, haciendo escenas como "si no vuelves conmigo me lanzo del puente" o llegar todos los días con una serenata con mariachis. Así que lo mejor es que se quite de la mente esa falsa idea de que "con licor se ahogan las penas".
Para la psicóloga Laura Marcela Torres, "el primer paso es reconocer que se tiene un problema de alcohol. Generalmente una persona que tiene esa obsesión genera síntomas de dependencia, como ocurre con una sustancia alucinógena. Eso tarde o temprano lo llevará a una necesidad fisicoquímica. Lo importante es buscar ayuda profesional, pues con trago no se pasan las penas".
Tampoco se vaya después de un despecho para el supermercado y termine agregando en su canasta de compras garrafas de aguardiente, botellas de licor, cajetillas de cigarrillos. Eso es señal de que no está buscando ninguna solución.
Pregunta y respuesta
Liceth Patricia Vargas
Psicóloga
¿Cómo llevar una pena con dignidad sin generar lástima en los demás?
Cada persona tiene diferentes habilidades de afrontar una situación. Es claro que al comienzo sea inevitable y que se deba recurrir a redes de apoyo para comentar la situación por la que se está atravesando. Pero con el paso destiempo la persona tiene que saber manejar sus emociones y no permitir que ese estado de dolor esté las 24 horas del día.
Para eso las personas deben empezar por mirar las habilidades con las que cuentan para enfrentarse a una crisis, saber cómo van a manejar la herida, sin importar que haya sido por traición, por enfermedad, por muerte.
Una persona debe tener presente que en la vida existen pequeñas batallas pero también grandes guerras, que pueden ser de tipo emocional, llamarse fracasos.
Por eso lo que no deben hacer es sacar esa valentía. No pueden cometer errores como aislarse, descuidar su imagen personal, pues a pesar de una pena puedo seguir riéndome, pues aunque siga el dolor la pena va a ser más llevadera. No podemos dejar de un lado el rol de nuestra vida.
¿A quién debemos contar nuestra pena?
A personas altamente confidenciales, a sabios consejeros, a aquellos que sé que respetan mis sentimientos, que no realizan críticas destructivas, que no ofenden.
También podemos empezar por mirarnos al espejo y hacer una reflexión de mi imagen, saber qué estoy proyectando, a veces es necesario hacer como el payaso, reír así estemos muy tristes. Eso no es malo pues es necesario seguir el curso de mi vida normal. Debemos hacer un alto en el camino y decirnos a nosotros mismos ¿cómo me están viendo los demás?
Otra buena alternativa es salir, despejar la mente, y tener presente que si escuchamos a más de dos personas decir ¿qué te pasa? ¿Por qué vienes así de desarreglada?, algo pasa.
No debo obviar cómo me veo tan solo porque no tengo ganas de hacer nada. Es vital ser autocríticos y tener claro que mi vida no puede parar ahí. A veces es bueno tener cambios radicales para no estancarnos en nuestros procesos personales.
Lista
Recomendaciones
Estas son las pautas que comparte la psicóloga Liceth Patricia Vargas para que usted logre salir de una pena con valentía.
1. Tenga en cuenta que si un área de su vida falló, las otras no tienen por qué destruirse.
2. No permita quedarse en la visión del túnel, que no es más que dar lástima, no tener ilusiones, quedarse enfrascada en el punto negativo.
3. No olvidar que depende de los sentimientos que yo tenga, los demás me verán así. Recuerde que es importante el brillo con que te mueves, y que nuestra felicidad no depende de otros.
4. Recordar que tendremos en la vida adversidades personales, familiares y laborales pero debemos saltarlas y sobrellevarlas.
5. Aprenda a ser asertivo, a comunicar emociones, sólo así podrá confrontar situaciones difíciles.
6. Tenga calma para analizar lo que le pasa y busque un espacio personal para responderse sus propios interrogantes. Dígase, "no puedo seguir así con mi vida".
7. Sea capaz de buscar ayuda, ya sea un consejero espiritual, un psicólogo o un psiquiatra para fortalecer su vida personal.
8. Una pregunta que debe hacerse es ¿por qué vivir un día más con dolor?
9. No descuide su actitud verbal, su postura corporal, analice los colores que usa al vestir, esos son indicadores de la forma como se siente.
10. Reúnase con sus amigos pero no solo para contar sus penas, sino para vivir momentos de regocijo.
11. Revise su closet, su apartamento. Muchas veces está de cabeza porque así se siente la persona. Arréglelo, siéntase bien con usted mismo.
12. Aliméntese bien, nútrase, recuerde que un carro no puede funcionar sin gasolina. El cuerpo es nuestro instrumento para sostenernos en la vida.
13. Libere todo lo que tiene en su corazón, déjelo ir, suéltelo. Si sigue hablando del mismo tema que la lastimó en el pasado es porque no ha sanado esa herida y sigue profunda en su interior.
Voz de experta
Laura Marcela Torres
Psicóloga
"Muchas personas que duran con penas largas por mucho tiempo son quienes no suelen aceptar la derrota o fracasos y no ven la oportunidad de aprender. Otras personas viven todo el tiempo quejándose de lo que les pasa. Lo más saludable es vivir el duelo, de pasar varios meses así tendríamos que hablar de una señal depresiva. Si tenemos una persona de mucha confianza que está atravesando por esa situación, lo mejor es que realicemos una técnica que consiste en mostrarle un espejo y decirle que vea su cara, que se autoanalice, que se pregunte si quiere proyectarse así ante los demás, para que esa terapia de choque le permita darse cuenta cómo la están viendo a su alrededor".















