Cuando dos amigas escuchan el último caso de infidelidad que golpeó a su grupo social, juntas se unen para acabar con esa "mala mujer" que se involucró en una relación. Las palabras para referirse a ella no son nada sutiles, es más, acaban casi con la persona de su mismo sexo, pues descargan toda su ira al ponerse en la situación de aquella que tuvo que soportar la infidelidad.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Que ella fue "buscona", que "ella no respetó", que "ella se interpuso", que "esa niña no tiene valores", son algunas de las conclusiones a las que llegan.
¿Y cómo no? Están demasiado sentidas y unidas a su amiga que está atravesando por esos "cachos".
Pero en el momento de preguntarles por la culpa que pudo tener el hombre, se quedan calladas. Algunas justifican su comportamiento diciendo que el hombre es débil, que ella se le metió por los ojos, que ella era insinuante, hasta el punto de liberarlo de todos los cargos posibles a él.
Otras sí son capaces de atacarlo a él de la misma forma posible, pero justo después de acabar con la mujer que se metió como fuera posible en esa relación.
Pero la pregunta más difícil a plantearse después de un caso de infidelidad es: "¿Hasta qué punto los tres fueron culpables?"
Muchas personas se niegan a aceptar que dentro de un caso de infidelidad ellas, las oficiales, también tuvieron algo qué aportar.
Por lo general las personas siempre rotulan en una infidelidad a la víctima, a la villana y al débil que flaqueó, pero están muy equivocados si hacen siempre ese tipo de lectura ante las situaciones.
"Siento que no he dado motivos"
Puede darse el caso en el que la mujer después de realizar un fuerte análisis de su forma de ser y de actuar, no encuentre razones para comprender qué hizo mal o en qué falló para que su pareja le fuera infiel.
En este tipo de casos es posible que simplemente esté al lado de un mujeriego que no es capaz de serle fiel ni siquiera a su sombra.
Frente al tema, la socióloga Paloma Bahamón explicó que el paso que debe seguir esa mujer es aprobarse. "Es empezar a amarse a sí misma e ir aceptando y elaborando que para ser una persona completa no necesita depender emocionalmente de otra. Uno de los sentimientos más negativos de nuestra tradición cultural es la culpa y este sentimiento nos impide conocernos mejor. Hay que soltar la culpa y abrazar la reflexión honesta pero constructiva".
La psicóloga Sonia Janeth Pacheco dijo que "uno no da lo que uno no tiene, y por eso es importante que en pareja siempre transmitamos que somos las mejores mujeres para nuestras parejas, que somos las más bonitas, las más seguras. Eso lo detecta la otra persona. Una infidelidad no solo se da porque apareció otra persona con más atributos físicos que los míos. Mi pareja puede encontrar personas más lindas, las mujeres podemos encontrar personas más atractivas, pero eso no es razón para pensar de inmediato en una relación clandestina".
La invitación hecha por la psicóloga Pacheco es fortalecer como mujeres la autoestima, el autoconcepto, la integridad como persona, los atributos físicos que tengo y no ponernos una venda y decir que no vemos lo que está pasando a nuestro alrededor.
"Esa mujer sumisa, que todo lo da bien, que todo es perfecto, que da lo mejor de sí, muchas veces no está siendo feliz con ella misma, porque todo lo está haciendo para que los demás sean felices. Por eso el llamado es a generar más seguridad en sí mismas y sentirse más complacidas", dijo Pacheco Rojas.
Ante una infidelidad por parte de la mujer, ¿el hombre a quién culpa?
En la mayoría de casos de infidelidad los hombres tienden a sentir una sed de venganza hacia el otro hombre, pero a su vez recriminan a la mujer por su mala conducta. No se descargan con palabras y frases hacia el hombre, sino al contrario contra ella, la pareja, quien era una supuesta "dama".
¿Por qué ellos no atacan al tercero de igual forma que las mujeres lo hacen entre ellas?
Para la socióloga Paloma Bahamón la razón radica en el machismo. "El machismo ha preparado roles distintos para cada género. El machismo supone que la mujer es mujer cuando tiene un hombre y sin él está incompleta. También se considera que el hombre 'por naturaleza' (una naturaleza artificiosa, elaborada culturalmente) es proclive a la infidelidad".
Por eso, Bahamón explicó que cuando la mujer es engañada 'comprende' con base en esta cultura, que el pobre hombre sucumbió a sus pulsaciones instintivas de macho. Ser infieles los hace más hombres.
"Si se les escapa una gallina del corral no puede ser culpa de su hombría, sino de que la mujer tiene defectos en la estructuración de su identidad. La mujer falla al rol establecido por su entorno social y por eso lo deshonra directamente, mientras que el otro con quien lo engaña es simplemente un hombre respondiendo a su naturaleza y eso es comprensible", dijo la socióloga.
La posición de la psicóloga Claudia Astrid Becerra está basada en el miedo que sienten los hombres a admitir socialmente que fueron traicionados por sus esposas.
"Para los hombres, admitir socialmente la infidelidad de sus parejas resulta muy doloroso. Las mujeres cuentan a todo el mundo las infidelidades de sus esposos o compañeros y en general encuentran solidaridad y comprensión. Muy contrario ocurre con el género masculino que al comentar la infidelidad de su pareja termina siendo cuestionado en su masculinidad y hombría, por eso prefieren mantener el tema exclusivamente en pareja y, tolera a veces más de lo que se admite, infidelidades recurrentes de sus esposas".
Preguntas y respuestas
Paloma Bahamón
Socióloga
¿Por qué algunas personas terminan justificando a su pareja, casi defendiéndola, mientras atacan a esa tercera persona que se involucró en la relación?
Es una tendencia fuerte especialmente en el género femenino. En nuestro caso tiene que ver con el hecho de que nuestra cultura androcéntrica (machista) nos socializa de modo tal que nuestra identidad como mujeres no se define por nuestro grado de autonomía sino de dependencia.
La mujer resulta más valiosa frente a la sociedad cuando logra tener un hombre en su vida, como si fuera una especie de trofeo ¿Qué hace mujer a una mujer? Ser capaz de tener y retener un hombre a su lado.
Cuando ocurre una infidelidad por parte de nuestra pareja, en muchas de nosotras se dispara el odio hacia la amante como un mecanismo de defensa para no sentirnos tan frágiles, tan derrotadas, tan 'fracasadas' por no haber sido capaces, a la luz de toda esta absurda cultura machista, de mantener a un hombre a nuestro lado.
Entonces hacemos víctima a la pareja y sobredimensionamos la capacidad de la amante para invadir nuestra relación en un intento por no reconocernos insuficientes como personas.
Lo curioso es que algo similar nos pasa cuando nosotras somos las amantes; si ellos no dejan a sus esposas no es porque como amantes no seamos lo suficientemente competentes, sino porque la oficial es tan fuerte y perversa que los obliga a estar en esa relación falsa. Todo, menos reconocer que tenemos carencias como personas, la primera de ellas, la autoestima.
Clandestinas o legales, hemos sido socializadas en la misma cultura y nos disputamos al hombre como si fuera una presa.
¿Qué decir de las parejas que sólo buscan un culpable en la relación?
En general, a los seres humanos se nos dificulta la autocrítica y cuando ésta aparece no es constructiva sino destructiva. En nuestro caso construimos a la otra como una bruja, una arpía poderosa y sin escrúpulos que sólo porque tiene poderes sobrenaturales pudo romper nuestro vínculo, pero no podemos reconocer qué parte de responsabilidad tenemos en la situación, porque eso implicaría realizar introspecciones, enfrentarnos a nuestro yo profundo y no estamos preparadas para hacer ese viaje hacia las raíces de la construcción de nuestra identidad femenina.
Preguntas y respuestas
Sonia Pacheco Rojas
Psicóloga
¿Por qué algunas personas terminan justificando a su pareja, casi defendiéndola, mientras atacan a esa tercera persona que se involucró en la relación?
En ese caso podemos decir que se desatan varios puntos. Primero, justificar que el error no fue mío, sino de ese tercero para no sentir culpabilidad. Segundo, puede ser una forma de mirar ese nivel de competencia que existe entre mujeres, centrarme en la cantidad de atributos físicos que pudo tener esa persona y saber que yo no los poseo, por lo cual los muestro de manera negativa en ella. Incluso muchas veces no tiene que ver con la parte física, puede ser con la personalidad, con que esa pareja sí escuchaba a la mía, sí reía, si compartía con ella y yo no. Muchas veces las infidelidades no se dan sólo por mujeres despampanantes que llegan a la vida de los hombres.
El recriminar en ellas lo que no tenemos es una forma de decirles a veces a los hombres que fueron débiles, mientras justificamos la falla en el comportamiento de esas terceras.
¿Ante un caso de infidelidad por qué es importante darse cuenta que el error fue de tres, incluyéndose a sí mismo?
Cuando se llega a la conclusión de que los tres fallamos, se ha logrado aceptar el problema y eso se da en la última etapa de todo un proceso, donde cada persona de acuerdo a su forma de actuar y ver la vida, hace su propio duelo.
Es importante que desde un principio podamos reconocer en qué fallé, tener claro que como seres humanos fallamos, que estamos hechos de cualidades y defectos.
Después de entender que tres fuimos los que fallamos, entramos como pareja a establecer límites y a darnos cuenta si estamos dispuestos a continuar, a perdonar y olvidar. Es difícil pero sí se puede lograr, pues a partir de ese momento entra a jugar un papel importante la madurez emocional. Es aprender de los errores, de lo que he perdido y de lo que he ganado. El tiempo es el que permite hacer ese análisis personal.
Preguntas y respuestas
Claudia Astrid Becerra
Psicóloga
¿Por qué algunas personas terminan atacando solo a esa tercera que se interpuso en su relación?
Porque resulta más cómodo acusar de la "falla" a un tercero. Esto evita tener que asumir que la relación en realidad no funciona, o que nos casamos con la persona inadecuada.
¿Como género siempre estamos viendo a la rival como la causante de nuestro dolor?
Es falta de sentarse a mirar un poco con calma dos cosas: Primero, nadie nos pertenece, aunque estemos casados. El compromiso afectivo es algo interno, es decir, es algo que estoy lejos de poder garantizar o exigir por medio de un contrato escrito o por un rito religioso. Segundo, si nadie nos pertenece, en realidad nadie puede quitarnos a nadie, suena simple y hasta obvio pero es así.
¿Qué decir de las parejas que sólo buscan un culpable en la relación??
A esas personas les hace falta desarrollar algo que se llama 'locus de control interno'. Es una habilidad psicológica que me sirve para entender y comprender que todo lo que me ocurre depende en realidad de elecciones que he hecho con anterioridad. Me explico: Todos elegimos libremente a nuestras parejas, y aunque notemos sus fallas, las pasamos por alto con justificaciones afectivas, por ejemplo, la tendencia a mentir, su historia relacional anterior, sus hábitos sociales.
También es importante entender que los seres humanos no somos estáticos, somos cambiantes, y por tanto el afecto que sientan o puedan sentir por alguien también puede variar.















