Los indigentes encuentran en Bucaramanga una buena plaza para refugiarse. De hecho, en la capital santandereana la propia Alcaldía contabilizó a finales del año pasado 345 habitantes de la calle; 223 más de los que existían en 2009.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
El escandaloso aumento de 182,7% de esta población tiene preocupada a toda la comunidad, que ve a los indigentes por todos lados: en las aceras, en las entradas de las iglesias, en los parques, en los lotes de engorde, en los separadores de las vías, en fin...
Vanguardia Liberal recorrió algunos sitios de la ciudad y encontró que las zonas más frecuentadas por ellos son: la calle 36, la carrera 17, la avenida Quebradaseca, los Parque de las Tres B y El Centenario, la carrera 16, la calle 45 y el sector que bordea al Parque Romero.
Otros sectores en los que pululan los indigentes son los separadores de la calle 34 y de la carrera 21, por citar sólo algunas direcciones que se asemejan hoy a la popular 'calle del cartucho' de Bogotá. Basta con pasar por estas zonas para verlos a ambos lados de las vías en sus actividades rutinarias, esculcando canecas de basura, mendigando comidas en las afueras de los restaurantes, en sus cambuches o simplemente deambulando por doquier.
La problemática tiende a agravarse, ya que muchas de estas personas son consumidoras activas de sustancias alucinógenas y de pegante; y en ocasiones recurren al hurto para adquirir sus dosis.
Otro de los problemas que afronta la ciudad, frente a los indigentes, es que muchos de los pordioseros han tomado las calles por letrinas y vertederos de basura, causando malos olores y la proliferación de insectos y roedores. Todo aquel que pasa por estos sitios se expone a olores nauseabundos y a la suciedad.
El Alcalde tiena la palabra
El alcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza, tiene su versión del asunto. Él asegura que Bucaramanga sigue siendo un punto de llegada de personas desplazadas por la violencia, muchas de las cuales se dedican a pedir plata para sobrevivir.
Se trata de personas que viven en las calles las 24 horas del día; no tienen vínculos familiares e incluso se niegan a unirse a los programas de asistencia social, fijados por la Secretaría de Desarrollo Social y el Plan de Acción Social.
"La Administración Local ha liderado programas de retorno para aquellas personas que se encuentran en estado de calle a sus lugares de origen. Sin embargo, no se les puede obligar a abandonar la ciudad por otras vías porque esto sería inconstitucional; ya que el Artículo 24 de la Constitución Política de 1991 establece que todo colombiano tiene derecho a transitar, de manera libre, por todo el territorio nacional con las limitaciones que impone la ley", explica el mandatario Local.
Asegura que "más que una denuncia, lo importante es garantizarle una salida a esta problemática social".
Por eso, asegura que las medidas a tomar deberán ser de carácter interinstitucional. Ante ello planea una reunión con entidades como las Secretarías de Desarrollo Social y de Gobierno, la Policía, el programa de Acción Social y el Icbf.
"La idea es buscar respuestas a esta penosa situación, la cual debe ser considerada una prioridad dentro de la agenda del Gobierno. Sólo así podremos evitar que el problema siga creciendo", puntualiza el funcionario.
¿Por qué llegan a Bucaramanga?
Nuestro Municipio se ha convertido en un 'paraíso' para los habitantes de la calle. La razón: en todo el país es reconocida la bondad de los bumangueses; así las cosas, la ciudad es un 'imán' para personas en estado de calle de ciudades como Cúcuta, Bogotá, Medellín, Pasto y Cali, entre otras. Lo más grave es que los indigentes reciben limosnas de la gente, pero ese dinero no es destinado a sanear sus necesidades básicas como alimentación y vestuario; por el contrario, es utilizado para enriquecer el 'microtráfico' de estupefacientes.
Denuncia del ICBF
Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, entre los mendigos existen familias completas que viven de la caridad ajena. Tanto, que en este 'trabajo' los niños son los que piden la limosna, mientras sus irresponsables padres esperan las ganancias en una esquina. El año pasado se detectaron nueve casos de padres indigentes, quienes obligaban a sus hijos a prostituirse en las calles, sólo para conseguir algunos pesos de más.













