La Clínica del Espacio Público 2026 reunió a estudiantes, mentores y entidades alrededor del reto “Estaciones Vivas”, una apuesta colectiva que buscó repensar la infraestructura del transporte en Bucaramanga desde la innovación urbana, la participación y el sentido de pertenencia ciudadano.

Publicado por: Nuevos Proyectos
Con la participación de equipos interdisciplinarios, profesionales del sector y entidades vinculadas al desarrollo urbano de la ciudad, la Clínica del Espacio Público 2026 (#CEP2026) cerró una nueva edición consolidándose como un laboratorio de ideas para repensar el espacio público y la movilidad en Bucaramanga.
La iniciativa, liderada por CESCA Santander, la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Santander (SCA), SITME y el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB), tuvo como eje central el reto “Estaciones Vivas”, enfocado en la rehabilitación y reactivación de la infraestructura asociada al sistema de transporte de la ciudad.

Durante las jornadas de trabajo, estudiantes de arquitectura y diseño industrial trabajaron de la mano de mentores y expertos para desarrollar propuestas orientadas a recuperar las estaciones desde una visión técnica, funcional y también humana. Según los organizadores, uno de los principales aprendizajes que dejó esta edición fue la construcción colectiva de soluciones urbanas.
“Más allá de una propuesta ganadora, este proceso nos deja algo mucho más valioso: un inventario de ideas. No fue una buena idea, fueron más de 21 propuestas con muchísimo valor, creatividad e innovación”, señalaron los organizadores de la Clínica del Espacio Público 2026.
Las propuestas abordaron aspectos como confort, materialidad, apropiación ciudadana e identidad urbana. Para los organizadores, muchas de las iniciativas lograron demostrar que la estética también puede convertirse en una herramienta de transformación social y urbana, permitiendo que los ciudadanos vuelvan a reconocerse en estos espacios.

El ejercicio también dejó en evidencia varios retos relacionados con el sistema de transporte y su infraestructura. Entre ellos, la falta de sentido de pertenencia hacia las estaciones, el deterioro físico derivado de actos vandálicos y la ausencia de espacios pensados desde la experiencia del usuario.
“Muchas estaciones funcionan, pero no conectan, no generan identidad, y por eso tampoco se cuidan”, explicaron los voceros del evento.
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue el trabajo interdisciplinario entre estudiantes, mentores y entidades, que permitió integrar distintas miradas alrededor de un mismo objetivo: construir propuestas viables y aterrizadas a las necesidades reales de la ciudad.

Además del componente académico, la Clínica del Espacio Público dejó abierta la posibilidad de convertir algunas de las ideas en proyectos reales. La propuesta ganadora avanzará a una nueva fase de desarrollo junto al SITME y actores técnicos del proceso, con el propósito de llevarla a un nivel de detalle que permita su futura ejecución.
Para los organizadores, la experiencia dejó un mensaje claro: la ciudad debe pensarse desde la participación colectiva, sumando voces, conocimientos y perspectivas capaces de generar soluciones más cercanas a las necesidades de la ciudadanía.














