Se llamaría Melchor de la Prada, en honor al fundador de Zapatoca, acto que aconteció un 13 de octubre de 1743.Pero al paso le salió Concha y Toro, esa compañía vinícola de Chile que lleva en el mercado 126 años, con dos marcas insignias: Don Melchor y Casillero del Diablo.
Publicado por: MARCO A. RODRÍGUEZ PEÑA
Los chilenos adujeron que Don Melchor, tenía su registro desde los tiempos de las cometas y que otro similar sería una competencia desleal.
Vaya litigio el que se venía, pues, de acuerdo a las consultas con los juristas se saldría adelante, pero perfectamente se podría llevar 70 años el lograr salir al mercado con el nombre del fundador de ese pueblo levítico santandereano.
Para no enfrascarse en semejante 'barullo', Sergio Rangel Consuegra y su esposa Gloria Pardo (el alma del proyecto), optaron por bautizarlo Perú de la Croix, en reconocimiento a un general del Estado Mayor del Libertador Simón Bolívar.
Y así se le conoce hoy en el mercado.
Seis años
Son, por ahora, 10 mil botellas envasadas anualmente por la Vinícola Geo Von Lenguerke Ltda y que tiene el fermento y maduración que dan las uvas Isabellas que se cultivan entre 1.600 y 2.000 metros sobre el nivel del mar.
'Todo comenzó hace 6 años cuando decidimos irnos a vivir con mi señora a Zapatoca. Yo había asistido a la convocatoria de Ceniuva, que tenía como finalidad incrementar los cultivos en el país y al estar en una zona donde se tenía buena luminosidad, humedad relativa baja y suelos franco arenosos, decidimos sembrar las primeras plantas de Isabella traídas del Valle, que es la misma Concord que siembran en California y Chile', agregó.
Siembra biológica
Hoy son 12 mil plantas en 4 hectáreas, de las cuales hay un 'buen tajo' de Sauvignon Blanc, una uva blanca originaria de Alto Loira y de Burdeos, en España, pero que llegó a esas eras de Zapatoca en forma de esquejes y en la maleta de un amigo, que la metió al país de 'agache'.
'Los cultivos son totalmente biológicos, no usamos químicos e incluso, los trabajos más delicados los efectúan las mujeres del pueblo.
La pequeña cava es aislada y el silencio, la armonía y el buen genio son norma', sostiene Rangel Consuegra, no sin antes recalcar que su compañera sentimental es la que pone esa cuota sustancial a la hora de confeccionar un buen y místico vino.
'Las siembras de uva en principio iban para el mercado en fresco. Todo va bien los primeros años cuando no hay racimos, pero cuando aparecen, igual florecen los problemas. Mire, solo un ejemplo, que puede ser simple pero es mayúsculo. Los pájaros nativos son voraces con la fruta, pero el problema se acentúa aún más cuando aparecen los migratorios del norte y sur, en los meses de abril y mayo. Para controlarlos tuvimos que enmallar las siembras a un costo muy alto', sostiene.
Perú de la Croix es un vino joven que dura 6 meses añejando en barriles de roble y otro tanto en las botellas, en una cava oscura, apartada y silenciosa, que es la que le permite 'cuajar' ese color rojo rubí que lo pinta.
De uva a vino
De acuerdo con Sergio Rangel, la vendimia (recolección del fruto) se tienen dos veces al año, mientras que en Europa y Chile solo ocurre una vez.
El cultivo en el trópico es más precoz, pues a los 6 meses de la poda ya se puede cortar uva.
Los racimos se recolectan en cestas, los cuales son llevados para ser desgranados y seleccionadas a mano por mujeres.
Seguidamente, se pasa a la despulpadora y luego a la prensa.'Anteriormente, se hacía el pisado con mujeres jóvenes y bellas, pero hay escasez de personal para ese oficio. También se debe tener en cuenta que las cantidades de uva no son mayores', agregó.
El jugo va a un barril y allí reposa un mes, con el fin de que las levaduras se coman el azúcar y así se fermente el alcohol.
Cumplido ese tiempo, la trasiega se hace a otros barriles donde dura 6 meses. Se decanta y clarifica solo.Pasa a una envasadora pequeña y se ponen el corcho y el capuchón.
Las botellas van a la cava por seis meses más de sueño.'Creo que en poco tiempo estamos logrando 20 mil botellas. Por ahora tenemos un mercado personalizado, pero esta afición se convirtió en negocio y muy seguramente, estaremos en supermercados y almacenes de cadena', sostuvo.
La esencia
Según Rangel Consuegra un buen vino debe tener cuerpo, sabor y buen olor.
Su color debe ser rojo rubí y brillante.
Los aromas, dependen del cristal donde se tome. Por regla tiene que hacerse en una copa de cristal, para poder apreciar sus piernas (gotas que escurren).
Su sabor no debe estar recostado en el alcohol y debe estimular las papilas degustativas.
El vino no puede tener un sabor estandarizado, sino multifacético como por ejemplo, a rosas, chocolate y frutas silvestres.
Éste también depende de la madera con que se haya añejado.













