Sin compasión, cuando la oscuridad les servía como cómplice, sicarios acribillaron de ocho disparos a un hombre de 62 años que fue identificado por las autoridades como Eduardo Lamprea.

Publicado por: REDACCIÓN JUDICIAL
El crimen, cuyos móviles son materia de investigación por parte de las autoridades, ocurrió a las 4:30 de la mañana en la esquina de la Avenida Quebradaseca con carrera 30, en Bucaramanga.
De acuerdo con el relato de algunos testigos que a esa hora estaban en el sector, la víctima se encontraba durmiendo en unos cartones, junto a su carreta, cuando llegaron dos sujetos en una motocicleta.
Uno de los sicarios se acercó a la víctima, desenfundó una pistola y sin mediar palabra disparó en repetidas oportunidades para después emprender la huida en una motocicleta color azul, cuyo número de placa ya está en poder de las autoridades.
En minutos, al lugar llegó la Policía y aunque intentaron auxiliar a Lamprea, ya no había nada que hacer porque no tenía signos vitales; estaba muerto.
Las ocho balas disparadas por el sicario hicieron blanco en el codo derecho, el abdomen, la rodilla izquierda y en una de las piernas del hoy occiso, quien vestía una camisa manga larga de color rojo, un pantalón azul y medias oscuras.
A las 6:45 de la mañana agentes del Laboratorio Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, realizaron la diligencia de levantamiento del cadáver y fijaron las evidencias encontradas en la escena.
Vivía en la calle
La víctima, según la gente del sector donde ocurrieron los hechos, era conocida cariñosamente como ‘Tolima’, pues era natural de Ibagué, pero desde hace seis años, afirman los residentes del sector, vivía en la calle, exactamente en la esquina donde ayer lo asesinaron.
“Terminó viviendo en la calle por cosas de la vida, por el trago. Él vivía en Ibagué, tenía su esposa, sus dos hijos y su empresa, pero terminó en la calle porque quiso, porque el trago le gustaba mucho, eso sí él no era vicioso”, indicó un familiar de la víctima fatal.
El cadáver fue trasladado a la morgue del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, seccional Bucaramanga, donde llegó la familia del occiso para reclamar el cuerpo.
“No sabemos qué fue lo que pasó, él nunca fue agresivo. Era un hombre tranquilo, por eso nos sorprende que lo hubiesen matado”, añadió el familiar del fallecido.
Lamprea tenía dos hijos de 25 y 30 años y era uno de los menores de sus ocho hermanos. Su cuerpo es velado en la funeraria Los Olivos y hoy en horas de la tarde se cumplirán sus exequias.
Los móviles de crimen, por ahora desconocidos, son investigados tanto por el CTI como por la Sijín de la Policía Metropolitana.













