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Martes 24 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Nubia, un ejemplo de fortaleza y superación

El ácido utilizado para quemar el rostro y el cuerpo de Nubia Patricia Carreño Barrera de 36 años, no alcanzó a lastimar su corazón.
Después del terrible ataque con ácido, Nubia ha tenido que ser sometida a 15 delicadas cirugías para poder recuperarse de las heridas que sufrió.

Pese a las heridas y cicatrices que le dejó el brutal ataque, ella con su sonrisa y unas cuantas palabras ahuyenta el rencor, para concentrase en la fe en Dios y en el amor de sus hijos, quienes se han convertido en sus razones para vivir.

Para ella la vida y la de su núcleo familiar cambiaron desde el 6 de noviembre de 2010 cuando fue atacada con ácido.

Hoy, 17 meses después de los aterradores hechos, ella nos cuenta su dramática historia, su proceso de recuperación, lo duro que le ha tocado sobrellevar las operaciones y la falta de ayuda de su EPS.

Preguntas y Respuestas

¿Antes del ataque que sufrió, a que se dedicaba?
“Vendía jugo de naranja, mandarina, chuzos y mazorca para poder sustentar a mis cinco hijos, con eso les podía dar el estudio y lo necesario para que no les faltara nada”.
Hay dos personas que fueron capturadas como presuntos autores del ataque. ¿Por qué cree que ellos le hicieron esto?
“Porque vendía más en mi ‘puestito’, y a la gente le gustaba mis productos y los preferían, por eso me tenían envidia. La noche del ataque me encontraba con las dos niñas pequeñas que en ese entonces tenían 8 y 10 años, estaba haciendo los pinchos para trabajar el domingo y alguien tocó la puerta, me preguntaron por una mandarina y contesté que no tenía. Se fueron pero volvieron diciendo que tenían unas mandarinas que ofrecerme, yo me asomé y me arrojaron el ácido en la cara.  El ácido alcanzó a quemarle el estómago y una piernita a mi hija de 8 añitos”.
¿Quién le ayudó después de recibir el ataque?
“Me ayudó mi hijo que había alquilado una camioneta y venía del Parque Principal. Yo salí pidiendo ayuda, y ahí llegó mi hijo, me alzó y nos fuimos al Hospital de Girón. Después fui trasladada al Hospital Universitario de Santander, HUS, donde duré 57 días internada”.
¿Cómo fue esa etapa en el Hospital?
“Me realizaron 15 cirugías, los médicos no me decían nada pero yo alcanzaba a escuchar que eran quemaduras de tercer grado. Me derritió mis brazos, mis pechos y mi carita, estaba en una situación muy delicada y lo único que le pedía a Dios era vivir para seguir adelante con mis cinco hijos”.
¿Cómo ha sido el proceso de recuperación y qué otras cirugías le faltan?
“Ahorita necesito la cirugía para los parpados, en la Clínica Ardila Lülle, y la postura de la córnea que es en Medellín. Espero volver a ver y yo sé que lo puedo hacer porque tengo muchas posibilidades ya que los médicos me lo han dicho”.
¿De dónde se mantiene económicamente?
“Me ha tocado sacar plata prestada porque he tenido que pagar unas cirugías y comprar la medicina, pero hay personas de buen corazón que me han ayudado bastante.  La EPS a la que estoy afiliada no me ha atendido, mi hija de 15 años les ha rogado y  no han recibido los papeles.  Me tocó poner una tutela en febrero del año pasado, fuimos y después pusimos un desacato, y en este momento estamos esperando para ver qué nos solucionan”.
¿Cómo ha hecho para poder sobrellevar esta situación?
“A mi me ha tocado pedir muchas ayudas, hacer rifas, ir al parque...hasta el papá de mis hijos me dejó, eso fue en marzo del año pasado, no me dijo ni por qué lo hacía y yo no le pregunté por qué lo hizo. Yo no pierdo la fe, yo le pido mucho a Dios, el año pasado no pude darles estudio a mis hijos pero este año me siento feliz porque ya están estudiando.
¿Qué la hace sentir feliz?
“Me siento mejor a como era antes, mis hijos me quieren, me abrazan, tengo el calor de ellos, todos los días ellos me hablan pero aunque yo no los puedo ver, sólo  escucho su voz al lado mío, les siento las manitas, me abrazan, y estoy feliz de estar con ellos”.
¿Cómo hace para conseguir los medicamentos?
“Son varios para el ojito, me cuestan $57 mil y me duran  nueve días, otros valen lo mismo y otros de $70 mil que son cremas para la piel. Yo me rebusco esa plata con rifas y en ocasiones pido colaboración, pero la gente se cansa, y es ahí que me toca sacar prestado”.
¿Debe mucha plata?
“Debo bastante plata, a una sola persona le debo $10 millones”.
¿Cuéntenos de sus sueños?
“Mi pensamiento es hacerme las cirugías y volver a ver para seguir con mis cinco hijos y darles estudio. Me gustaría volver a trabajar, y hacer una carrera y aprender cositas, me gustaría poner un restaurante, yo toda la vida he sido comerciante. Me gustaría hacer un curso del Sena para aprender hacer más comidas”.

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