No habló jamás durante su juicio. Nunca dijo nada en su defensa. Nadie la oyó explicar cuáles fueron las razones por las que supuestamente le dio muerte a su hijo recién nacido y por lo que hoy está condenada a 37 años de prisión. Y en mayo, por primera vez en casi 4 años, rompió su silencio para decir que es inocente. Esta entrevista recibió el premio Luis Enrique Figueroa.

Publicado por: DIANA GIRALDO
Fue uno de los casos que más golpeó a la opinión santandereana en los últimos años. Era la historia de una mujer que denunció el secuestro de su hijo de seis días de nacido y que movilizó a todo un país en marchas y oraciones para pedir por su liberación. Pero luego, como en el peor de los guiones, confesó ser la autora de la muerte de su propio hijo, cuyo cuerpo fue arrojado en una bolsa plástica en pleno cañón del Chicamocha.
Desde entonces la imagen de Johana Macías pasó de ser la de adolorida madre a la de una fría mujer, a la que jamás se le vio remordimiento por la muerte de su hijo. O por lo menos esa es la historia que se registró en los medios y la idea de todo aquel al que en esta ciudad se le pregunta por ella.
Pero esa mujer que describen no es la que encuentro en la Cárcel de Mujeres de Bucaramanga, donde Johana está recluida desde el 2009, cuando tenía 24 años. Y la historia que apareció en los medios tampoco es la que ahora me cuenta.
La Johana que tengo frente a mí luce frágil. Se sienta con los hombros siempre encorvados hacia adelante. Es delgada y mientras habla mueve sus manos. Pero sobre todo llora, llora mucho. Desde el primer instante en que empieza a hablar.
* Usted nunca ha hablado sobre lo qué pasó, ¿por qué decide hacerlo ahora?
Ya es hora. Ha sido mucho tiempo en silencio, mucho tiempo tras estos muros esperando que realmente se den las cosas donde se tienen que dar. Yo no comparto que sean los medios los que determinen si una persona es culpable o no. Sencillamente estoy aquí, porque es fácil buscar a alguien para que pague un delito. Yo soy inocente, absolutamente inocente.
* ¿Usted no mató a su hijo?
No.
* Entonces, ¿por qué está aquí?
¿Por qué me vi enredada en esta circunstancia tan absurda? Por dónde comienzo… Eso fue el miércoles 10 de junio de 2009. Andrés* tenía seis días. Mis papás se habían ido con mi niña, Mariana* (18 meses en ese entonces) al parque. Me quedé con el bebé y con Orlando, mi esposo. Él tenía una cita médica a las 2:30 p.m, entonces salió tipo 2:15 p.m. y yo me quedé sola con mi hijo. Hice lo que siempre hago, despedir a Orlando, cerrar la reja, dejar la puerta abierta. Fui al segundo piso, entré al baño y cuando abrí la puerta, había tres personas en mi casa (dos hombres y una mujer). Alcancé a ver la mujer que estaba al frente de la puerta del baño y a otra persona que estaba subiendo las escaleras. Ella me nombra, me apunta y yo quedo paralizada. Me dijo que tomara el niño. Cuando bajé al primer piso había una persona que estaba en la mitad de la sala. Bajamos con el otro señor que estaba esperándonos en la escalera. El que estaba en la sala fue el último que salió. Él cerró la puerta y fue el que trancó el candado.
* ¿Qué pasó?
Cuando llegamos al carro era viejo, olía a feo. Pedí que me explicaran qué estaba pasando, temblaba. Ellos solo decían ¡cállese!, ¡cállese! Yo no sabía por dónde iba. Cuando ya llegaron a la estación de buses ahí me volví a ubicar. Ahí fue donde la mujer me quitó al niño y me bajaron.
* ¿Qué hizo?
Lo que hice fue irme detrás del carro. En medio de estar aturdida, pensé que lograba alcanzarlo. Luego ya no lo vi. No sabía qué hacer. Son cuestiones que usted no se para a pensar qué hace. Decidí irme para mi casa y pedir ayuda. Iba corriendo y pensado si se lo llevan es porque quieren algo, entonces van a llamar. Yo pensaba, ‘es un bebé muy chiquitico, no lo van a tener mucho tiempo’.
La llegada del Gaula
* ¿Qué pasó cuando llegó a su casa?
Cuando yo iba bajando, mi papá iba subiendo. Me vio angustiada y me dijo “¿Johana, que le pasó? ¿Usted por qué dejó el niño solo en la casa?” Yo le decía papá, una mujer se me llevó al niño. Él decía “¿Orlando dónde está?” Llegó la Policía en dos camionetas, y ahí se bajó un montonón de gente. Después llegó una señora y un muchacho que se presentaron como Claudia Ramírez y Juan Carlos, policías del Gaula de la Unidad Antisecuestro y Extorsión.
* Durante varios días hubo misas y marchas pidiendo por la liberación del niño, pero se dijo que al sexto día usted le confesó a Claudia Ramírez que había matado a Andrés* y que la llevó a Pescadero al lugar donde arrojó el cuerpo.
Son un poco de tonterías que ella dijo para justificar mi ida hasta allá. Por justificar la situación que se presentó en la casa (ver ¿Qué pasó en la casa Macías?). Esas fueron las palabras que ella puso en mi boca ¡Yo jamás hablé con ella de eso! ¡Jamás! Yo sí fui con ella al sitio, pero en condiciones completamente distintas a las que ella ha mencionado.
¿Entonces cómo llegó a Pescadero?
Ella me dijo que habían encontrado el cuerpo y que yo tenía que ir a reconocerlo.
El hallazgo
* ¿Qué pasó en Pescadero?
Subimos en una camioneta el mayor Mosquera, Claudia Ramírez y yo. La camioneta se paró en una isla. Se bajó el mayor y miró hacia abajo. Vi que le daba golpes a algo con un palo. No pasaron ni dos segundos de golpear, cuando salió un olor muy fuerte. Yo le pregunté Claudia ¿qué pasa? A mí me pasó un corrientazo. No quise aceptar que me estaban llevando a reconocer un cuerpo, que nunca vi. Se subió el mayor Mosquera a la camioneta. Yo preguntaba ¿qué está pasando? Y me decían “tranquila”. Yo les decía ¿qué es lo que voy a reconocer? ¡A mí no me traten como una niña pequeña! Y Claudia dijo: “No Johana, no se preocupe, vamos para la casa”.
* Pero Claudia afirma que en el instante en que se sintió el olor, usted la tomó de la mano y le dijo “perdóneme, yo no soy una mala persona” y que ella se desmoronó por su confesión.
¡No! ¡Ella nunca se desmoronó, como tampoco nunca se bajó del carro! Solo estábamos nosotros, Claudia y yo siempre estuvimos en la cabina de atrás de la camioneta, porque era una doble cabina. Esa es la rabia que siento con Claudia, porque esa no era la manera de tratarme, esa no era la manera de llevarme a ese lugar con mentiras. Son personas hábiles. Yo le decía a Claudia ‘lléveme a ver qué fue lo que encontraron’. ¡Deme una explicación! y ella me decía “cálmese Johana, mire que si está así no va a entender nada de lo que está pasando”.
* ¿Usted nunca afirmó que arrojó al niño en una bolsa, como se dijo durante el juicio?
No, porque yo a ella siempre le dije lo que había ocurrido, que la mujer se llevó a mi niño. Eso fue lo único que dije.
* ¿Qué pasó cuando bajaron de Pescadero?
Cuando llegué al Gaula, me entero que estoy capturada por el última hora de un noticiero que salía diciendo que habían encontrado el cuerpo de Andrés* en una bolsa, porque la mamá, o sea yo, había llevado un grupo del Gaula al lugar. Cuando escucho eso, me dicen “usted está siendo capturada por el delito de homicidio agravado, con yo no sé qué de flagrancia” y ya. Entonces me senté y le dije ¿qué? ¡No!, ¡no!, ¡no!, Claudia como así que encuentran a mi hijo y yo ni sabía que lo que estaban golpeando allá era mi hijo. ¡Es que yo tonta no soy!
* ¿Quién lo hizo? Johana, si usted no fue, entonces ¿quién mató al niño?
Yo no sé quién lo mató, pero quién se lo llevó sí. A él lo mandaron secuestrar.
* ¿Quién y por qué?
Yo le cuento, porque más que ser mi paso para recobrar mi libertad y recobrar mi vida, es un paso para que Andrés* esté ya tranquilo y yo pueda por primera vez hacerle un duelo a mi hijo. No busco que nadie entienda mis razones, ni que digan ¡ay pobrecita, ella no lo hizo!, ¡qué embarrada! Tampoco que entiendan por qué callé ni por qué si pude defender mi dignidad y mi buen nombre, no lo hice. Esto es un dolor muy duro, esto es un peso muy grande, porque llevar a cuestas la responsabilidad de un delito cuando se es responsable no es tan grande como llevar a cuestas la responsabilidad de algo que no hice y cuando hay tantas razones para sencillamente callar.
* ¿Cuáles son esas razones? ¿Está amenazada?
Yo directamente no, porque a mí aquí no me puede pasar nada. Pero afuera está lo que yo más quiero y a los que no les puede pasar nada. Mariana*, (su hija) ella ha sido mi caballo de fuerza, por ella y por Natalia* (su otra hija), por mis papás, si debiera seguir guardando silencio yo lo hubiera hecho. ¡Yo ya perdí un hijo, y eso no se recupera!
* Me está diciendo que ha guardado silencio por proteger a su familia
Sí.
* ¿Sabe quién lo hizo?
Sí, yo sé.
* Johana, usted tiene una condena a 37 años, ¿cuándo va a denunciar a los responsables?
Yo ya lo hice. Ya está en conocimiento de la autoridad. Ellos lo saben desde mediados del año pasado. ¿Pruebas? Solo tengo una y mi testimonio (ver Lo que dice el testigo), y esa prueba apareció sin estarla buscando, cuando las esperanzas se habían ido. Me estaba enfrentado a un grupo muy fuerte. Y supieron hacer las cosas muy bien, supieron envolverme muy bien. Yo no logro entender si un positivo es tan importante como para acabar con el que se presente por delante. La Fiscalía no hizo nada por investigar y hacer lo que le correspondía, ellos solo recibieron lo que les dio el Gaula.
* ¿Su esposo Orlando está detrás de esto?
Sí.
* ¿Cuándo supo que él estaba detrás de todo?
El día que llegué acá. Lo supe por su boca. Me rehusé a pensar que él pudiera por dinero poner en peligro a quien uno quiere. Cuando ya empecé a ver que mi situación se complicaba, empecé a entender que sí y que no era solo él, que estaba su hermano.
* ¿Él se lo dijo?
Él me dijo que estaba detrás de esto el día que tuve mi primera visita. Simplemente me pidió perdón, me dijo que nunca pensaron que las cosas fueran a salir como salieron. Nunca me dijeron en qué momento se les volvió la situación de manera que le hicieran daño a Andrés*. Tampoco supe, y esa es una duda que siempre he tenido y no he podido encajar, es qué tenía de conocimiento el Gaula para haberme llevado hasta allá (Pescadero), qué conocimiento tenían ellos para saber que allá iban a encontrar el cuerpo de Andrés*, porque yo no los llevé allá, ellos me llevaron a mí.
* ¿Por qué secuestraron a Andrés*?
A quien se iban a llevar esa tarde era a Mariana* no a Andrés*, pero como no estaba se lo llevaron a él.
* ¿Y por qué se iban a llevar a Mariana*?
Para extorsionarme.
* ¿Cuánto pidieron?
No, nunca llegaron a pedir, pero supe que eran 35 millones de pesos lo que querían.
* ¿Por qué extorsionarla, si usted no es una mujer adinerada? ¿Por qué pensaron que usted tendría 35 millones?
Porque mi papá me los iba a dar para la cuota inicial de un apartamento. Eso era lo que pedían para ir a separar un apartamento en Piedecuesta. Era una compra sobre planos. Ellos (Víctor y Orlando) tenían conocimiento de que mi papá y toda mi familia íbamos a hacer lo que fuera por volver a tener a Andrés* en nuestros brazos.
* ¿Ustedes siguieron juntos a pesar de esta confesión?
Sí
* ¿Cómo pudo seguir con él?
Yo tenía como una especie de contrato invisible en el que mi silencio valía ver a mi hija. Y valía que yo pudiera estar cerca de ella y que no le iba a pasar nada.
* Dice que tenía un acuerdo con Orlando, su silencio a cambio de ver a su hija, ¿cuando dice “esto no va más”?
Siempre fue una pelea que mis papás vieran a Mariana*, y yo le hacía ver que en la medida en que él cumpliera yo podía cumplir. Luego tuve a Natalia*. Cuando a Natalia* se la llevaron de acá para entregársela a Orlando, me di cuenta de lo que ya hacía rato me había dado cuenta. Orlando no solo se llevó a Andrés*, se está llevando también a Mariana* y a Natalia*. ¡No es justo!
* Con todo respeto le pregunto, ¿cómo tuvo otra hija con la persona que sabía había secuestrado a su hijo, que luego terminó muerto?
A Natalia* yo la pedí, porque quería llenar ese vacío que había dejado Andrés*, aunque ese vacío no lo llena nada ni nadie. Creí que a mí me iban a dar el tiempo de lactancia. Pensé que se iban a dar cuenta de la otra parte mía, no de lo malo que decían sin siquiera saber qué era lo que había pasado. Pensé que iba a ser más fácil desde afuera luchar por mi libertad. Pero no se me dio. Natalia* estuvo aquí hasta el día en que a mí me dieron el fallo (condena en primera instancia). Ese día el Icbf decidió que al ser responsable del delito no podía tenerla. Tenía dos meses.
* ¿Pero cuándo dice no más?
Cuando empezaron ellos a decidir por lo que es mío, a llevarse a las niñas sin preguntarme. El día que ya dije no más fue un día que llamé y me dijeron: “vino Víctor y a él le pareció bien llevarse a Natalia* para Pailitas”. Entonces dije ¿cómo así? ¿Con permiso de quién? Ese día dije “no más Orlando, yo ya me cansé de su chantaje, usted sabe que donde yo hablara usted estaba igual que yo”. Entonces él me dijo “pues hágalo, hágalo a ver qué hace, igual usted ya está condenada”. Ese día dije ‘se acabó’.
* ¿Hace cuánto terminó su relación con Orlando?
En junio del año pasado.
* ¿Sus niñas hoy están con el papá?
Sí, hoy las dos están con el papá. Bienestar determinó que tenían que estar con él.
* ¿A Orlando nunca lo han investigado?
Eso me pregunto ¿por qué nunca lo han investigado? Si Claudia dice que yo llevé al niño hasta Pescadero y lo arrojé y la persona que buscaron como testigo asegura haberme visto en el lugar y según él me vio con un casco y un chaleco de moto arrojando al niño, entonces, ¿quién iba manejando la moto? Cómo es posible que el Gaula nunca haya visto que Orlando era parte o tenía responsabilidad en el hecho? ¿Cómo es posible que él no tenga ninguna investigación por eso?
* ¿Qué espera que pase?
Ay Dios, que esto se solucione. Aunque a mí no me interesa lo que los demás piensen, que todo se aclare, que todos ellos que me señalaron, que me juzgaron sin tener conocimiento sepan la verdad. Estando en el Gaula a mí Claudia me dijo que aceptara cargos, que era más fácil y luego ella me ayudaba a decir que había sido una crisis de depresión post parto. Pero después llegó mi abogado y me dijo ¿usted es responsable? Y le dije “No”. “Entonces ¿por qué se va a declarar culpable de algo que no hizo?” Esos son los ángeles que le pone a uno en el camino para no cometer más errores.
* ¿Cuál fue el error que cometió?
No haber sido fuerte, no haber tenido el valor para enfrentarme a ellos. Yo hoy voy a tener que volverme a enfrentar a Claudia y a Orlando.
Antes de irme Johana me cuenta que su hija Mariana* cree que ella está en la cárcel trabajando y que cuando va los domingos a visitarla, le dice “mami vamos, te necesito”. “Ella viene y siempre me dice que se quiere quedar conmigo, que la esconda en la maleta”. Llora y repite: “Por ellas vale la pena hacer este esfuerzo”.
Vanguardia Liberal trató de comunicarse con Orlando y Víctor Mosquera. El primero manifestó no tener interés en referirse al caso y el segundo no contestó los mensajes.
“Todas las noches me dirijo a él (Andrés*) y le oro, le pido protección, le pido que él que está cerca de Dios me eche una manita, porque él sabe que yo no le hice absolutamente nada. Él sabe que yo soy una buena mujer, que mis hijas me están necesitando. Que mientras yo esté acá, que él esté por delante mío y me dé la fuerza para batallar contra quienes yo tenga que batallar”.[ pagebreak ]
Qué pasó en la casa Macías?
El martes 16 de junio de 2009, los medios registraron la noticia: la madre de Andrés* confesó haber sido la autora de su muerte, seis días después de su desaparición. Por lo menos, así lo dijo el Gaula de la Policía, que afirmó que Johana, presionada por los medios, las marchas y al ver la angustia de sus padres, había confesado ser la autora del crimen.
Eso manifestó durante el juicio Daniel Mendoza, agente del Gaula, quien afirmó que ese día hacia al medio día él entró al baño de la casa de los Macías y desde allí escuchó cómo Evangelina, mamá de Johana, le gritaba “¿Por qué lo hizo?”, al tiempo que Ernesto Macías, papá de Johana, golpeaba la pared y decía “¿Por qué a mí?” Según este agente, él salió del baño y encontró a Johana pálida y la escuchó decir que la habían dejado sola y que tenía miedo. “En ese momento la señora Eva se desmayó”, dijo Mendoza. Y continuó: “Ante el desmayo de la señora Evangelina, Johana Macías se quedó en el rincón de la cocina donde estaba, con esa cara de asombro. En ese instante Ernesto también sufrió un colapso, por lo que él y Evangelina fueron trasladados al hospital. En el juicio se concluyó que fue en ese momento en el que Johana confesó ser la autora del crimen y por eso sus padres, al no poder resistir la noticia, se desmayaron.
Pero otra historia es lo que cuentan Ernesto Macías y Evangelina. Según ellos, mientras Johana y su madre estaban en la cocina, Ernesto estaba a pocas cuadras con el mayor Mosquera del Gaula, quien le dio la noticia de que para ellos Johana y Orlando estaban incriminados en la desaparición del niño. De acuerdo con Ernesto, él salió enfurecido hacia su casa y al llegar le reclamó a Johana una explicación de por qué el Gaula la estaba acusando. La cogió fuerte de los brazos. Evangelina gritó que por qué estaban culpando a Johana de todo.”Ahí es donde ella se desmaya”, dice Ernesto “y yo grito ¿por qué me está pasando esto a mí? Ahí es cuando entran los del Gaula”.
Esta historia es corroborada por Evangelina, quien afirma: “Johana jamás me dijo que ella hubiera sido la autora del crimen, yo no sé lo que querían los señores del Gaula. Mi hija nunca le hizo daño al niño, eso es imposible”.
Lo que dijo Claudia Ramírez
Según se dijo a lo largo del proceso contra Johana Macías, después de haberse generado el caos en la casa de los Macías por la confesión que Johana habría hecho de haber matado a su hijo, ella pidió hablar con quien había dirigido la investigación: la agente del Gaula Claudia Ramírez.
“Johana estaba sentada en el piso y estaba Víctor Mosquera hablando con ella. Entonces yo le digo Johana, ¿usted quiere hablar conmigo? Ella me dice sí. Los demás se salieron. Yo le digo que qué le pasaba y ella empieza a decirme: ‘Claudia yo no soy una mujer mala, lo único que yo le digo es que lo que yo le dije a mis papás no es cierto’. Le dije que qué pasaba, que yo sabía que estaba coaccionada… Y me dijo: ‘Lo que yo dije del secuestro, eso no es así. A mí en marzo me hicieron una llamada y un hombre me dijo que cuando naciera el niño debía entregarlo. El día de la madre otra vez volvieron y llamaron y me dijeron que era serio”.
Según afirma Ramírez, Johana le aseguró que el día en que el niño desapareció la llamaron y le dijeron que si no quería que les hicieran daño a sus padres y a su hija, debía ir con el bebé a San Gil, con dos bolsas negras. Posteriormente, según este relato, la volvieron a llamar y le ordenaron dejar al niño abandonado en el camino. Y eso fue lo que hizo.
“En ese momento entró Orlando, ellos se abrazaron y él le decía algo al oído, yo salí a hablar con mi mayor sobre si realmente Johana estaba coaccionada… Johana insistía angustiada que fuéramos allá, yo le decía que no le veía lógica, porque si le dijeron que dejara el niño abandonado allá no iba a estar posiblemente, pero ella insistía en que ella nos llevaba”.
Finalmente, según Claudia Ramírez, accedieron a ir. Ramírez afirmó que Johana, el mayor Mosquera y ella, subieron y bajaron varias veces por la zona donde supuestamente se había entregado al niño, hasta que Johana dijo: “Mire Claudia, es que yo no lo dejé abandonado, yo se lo entregué a una mujer”. Hasta que finalmente señaló un sitio. “En el momento emana un olor, ella empieza a angustiarse, me toma de la mano y me dice ¡búsquelo! Yo la miro y ella empieza: Claudia perdóneme, Claudia busquen allá y me señalaba al precipicio. Yo la miré y le dije; ¿pero qué pasa entonces? Me dijo: ‘yo lo eché vivo en esa bolsa y lo boté’. No fui capaz de subirme al carro y me desplomé. Para mí fue muy duro… Johana no me soltaba la mano”.
La decisión del Tribunal
En fallo proferido el 24 de enero de 2013, el Tribunal Superior de Bucaramanga confirmó en segunda instancia la condena a 37 años y 5 meses de prisión contra Johana Macías por el homicidio de su hijo Andrés*. El tribunal basó su fallo, entre otras pruebas, en el testimonio de Claudia Ramírez, según el cual Johana confesó ser la autora del crimen de su hijo, y en el testimonio de un conductor de camión que afirmó haberla visto en la zona donde fue encontrado el cuerpo del menor, cargando un niño, un casco y un chaleco de moto. Este testigo dijo que vio a Johana entre 11:30 y las 12 del medio día. No obstante, Evangelina, su mamá, asegura que a esa hora ellas dos estaban en la casa.
Adicionalmente, el tribunal consideró que la historia de Johana tenía las siguientes inconsistencias:
- No había rastros en su cuerpo y en su ropa de la caminata que afirmó haber hecho tras los delincuentes. (Johana y Evangelina afirman que Johana se cambió de ropa tan pronto llegó a la casa).
- Dice haber corrido una distancia de 2 kilómetros en dos horas, lo que para el tribunal no es posible tratándose de una persona a tan pocos días de haber dado a luz.
- No hay testigos que afirmen haberla visto pidiendo ayuda.
- No hay testigos que afirmen haber visto un automóvil con las características descritas.
- El candado de la puerta no estaba forzado y estaba cerrado.
- Según algunos testimonios, no fue un embarazo deseado y su deseo inicial fue no tener a su hijo. Eso se consideró un indicio del rechazo hacia el menor.
No obstante, el tribunal consideró que Johana no pudo haber actuado sola, teniendo en cuenta:
- Varios testigos afirman haberla visto hablando con su esposo, que estaba montado en una moto, sobre las dos de la tarde
- El testigo que afirma haberla visto arrojando el cuerpo dice que la vio bajarse de una moto.
- Varios testimonios afirman que Orlando Mosquera se mostró indiferente ante la noticia del rapto de su hijo. Evangelina dice que inmediatamente supo de la desaparición lo llamó: “véngase que a Johana le robaron el niño... La reacción de él fue tranquila, solo dijo, no se preocupe que ya voy”. Pero no llegó en corto tiempo.
Por esta razón, el tribunal ordenó compulsar copias a la Fiscalía para que se investigue a Orlando Mosquera, pero no por el homicidio, sino por falso testimonio.
No obstante Vanguardia Liberal pudo establecer que aunque en la fecha de los hechos se abrió investigación contra Orlando Mosquera por el homicidio de su hijo, hasta la fecha no hay ningún avance.[ pagebreak ]
Lo que dice el nuevo testigo
En septiembre del año pasado, Ernesto Macías, padre de Johana Macías, afirma haber recibido varios anónimos de alguien que decía tener información sobre los verdaderos responsables de la muerte de Andrés*. Después de seguir varias pistas, él y el abogado de Johana se reunieron con esta persona. Finalmente este testigo se presentó ante la Fiscalía y rindió su versión. No obstante, para el ente investigador, su historia no tiene credibilidad.
Vanguardia Liberal habló con el testigo y esto fue lo que dijo:
* ¿Por qué se presentó a la Fiscalía?
Porque ya estoy cansado, porque tengo cargo de conciencia.. esa muchacha allá.. yo tengo un hijo y me puse a pensar en mi hijo.
* ¿Johana no tuvo que ver con la muerte de su hijo?
Que yo sepa no. Yo le entregué el niño vivo al papá.
* ¿Cuándo le entregó el niño a Orlando?
Como a los ocho días del secuestro.
* ¿A usted quién lo contactó?
‘Alex’, él fue el que me hizo la propuesta del negocio y pues a mí se me hizo fácil, porque él nos dijo que nos daba las llaves, la información, todo. Dijo que era cuestión de por ahí dos, tres días. Dijo que pagaban 20 millones por entrar a la casa, sacar a la niña hasta cuando él diera la orden de entregarla. Que él daba la información de cuando la casa estuviera sola. Cuando llegamos la niña no estaba, entonces nos llevamos al niño, porque ya nos habían dado 4 millones de adelanto, no podíamos irnos sin nada. Nos llevamos al niño y la muchacha.
* ¿Quién es ‘Alex’?
Después me di cuenta por las noticias que era Víctor, el tío del niño. Él me contactó en un pueblo en el Cesar.
* ¿Cuál?
No recuerdo. Allá hablamos como media hora. Luego se entrevistó conmigo aquí y me entregó una foto de la niña, la dirección, las llaves de la casa y me llevó hasta la casa.
* ¿Y él por qué quería secuestrar a su sobrina?
No sé, creo yo que sería por plata.
* ¿Qué pasa cuando se llevan al niño?
Nos los llevamos para una invasión en Guatiguará. Luego la bajamos a ella. Uno de los muchachos quería matarla. La bajamos del carro, ella salió corriendo detrás y uno decía que la mataran, pero yo decía que no, que ya era suficiente con lo que le estábamos haciendo. Ella gritaba y corría detrás del carro.
* ¿Usted se llevó al niño?
Yo me quedé en otro lado y ellos se llevaron al niño, ‘Chechi’, ‘El paisa’ y ‘El vampiro’. Pero como a los tres días yo volví a hablar con ‘Alex’ y el dijo que no, que la vuelta se había complicado y que se había caído. Que ya no había más plata. Quedamos en que él mandaba a recoger el niño.
* ¿Cuándo entregaron al bebé?
El sábado en la madrugada. Quedamos en que él (Alex) mandaba a alguien a recogerlo. Lo entregamos en la vía a la Mesa de los Santos, en la ye. Llegó un señor, se bajó, recibió al niño, lo apretó, el niño lloró y él dijo: “gracias a Dios que está vivo mi hijo”. Yo me quedé todo sorprendido cuando él dijo “mi hijo”. Entonces él dijo a ustedes les toca que se desaparezcan, porque si hablan van a correr con la misma suerte. Los muchachos se desaparecieron y yo me vine. Luego en las noticias yo vi que el que me había recibido el niño era el papá.
* ¿Donde estuvo el niño en este tiempo?
Lo mantenían de un lado a otro.
* ¿Supo qué pasó después?
No, yo no supe nada. Hasta la presente yo no sé nada de los otros.
El rastro del Gaula del Ejército
Cuando se tuvo noticia de la desaparición de Andrés*, a la investigación también acudió el Gaula del Ejército. “Eran como dos fieras hambrientas, luchando por quién tenía primero resultados”, afirma Rafael Cuentas, abogado de Johana Macías. Según cuenta este abogado, cada grupo trabajó por su lado dentro del mismo caso.
Mientras la familia esperaba noticias, se recibió una llamada de una persona que se identificó como ‘Álex’ y que dijo tener información sobre el paradero del niño. El Gaula del Ejército decidió seguir la pista.
Se organizó entonces una comisión con varios agentes, acompañados de Ernesto Macías y Víctor Mosquera, hasta el municipio de Santa Ana, donde se encontraron con un joven que les dijo que sabía dónde estaba el bebé. Según cuenta Ernesto Macías, el Ejército retuvo a este testigo, que los empezó a llevar por varios municipios de Santander, supuestamente tras la pista de quienes tenían al niño. Esta persona se comunicaba telefónicamente con los supuestos secuestradores y estas llamadas eran rastreadas por el Ejército. Finalmente, después de cinco días, Ernesto dice que el Ejército le confirmó tener todo listo para realizar el rescate.
“El día domingo en la noche me dijeron que ya habían ubicado al niño y que estaba listo el operativo de rescate. Supuestamente el operativo se llevaría a cabo el lunes y me traerían al niño de vuelta”, afirma Ernesto.
Evangelina confirma esta historia y cuenta que funcionarios del Gaula del Ejército le dijeron que el niño regresaría a casa el martes y que tendrían que estar listos para llevarlo al médico. “Nosotros nos vinimos el lunes a esperar el niño”, dice Ernesto.
Pero según ellos, el martes al medio día, cuando esperaban la noticia del rescate, el mayor Mosquera del Gaula de la Policía le informó a Ernesto Macías que Johana estaba tras la desaparición de su hijo.
El resto, es historia.















