Por intermediación de la iglesia católiga, los miembros del Gobierno de Venezuela y la oposición se reunirían ayer para iniciar un diálogo que pusiera fin a la crisis política.

Publicado por: RESUMEN DE AGENCIAS
El Gobierno y la oposición de Venezuela se reunirían ayer a instancias del Vaticano para explorar un diálogo sobre la crisis política. Sin embargo, a última hora, ambas partes cancelaron el encuentro y se reunieron por separado para debatir sobre si sería conveniente empezar un diálogo y qué propuestas llevarían.
En una publicación hecha a través de su cuenta de Twitter, Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López, exigió que para iniciar un diálogo con el Gobierno, primero deben liberar a los presos políticos y reanudar el proceso de recolección de firmas para el refrendo revocatorio.
Por su parte, el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, había expresado en horas de la mañana que asistiría al encuentro y por ese motivo canceló su participación en la Cumbre Iberoamericana que se celebró el sábado en Cartagena.
Maduro compartió en Twitter un vídeo con fragmentos de un discurso que pronunció ante partidarios: “Voy a asistir a la mesa de diálogo nacional, porque yo quiero el diálogo por la paz del país. No le tengo miedo al diálogo, no le tengo miedo a la paz”.
División en la oposición
La Mesa de la Unidad Democrática, MUD, que agrupa a todos los partidos de la oposición, dejó entrever un ambiente dividido por las opiniones y declaraciones contrarias acerca de la iniciativa de diálogos con el Gobierno.
Sobre la medianoche del sábado, el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, confirmó la asistencia de representantes de partidos políticos opositores al encuentro, pero horas más tarde la decisión se reversó.
Medios de comunicación venezolanos afirmaron que la falta de acuerdo con Voluntad Popular, fundado por Leopoldo López, impidió, por el momento , que la alianza opositora acudiera unida al diálogo con el Gobierno.
Acusaciones mutuas
Las partes cruzaron acusaciones por la convocatoria de la oposición a marchar el próximo jueves hacia el palacio presidencial de Miraflores.
El principal delegado de Maduro para el diálogo, Jorge Rodríguez, calificó ese llamado como una “locura” y reiteró acusaciones sobre supuestos planes para “generar violencia”.
Henrique Capriles, rechazó las palabras del funcionario, al tildarlas como una incitación una “guerra en Miraflores”.














