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Domingo 30 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Tres posibles escenarios para Venezuela a partir del lunes

Con la oposición de la comunidad internacional y de la mayoría de sus propios ciudadanos, el Gobierno de Maduro realiza hoy la votación de la Asamblea Nacional Constituyente.
EFE / VANGUARDIA LIBERAL
Las protestas contra Maduro iniciaron el pasado 6 de abril cuando el Tribunal Supremo de Justicia intentó usurpar al Parlamento, y se han agudizado con el anuncio de una Constituyente.
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)

Una creciente tensión en Venezuela se vive desde el jueves pasado a causa de la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, que redactará una nueva Carta Magna. En medio de estrictas medidas de seguridad y con el rechazo de la oposición y la comunidad internacional, la elección de sus miembros se realiza hoy.

Mientras el Gobierno del presidente Nicolás Maduro anunció que dará prisión de hasta 10 años a quienes salgan a protestar en contra de la Constituyente, la oposición desafía al oficialismo con una “escalada” de las manifestaciones callejeras que exigen retirar la ANC.

Con la ‘Gran toma de Venezuela’, convocada por la oposición en todos los estados (Departamentos), los ciudadanos lograron bloquear vías neurálgicas de Caracas, mientras los supermercados permanecieron repletos, temiendo que un cambio constitucional agudice la escasez de productos básicos.

Expertos politólogos del vecino país afirman que las expectativas son inciertas, pero coinciden en que “sea lo que sea, el lunes el país amanecerá en otra dimensión”.

¿Pero cuáles son los escenarios más factibles y sus efectos para la nación?

Un gobierno paralelo al de Maduro

Quienes están en desacuerdo con la Constituyente han sabido reinventarse a pesar de los obstáculos jurídicos que el Ejecutivo y la Rama Judicial les ha puesto en el camino y, en esa medida, lo más probable es que en dos días o menos haya un gobierno paralelo en Venezuela: una Asamblea Constituyente, impuesta por el Gobierno, pero también un Parlamento de mayoría opositora que apoya el 80% de la población; un presidente (Nicolás Maduro), que pierde cada vez más popularidad, y un llamado a elecciones presidenciales por parte del Poder Legislativo.

Reinicio de diálogos con el gobierno

Las puertas de un posible diálogo entre Gobierno y oposición no se han cerrado del todo. El diputado Juan Andrés Mejía contó que los legisladores han estado enviándose mensajes con el Gobierno, por medio de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana), pero hasta ahora “no ha habido respuesta positiva”.

Según los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, las condiciones siguen siendo las mismas que hace un año, cuando el intento de diálogo se echó por la borda: la libertad de presos políticos, el llamado a unas elecciones regionales retrasadas y, ahora, que el Gobierno desista de la Constituyente.

“El diálogo es la única forma de resolver los problemas de este país sin irse a las armas”, precisó María Teresa Belandria, internacionalista venezolana y asesora en seguridad y defensa para la MUD. No obstante, advierte que cualquier intento será extremadamente lento y repleto de difíciles consensos, lo que retrasará aún más una solución a la crisis venezolana.

Insurrección motivada por las divisiones

Si los planes del Gobierno persisten con la Constituyente, su estabilidad corre el riesgo de tambalear a partir del lunes, afirma Carlos Romero, de la Universidad Central de Venezuela. “La Constituyente no es la panacea para lograr un equilibrio de poderes. Es la apertura de un gran control en manos de uno solo”.

Al riesgo normal que corre el oficialismo, se suman las profundas divisiones en la oposición y entre los militares, que podrían generar una insurrección armada.

Ahora bien, en la oposición tampoco existe un líder que esté por encima de esas fracturas y que tenga la representatividad para enfrentarse con Maduro en un escenario de golpe de Estado. Esa posibilidad, no obstante, es extrema y conduciría a un agravamiento de la violencia en el tercer país más inseguro del mundo.

Por esta razón, Rafael Arráiz Lucca, historiador e intelectual venezolano, cree que aunque cualquiera de las salidas es difícil de prever, “sea la que sea”, no se puede perder de vista lo esencial: “que Venezuela no debe entrar en un régimen monárquico, donde la voluntad del presidente es la ley, como si estuviéramos cuatro siglos atrás”.

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