Percibo en el ambiente muchas ganas, muchos sueños, deseos de traer el mundo a Santander, muchas personas con dinero para invertir en este campo, muchos haciendo lo mismo, pero también noto ausencia de políticas, planes y entes públicos que dominen el tema, que sirvan de facilitadores y ayuden a jalonar o comprometerse.
Publicado por: Gilberto Camargo Amorocho
Son bastantes los años que han pasado y aún seguimos con mesas de trabajo para anunciar que ahora sí. ¿Qué pasó con esas memorias, diagnósticos y estrategias diseñadas hace mas de 10 años? Las ganas de ser anfitriones son altas, pero organizarnos para que ese visitante realmente la pase bien y vuelva, son pocas.
Tenemos un Viceministro que viene todos los fines de semana a Santander, pero poco lo aprovechamos o mejor, tampoco ayuda a mejorar. Una muestra de cómo estamos turísticamente, es la reflexión que hacemos al viajar por tierra de Bucaramanga a Bogotá: qué mal estamos en paradores turísticos o de descanso, baños sépticos, restaurantes, en especial para gente de tercera edad y cero cumplimiento en las normas sobre manipulación de alimentos, cero puntos de información o guías escritas, bellos pueblos coloniales con tanta historia por donde pasamos sin señales o vallas que obliguen a conocerlo, bellos ríos y accidentes naturales sin nombre, igual con las montañas y valles y lo más triste es que los mismos moradores tampoco saben. Además en ese recorrido en el que lo que más llama la atención es la contemplación por los paisajes profundos, sería bueno hacer un programa sobre miradores con su buena infraestructura, Igual notamos que en algunas partes del tramo desconocemos si estamos en Santander o Boyacá, porque esas famosas vallas de hace 20 años, que anunciaban: “Bienvenidos, usted está en Santander tierra de paz, cuna de la libertad y gente hospitalaria”, hoy ya no están ni los cimientos.











