Una de las formas de acceder a la administración pública en lo laboral, es concursando en una competencia de méritos, llamada “meritocracia”, que en teoría se procede a escoger el mejor seleccionado o calificado para ocupar el cargo vacante.
Publicado por: Luis Carlos Abril Hernández
La realidad dista de la ley, para lo cual fue hecha. Los llamados “concursos de méritos” son amañados, fraudulentos, vendidas las respuestas, y la mayoría son demandados por estas circunstancias. Definitivamente cada vez que el Estado se inventa una forma de hacer las cosas con transparencia, objetividad y justicia, el corrupto diseña otra forma de salir adelante de manera no legal. Lo anterior hace que se pierda la confianza en este tipo de participaciones, pues ya hay el candidato elegido a “dedocracia” con su padrino político a bordo.
Quien accede a trabajar de esta manera no es el más apto y por ello su estadía la debe a quien lo nombró y su proceder no puede ser correcto, porque tiene una deuda pendiente, naciendo entonces el funcionario corrupto desde antes de firmar su contrato. Existe la Procuraduría, la Comisión Nacional del Servicio Civil y ahora hasta Universidades Privadas que hacen y vigilan los concursos, pero nada vale ante el imperio de la corrupción.











