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Jueves 24 de octubre de 2024 - 03:00 AM

105 años (y 170 opiniones)

De niño recuerdo esperar con ansias que llegara “la prensa” del domingo, cuya sección infantil me atraía. Encontrar las diferencias de las figuras, leer las aventuras de tintín, o reír con las ocurrencias de condorito, eran parte de la rutina que disfrutaba

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El mes pasado este medio de comunicación celebró 105 años de existencia al servicio de los santandereanos, y ha sido durante todo este tiempo un ejemplo de tenacidad y objetividad. Desde que rotó el primer ejemplar, en 1919, el sueño de don Alejandro Galvis Galvis se ha mantenido a pesar de los desafíos que los años han traído consigo. De niño recuerdo esperar con ansias que llegara “la prensa” del domingo, cuya sección infantil me atraía. Encontrar las diferencias de las figuras, leer las aventuras de tintín, o reír con las ocurrencias de condorito, eran parte de la rutina que disfrutaba plenamente.

Con los años empecé a interesarme por las comunicaciones en general y me conecté con la prensa escrita. Vanguardia Liberal, el diario que para mí siempre fue sinónimo de veracidad, se convirtió en el referente para enterarme de lo que sucedía en la región. Aparecer en sus páginas siempre fue un triunfo personal, así se fuese en la sección de sociales, donde en todo momento veía hombres muy elegantes y mujeres muy bellas.

Pasó el tiempo y, por azares de la vida, terminé escribiendo semanalmente en la sección de opinión, algo que siempre ha significado un triunfo personal. Poder comunicarme con los lectores y expresarles mi punto de vista acerca de diversos temas, se convirtió en una especie de catarsis. A lo largo de estas 170 semanas he tenido la oportunidad de recibir bellísimos mensajes y valiosas críticas, que me han servido para tratar de entender lo complejo que somos como sociedad.

Dice Yúval Noah Harari en su más reciente libro, cuando se refiere a la democracia, que, si bien las elecciones son parte fundamental de esta, no constituyen en sí mismo su esencia: “las democracias mueren no solo cuando la gente carece de libertad de hablar, sino también cuando la gente no quiere o no puede escuchar”. Afortunadamente para nuestro país, existen medios como Vanguardia en donde la libertad de expresión se materializa a diario, fortaleciéndose así la capacidad de los ciudadanos para construir una mejor sociedad. En lo que a mí respecta, por ejemplo, jamás he experimentado la censura, aun cuando muchas veces mis posiciones divergen de las de los propietarios del periódico ¡Felices 105 años al medio más honesto de Santander¡

Fiel a mi forma de ser, he querido utilizar estas líneas para hacerle saber a mis lectores que me tomaré un breve y justo descanso, con el propósito de oxigenar mis ideas y regresar cargado de opiniones mucho más profundas. Agradezco a quienes a diario han sido parte fundamental de este ejercicio de expresión; prometo un pronto retorno. Aún nos quedan muchos años de debate honesto.

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