El Feminismo, plural, evolutivo, orientado por los contextos sociales, geográficos e históricos; que se nutre de las diferencias generacionales sin alterarse; este va para largo.
Feminismo vivido, vital, artesanal, construido paso a paso, académico; de la 1ª a la 4ª ola. Feminismo criticado, burlado, malentendido, temido. Feminismo perenne y necesario; siempre válido.
El Feminismo, plural, evolutivo, orientado por los contextos sociales, geográficos e históricos; que se nutre de las diferencias generacionales sin alterarse; este va para largo. Las mujeres y sus derechos son el centro de esta “revolución pacífica”. Sus reivindicaciones y formas de acción son distintas, como lo son los contextos y las mujeres mismas. Sin embargo, existen muchas coincidencias y reivindicaciones con un trasfondo común de discriminación y dominación, de diferentes proporciones. El feminismo de aquí o de allá, igualmente atraviesa la vida cotidiana y el cuerpo de las mujeres porque cuando “se le mete en los huesos”, se vive y se instala en la cotidianidad de la vida. Rebasa la academia; este proceso de enseñanza/ aprendizajes transforma la vida propia.
Es lo que la Fundación Mujer y Futuro - FMF celebra este 30 de octubre en la Casa del Libro Total (6.30 pm): 35 años viviendo el feminismo para transformar la vida de las mujeres a partir del ejercicio de sus derechos. Las mujeres que “pasaron por la Fundación”, como usuarias o profesionales, lo saben: hay un antes y un después.
Que el feminismo transforma, cuando nos llega o llegamos a él, cuando lo estudiamos y lo vivimos, bien lo sabe Vanessa Gómez Pereira, antropóloga, investigadora y feminista quien, durante el evento, presentará su última publicación Un feminismo artesanal, vida y obra de Magdalena León Gómez. En su conmemoración la FMF rendirá un sentido homenaje a esta socióloga santandereana, doctora honoris causa de la Universidad Nacional de Colombia “en reconocimiento a toda una vida de compromiso social y moral por la mujer colombiana …”, quien, en sus inicios, fue su mentora.
Vanessa utiliza el término de feminismo artesanal que no le quita nada a la gran académica que es Magdalena León Gómez, investigadora de las mujeres como fracción de una población: trabajadoras en hogares ajenos o mujeres rurales. Quien va reconociendo a las mujeres como población sui generis que se debe nombrar, entrevistar, escuchar; así se hace feminista y va tejiendo un “feminismo artesanal”, hecho de encuentros, solidaridad, relaciones, diálogos; actualizado y alimentado por esta metodología de investigación/acción que transformó los estudios de ciencias sociales. El libro citado es un encuentro generacional entre dos investigadoras sociales, cada una reconocida y apreciada por la otra, toda vez que Magdalena abrió las puertas de su casa y la totalidad de sus archivos personales, reconociendo en la joven una “feminista autónoma”, no vinculada a ningún grupo, colectivo u organización especial.












