El pasado 16 de abril la Fundación para la Participación Ciudadana Participar, realizó su Asamblea General, en la cual se renovaron sus principios, orientados a promover la participación ciudadana efectiva en los asuntos públicos, formar ciudadanía crítica, incidir en políticas públicas y prevenir la corrupción.
En un contexto marcado por el debilitamiento de los controles institucionales y la desconfianza en la representación política, organizaciones como Participar cumplen una función concreta: ampliar la participación más allá del voto, elevar el debate público y ejercer control ciudadano frente a los abusos de poder.
En su relación con la comunidad, Participar utiliza diversas estrategias comunicativas —como la columna semanal en Vanguardia, tertulias, foros y diálogos con candidatos— para fortalecer la comprensión de los asuntos públicos, consolidar un criterio frente a las propuestas políticas y someter la gestión estatal a escrutinio público informado. El resultado de este tipo de comunicación es concreto: reduce la tolerancia social a la corrupción y eleva la exigencia de rendición de cuentas.
Durante el último año, la Fundación ha sostenido una agenda activa de deliberación pública: tertulias mensuales sobre seguridad, transporte, vivienda y ordenamiento territorial; foros con candidatos a la alcaldía de Bucaramanga y al senado; y espacios de diálogo con aspirantes presidenciales. En estos escenarios no solo se enuncia la democracia deliberativa: se pone a prueba, al confrontar a líderes con ciudadanos informados y debates centrados en problemas estructurales de nuestra región.
Además, la Fundación ha diseñado una agenda estratégica hacia 2026, que incluye el análisis riguroso de resultados electorales y sus implicaciones, así como encuentros con líderes para discutir el rumbo político y económico de la región y del país.
En coherencia con estos objetivos, la Asamblea General otorgó un reconocimiento especial al ingeniero Jesús Rodrigo Fernández Fernández por una labor que trasciende la opinión y se sitúa en la investigación técnica. Su trabajo ha documentado de manera sistemática prácticas que erosionan la transparencia en la contratación pública, específicamente el uso de figuras legales para eludir controles. Estos hallazgos, que han derivado en actuaciones de los entes de control, demuestran que la vigilancia ciudadana produce consecuencias reales y necesarias.
En un escenario marcado por el deterioro de la credibilidad en las instituciones y la fragilidad de los mecanismos de control, los objetivos de Participar adquieren una relevancia mayor: no solo promover la participación, sino cualificarla. La agenda proyectada hacia 2026 —centrada en el análisis electoral, la interlocución con actores de poder y la formación de criterio ciudadano— apunta precisamente a cerrar la brecha entre representación y ciudadanía. Sin ese puente, la democracia se vacía de contenido.
Por: Gonzalo Ordóñez Gómez











