Así como la geografía define el carácter de un pueblo, la personalidad de un pueblo también contribuye a forjar la identidad de un lugar. Eso ha hecho la lucha por la defensa del páramo de Santurbán en Santander: convertirse en un rasgo del carácter de sus habitantes y, al tiempo, en un referente de las luchas ambientales.
Aunque la mayoría ciudadana privilegia el agua sobre el oro, las multinacionales mineras buscan compensar su falta de apoyo con un fuerte lobby que se ha hecho sentir en todos los últimos gobiernos, y el de Abelardo de la Espriella (ADLE) no es la excepción.
Como en otros temas, la diferencia entre el Gobierno de Petro y el de ADLE es, más que de fondo, de táctica: Petro optó por el engaño; ADLE, por el descaro. En la columna “La ‘traición’ del Gobierno de Petro a Santurbán” (2025) señalé la incoherencia de proclamar la defensa del páramo y, al mismo tiempo, avalar el acuerdo del Gobierno de Duque que liberaba 835 hectáreas del ecosistema para doce títulos mineros de multinacionales. Además, el Gobierno de Petro puso en la junta directiva de Ecopetrol a dos miembros de la junta de Aris Mining, multinacional con intereses en Santurbán.

ADLE, por su parte, se ufana de firmar acuerdos para entregar las tierras raras, los minerales estratégicos y otros recursos naturales a las multinacionales. En esa línea, su ministro de Ambiente, Fabio Arjona, exaltó a Aris Mining y revocó la reserva de casi 1.500 hectáreas en la quebrada La Baja, justo donde está el título de esa multinacional. Señalado de conflicto de intereses, tuvo que declararse impedido. Su reemplazo para el caso, el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, derogó la prórroga hasta 2029 de la reserva temporal de 75.000 hectáreas que protege el entorno del Páramo. Vencerá en 2027.
El Gobierno de Petro firmó la reserva de La Baja a las carreras, con una tutela admitida y una recusación sin resolver. Una torpeza —¿o una viveza?— que no justifica la decisión del Gobierno de ADLE, pues el fallo de tutela ordenó rehacer la consulta, no revocar la reserva.
Santurbán es una muestra más de que la “patria milagro” es más un eslogan publicitario que una realidad: lo que de fondo se consolida es una nelcolonia “milagro”, donde las proclamas patrioteras sirven para feriar los recursos naturales de los colombianos.
El Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán fijó el 13 de noviembre como plazo para que el Gobierno convoque la consulta pública sobre la delimitación de “La Baja”; de lo contrario, llamará a una movilización nacional.
Como es costumbre en la defensa de Santurbán, ninguna resolución ha valido tanto como la gente en la calle.











