Quienes sentimos la corrupción como un crimen, apoyamos a aquellos que la combaten denodadamente; pero es tal la magnitud y frecuencia de los hechos corruptos que esa lucha está siendo rebasada y se percibe como ineficaz. Es que son muy numerosos y totalmente desvergonzados, quienes manejan los hilos del poder para defraudar al erario; mas no cabe desconocer los esfuerzos por doblegar la corrupción, que están haciendo varios ciudadanos y organismos. Muchas entidades públicas descubrieron que para adjudicarle una licitación al contratista “amigo” basta ahuyentar a los demás elaborando los pliegos de condiciones a la medida del “amigo”. La idea se impuso en todo el país y han pasado varios años denunciando que a esas licitaciones se presenta un oferente solo, o junto con un comodín. Las asociaciones de ingenieros han venido delatando públicamente el inicuo fraude ante las autoridades y estas ni se inmutan. Jamás se había visto en Colombia algo tan escandaloso y ampliamente conocido, sin que se le ponga “coto”. Mas no es lo único usado para burlar la ley en los procesos pre-contractuales que anteceden a la firma de un contrato. Luego, en el proceso contractual, ocurren diversos sucesos estrambóticos sin fundamento que fatalmente conducen a incumplimientos del plazo y a sobrecostos para adicionar el valor de los contratos. Esto es “pan de cada día” y parece ser más corriente en Santander que en otras regiones. Pero es destacable que la Cámara de Comercio bumanguesa ha desarrollado, de tiempo atrás, una veeduría pre-contractual denominada “Transparencia por Santander”; y hace poco inició una veeduría contractual a la ejecución de 6 obras, con miras a detectar anticipadamente tales estrafalarios sucesos.También destaco la denuncia continua de algunos articulistas de este diario; y aún más la posición editorial del mismo, de la que es muestra fehaciente este párrafo: “La situación ha llegado a tan altos niveles de desvergüenza, que en este país se conocen con certeza los contratistas e interesados en prebendas estatales, que con sus fondos eligen desde congresistas hasta gobernadores, alcaldes y concejales, para luego pasar su cuenta de cobro traducida en favores políticos y negociaciones multimillonarias con el sector oficial.”