El alcalde actual decidió, sin explicación válida alguna, no seguir adelante con la revisión del POT. Ojalá esa extraña determinación no lesione a la ciudad. Tal determinación obliga además a que el nuevo alcalde, Luis Francisco Bohórquez, tenga que introducir en su Plan de Desarrollo la revisión del POT, o simplemente, la Bucaramanga colapsará
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Bucaramanga necesita de forma imperiosa la revisión de su Plan de Ordenamiento Territorial (POT), para que éste se adecúe a las necesidades de su futuro ya que urbanísticamente la ciudad está desbordada por el auge de la construcción y el desorden que su crecimiento ha provocado.
La adecuación del POT no es una necesidad nueva ya que hace ya cuatro años el entonces recién posesionado alcalde Fernando Vargas Mendoza, la incluyó como una de las líneas estratégicas del Plan de Desarrollo de su administración, convirtiendo tal tarea en exigencia de orden legal.
La revisión del POT implica cumplir dilatados pasos y requisitos, lo que hizo la Secretaría de Planeación Municipal con un equipo de 35 profesionales y la asesoría de tres reconocidos expertos de fuera de la ciudad, entre enero de 2008 y la fecha, habiéndose agotado las etapas exigidas por la Ley, que son: a) La concertación con la autoridad ambiental; b) La aprobación de la Junta del Área Metropolitana de Bucaramanga; c) El concepto favorable del Concejo Territorial de Planeación. Además, entre abril y septiembre de 2011 se concertó tal revisión con la CDMB.
Además, se socializó a través de múltiples reuniones con las Juntas Administradoras locales, los gremios, las Juntas de Acción Comunal, los medios de comunicación, los concejales, las universidades y la ciudadanía a través de reuniones presenciales, la respuesta a más de 150 derechos de petición, la página web de la Alcaldía y paneles de publicidad en los parqueaderos de buses, invirtiéndose en ello más de mil quinientos millones de pesos del Tesoro municipal.
Desafortunadamente, en forma paralela, en los últimos meses se otorgaron numerosas licencias de construcción que si bien se adecúan a las normas vigentes, no responden a las necesidades de la ciudad ya que el POT actual no está a tono con las exigencias del momento. Así, pronto se multiplicarán los problemas vehiculares y de densidad de población principalmente en la parte oriental de Bucaramanga, que ya está ya sobrepoblada pues se planificó para residencias unifamiliares que en las últimas décadas se convirtieron en edificios multifamiliares, provocando congestión vehicular en sus vías e inmensa cantidad de habitantes, lo que no ha sido atendido debidamente.
El alcalde actual decidió, sin explicación válida alguna, no seguir adelante con la revisión del POT. Ojalá esa extraña determinación no lesione a la ciudad. Tal determinación obliga además a que el nuevo alcalde, Luis Francisco Bohórquez, tenga que introducir en su Plan de Desarrollo la revisión del POT, o simplemente, la Bucaramanga colapsará.
Lo sano habría sido seguir adelante con la revisión del POT para que la ciudad tenga un desarrollo armónico y no dé el paso que le falta hacia el caos absoluto.









