No es justo desde ningún punto de vista, que una de las zonas que mayor participación tiene en el desarrollo económico y social de la ciudad, tenga que sufrir el abandono por parte de las autoridades y que como consecuencia de ello, se le cuente como referente de la inseguridad en Bucaramanga
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
Acaban las páginas locales de Vanguardia Liberal, de publicar un informe en el que, con base en cifras oficiales recaudadas por la Policía Santander y Medicina Legal principalmente, se llega a varias conclusiones sobre el estado de la seguridad de nuestros barrios y calles, pero entre todos los resultados, hay uno que sorprende y llama de inmediato a alarma: Cabecera del Llano es una de las zonas más afectadas por la delincuencia en Bucaramanga.
El hecho sorprende porque Cabecera es no solamente uno de los sectores emblemáticos de la ciudad, sino porque los negocios que se establecieron allí prácticamente desde el comienzo de su existencia como proyecto residencial hacia mediados del siglo pasado, han sido vocación natural de esta zona de la meseta y fuerte sustento de las finanzas municipales, derivada del pago de numerosos y elevados impuestos.
Varias veces se han hecho trabajos periodísticos y se han publicado columnas de opinión y editoriales reclamando por el hecho de que los gobiernos y entidades locales cada vez incumplen más su deber cuando se trata de la zona oriental de la ciudad, y no es porque a Cabecera se le estén reclamando odiosos privilegios basados en caprichos de sus habitantes, sino porque, como lo hemos dicho en otras oportunidades, en este lugar de la ciudad, debido a su intenso crecimiento vertical, hoy se asientan miles de familias y, además, afronta el movimiento complejo que le dan otros tantos miles de personas que por razón de su trabajo se convierten en numerosa población flotante.
Por estas razones, entre otras, Cabecera y sus barrios circunvecinos son, ni más ni menos, una pequeña ciudad dentro de la ciudad en la meseta y en lugar de advertir este fenómeno y darle la atención adecuada, las autoridades pareciera que siguen considerando que esta zona es, como lo fue hace 50 o 60 años, un lugar pacífico y tranquilo lleno de casas solariegas y no, como lo que es hoy, el polo de atracción de una gran población que allí vive o acude, llevando consigo todos los problemas que tal aglomeración produce, una de ellas, y por supuesto una de las más sensibles, la inseguridad.
No es justo desde ningún punto de vista, que una de las zonas que mayor participación tiene en el desarrollo económico y social de la ciudad, tenga que sufrir el abandono por parte de las autoridades y que como consecuencia de ello, se le cuente como referente de la inseguridad en Bucaramanga. No es justo que, sustentados en una visión corta de lo que es la ciudad, no se haya pensado a Cabecera en toda la complejidad que hoy la define y siga dándosele una mirada provinciana y displicente que ni es real, ni merece.











