Hoy las voces que piden la renuncia de Merlano crecen. Y como una bola de nieve, en las redes sociales la petición de que el senador se vaya aumenta minuto a minuto. Nos unimos a esta petición.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Indignante, reprochable, vergonzoso. Ningún adjetivo es suficiente para calificar la conducta del senador Carlos Merlano, ante los hechos bochornosos que protagonizó el pasado 13 de mayo en Barranquilla, cuando fue detenido por la Policía de Tránsito por no portar licencia de conducción. Al exigírsele la prueba de alcoholemia, el ‘honorable’ representante replicó: “¿Cómo se le va a hacer a un Senador de la República una prueba de alcoholemia? Qué falta de respeto, por favor”. No valió la insistencia de los agentes, bastante respetuosos por cierto, de la necesidad de realizar la prueba, como lo establecen los procedimientos. El Senador argumentó que los 50 mil votos obtenidos en las últimas elecciones le daban una especie de inmunidad, por la cual podía manejar sin licencia y abstenerse de respetar cualquier control.
Pero tanto o más indignante que estos hechos fue la llamada del comandante de la Policía de Barranquilla, general Óscar Pérez Cárdenas, al superior de los agentes que detuvieron al político, pidiendo que fueran desvinculados de la Dirección del Tránsito y enviados “bien lejos”. “No importa si el Senador iba con licor o no, hay unos niveles de respeto…si nosotros perdemos de vista la jerarquía frente a los que hacen las leyes, estamos en la olla”, fue la brillante justificación del General para solicitar el retiro de los agentes. Afortunadamente la llamada fue filtrada a los medios y quien tuvo que dejar el cargo fue el General Pérez.
Ahora el honorable senador Merlano se defiende diciendo que iba para urgencias por una dolencia derivada de una cirugía, y por esa razón su prisa, a pesar de que su mismo médico lo desmintió.
Para rematar la indignante historia, el cuestionado senador anuncia que demandará a la Policía por haber filtrado el video que registró el bochornoso hecho y que, según él, fue editado, porque finalmente accedió a realizarse la prueba de alcoholemia, pero no quedó en cámara. Nada dijo, sin embargo, sobre su licencia de conducción, que aunque al momento de los hechos no aparecía registrada en ninguna parte, mágicamente apareció expedida en Corozal, Sucre, de donde Merlano es oriundo.
Estos hechos indignan y ofenden, y debieran sancionarse con más fuerza, cuando provienen de funcionarios que se aprovechan de sus altas dignidades para pedir tratos preferenciales, que solo demuestran el provincianismo y el poco interés de ocupar cargos públicos para algo más allá de obtener beneficios particulares.
Hoy las voces que piden la renuncia de Merlano crecen. Y como una bola de nieve, en las redes sociales la petición de que Merlano se vaya aumenta minuto a minuto.
Nos unimos a esta petición, no sin antes aclarar que no fueron 50 mil los votos de Merlano, sino 37.195. Hasta para contar votos resultó mentiroso el honorable senador.









