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Editorial
Viernes 25 de mayo de 2012 - 12:00 AM

Una política errónea

Los precios de los medicamentos deben disminuir, los monopolios de productores deben controlarse y hay que revisar toda la política de libertad total de precios pues ella ha sido un desastre

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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La administración Uribe Vélez tomó hace varios años la decisión de decretar la libertad total del precio de los medicamentos, buscando que las fuerzas del libre mercado llevaran a la disminución de su valor. En tal momento el ministro Diego Palacio aseveró que eso haría que el costo de ellos tendiera a la baja, lo que favorecería a la comunidad y al sistema de salubridad pública.


Desafortunadamente los resultados han demostrado palmariamente lo contrario pues lo que ha habido son incrementos excesivos en su precio  ya que las políticas de los laboratorios farmacéuticos no han permitido que haya libre mercado.


El precio de los medicamentos en Colombia hoy es el más alto de América Latina y según Health Action International los colombianos debemos pagar más por ellos que los habitantes de Canadá, E.U., Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y España, entre otros países.


La comparación de precios de los medicamentos en Colombia frente a los que tienen en los países limítrofes, Panamá, Ecuador y Venezuela, quita el aliento. ¿Ejemplos concretos? Muchos.

Crestor, medicamento para controlar la creación de placas en las arterias coronarias, cuesta en Colombia un 365% más que en Ecuador; Singulair (para alergias), cuesta un 76% más que en Ecuador; Nexium (para agrieras), un 293% más que en Ecuador; Norvas (para presión arterial) un 925% más que en Venezuela; Plavix (para cardiopatías), un 308% más que en Venezuela; Urocuad (para controlar el ácido úrico), un 400% más que en Venezuela. Y el asunto es mucho más agudo en el caso de los medicamentos genéricos. Ahora bien, si se analizan los cuadros de utilidades de los laboratorios farmacéuticos en Colombia en el año 2.011, es perceptible que ellas aumentaron un 75%.


Hay muchas inequidades y los lesionados directos son los colombianos de a píe y el Estado. En el actual presupuesto nacional se dedica más dinero a la compra de medicamentos que lo que se destina a las universidades públicas.


Las denuncias que hizo la Contralora en el Congreso de la República sobre este tema sobrecogen y ponen en evidencia la falta de transparencia que hay en el mercado farmacéutico, los sobrecostos, la  falta de control de la calidad de los medicamentos, la debilidad del Invima y de la Superintendencia de Salud en el ejercicio de sus funciones de vigilancia de la industria farmacéutica.


El Gobierno Nacional debe actuar ya, en forma radical. Los precios de los medicamentos deben disminuir, los monopolios de productores deben controlarse y hay que revisar toda la política de libertad total de precios pues ella ha sido un desastre.   

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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