Publicidad

Editorial
Viernes 25 de agosto de 2017 - 12:01 AM

La ética del abogado

Además, en Colombia desde hace décadas se volvió de buen recibo el hacer fortunas por caminos fáciles

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

Compartir

Las conductas venales de magistrados, jueces, funcionarios judiciales, abogados litigantes, que han llegado a conocimiento de la opinión pública, los medios de comunicación, la Justicia Disciplinaria, los órganos de control y la Justicia Penal, crece. ¿Qué hacer? ¿Es un fenómeno nuevo o viene de tiempo atrás y solo se comentaba entre bastidores?

El que ocurra en diversos niveles de la estructura judicial y en distintos puntos de nuestra geografía demuestra que no son hechos aislados. Debe sí advertirse que el generalizar la censura es tan incorrecto como el minimizar lo que ocurre; en la Rama Judicial y en el gremio de abogados hay personas transparentes, íntegras, que son ejemplo para la comunidad.

Frente a procederes tan censurables como los conocidos, sabiendo que muchos quedarán entre las brumas, debe sentarse enérgica protesta y exigir severas sanciones para quienes ‘pecaron por la paga’.

¿Qué está fallando? ¿Cómo desterrar procederes tan censurables si hay ingredientes culturales, de entorno social y familiar, de formación académica, etc.?

Actualmente hay más de 200 facultades de Derecho dispersas por la geografía patria. En varias decenas de ellas hay ejemplares profesores y en otras, en buen número, la selección de docentes deja qué desear. Las hay severas, de rectitud administrativa, mas hay otras laxas, con máculas y agujeros negros administrativos; las hay con exigentes programas de estudios mientras otras ofrecen clases solo los fines de semana. La filosofía de los directivos en más de una es más de negocio que de formación de juventudes. Las controla el Ministerio de Educación, entidad que no tiene la infraestructura ni los medios económicos que sus funciones exigen, ni mucho menos atribuciones para proceder severamente contra las universidades alcahuetas.

Los programas académicos están recargados de asignaturas pero son raquíticos en cátedras y actitud de formación ética. De ñapa, en los colegios se piensa en todo menos en formar en valores a los muchachos.

Además, en Colombia desde hace décadas se volvió de buen recibo el hacer fortunas por caminos fáciles, se dejaron a un lado las costumbres sobrias, la rectitud, el vivir modestamente; se considera que toda oportunidad debe aprovecharse y con esa idea se llega a los cargos públicos.

“Hay que aprovechar el momento”, dicen. Así, teníamos que caer en la charca en que estamos.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

Comentarios

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día