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Lunes 29 de Enero de 2018 - 12:22 PM

El día que la mujer votó en Colombia

Hace 60 años las mujeres colombianas pudieron por fin participar en una elección democrática. Esta conquista se logró después de muchos años de lucha que dieron como resultado el reconocimiento del derecho a elegir y a ser elegidas por parte de la Asamblea Nacional Constituyente de esa época.
El día que la mujer votó en Colombia

Marta María Córdoba no pudo dormir bien la noche del 30 de noviembre de 1957. Se levantó varias veces en la madrugada y rezaba para que amaneciera rápido. Estaba emocionada, nerviosa y ansiosa. Al día siguiente votaría por primera vez a sus 32 años.  

Al fin, a las cinco de la mañana, cuando los gallos cantaron y empezó a clarear, se levantó, se puso su mejor vestido, que por supuesto había arreglado la noche anterior, se aplicó su mejor perfume, se hizo un peinado de ocasión, se maquilló como para una fiesta y dos horas después estaba lista.

Como las urnas las abrían solo desde las ocho de la mañana, tuvo que aguantar un rato más. Recuerda que se mordisqueó las uñas y no desayunó, pues sentía unas cosquillas en el estómago que no le permitían comer. Cuando al fin pudo salir de su casa sentía que tenía en sus manos la decisión más importante de su vida.

Hoy, a sus 92 años, recuerda ese día como si fuera ayer.

“Nosotras hicimos la paz”

-“Ese día nos dividieron, conservadores a un lado  y liberales a otro. También entre hombres y mujeres. Uno se acercaba a la mesa de votación y mostraba la cédula y la papeleta de votación. Luego los jurados confirmaban y le metían a uno el dedo índice en una tinta para poner la huella, se echaba el voto y ya”, cuenta Ana Josefa Caballero, de 83 años, sentada en mesa redonda, junto a sus compañeras del asilo San Antonio, entre ellas Marta María. Y continúa: “Yo lo único en que pensaba era que por fin nos había tocado”.

Mediante el acto legislativo 3 de 1954 de la Asamblea Nacional Constituyente, bajo la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, se les otorgó la posibilidad de votar a las mujeres; sin embargo, tuvieron que esperar hasta las elecciones más cercanas.

Después de tres años de espera, ese domingo, 1 de diciembre de 1957, al fin pudieron hacerlo en un plebiscito para validar el Frente Nacional, el acuerdo de paz entre los partidos Liberal y Conservador, que llevaban al menos 30 años de guerra y que dejaron al país con miles de muertos.

En pocas palabras, después de la caída de la dictadura de Rojas Pinilla, se pedía que el pueblo dijera sí a la idea de que, por cuatro periodos presidenciales (16 años), conservadores y liberales se turnaran el mando del país.

En esa ocasión ganó el sí por abrumadora mayoría, triunfo que en buena medida se debió a la participación femenina. Alberto Lleras Camargo fue proclamado primer presidente del Frente Nacional convirtiéndose por segunda vez en mandatario de Colombia.

En total 4.397.090 colombianos asistieron a votar ese día. Del número de votantes 1.835.255 fueron mujeres.

-“Nosotras hicimos la paz y no nos creímos más por eso, no pedimos nada a cambio”, dice Clementina Vásquez, quien acaba de cumplir 101 años.
Asegura que el día que tuvo derecho a elegir fue muy feliz y por eso aún lo sigue haciendo. “Uno se siente importante, sumercé”, agrega.

En ese plebiscito,  los votantes debían definir 14 puntos planteados, entre ellos que los dos partidos tradicionales tuvieran equilibrio de poderes, que el periodo presidencial fuera alternado por estos partidos durante 12 años (1958-1970), que las mujeres tuvieran los mismos derechos políticos de los varones y que desde el 1 de enero de 1958 todos los gobiernos debían invertir el 10 por ciento del presupuesto nacional en la educación pública.

Lucha incansable

-“No crea que fue así no más, que un día nos dijeron pueden votar y ya. No, detrás de eso hay muchas cosas, mujeres que lucharon y hombres que no estaban de acuerdo. Pero lo lograron, muchas verracas, ¿cierto?”, explica Marta Ruíz, de 87 años y pide la aprobación de las otras abuelas.
Todas asienten. Ella tiene razón.

Tuvieron que ganarse el derecho al voto: utilizaron todo tipo de estrategias, conversaciones, cartas, manifiestos, periódicos y programas de radio para difundir sus ideas. Fue esa persistencia la que abrió el camino para que en 1954, el General Rojas, en la Asamblea Nacional Constituyente nombrara a Esmeralda Arboleda y a Josefina Valencia, líderes del movimiento sufragista (lucha por el voto femenino) para evaluar y presentar el proyecto de Acto Legislativo sobre la ciudadanía de las mujeres.

“La mujer colombiana tendrá derecho a elegir y ser elegida. Tras horas de larga deliberación y diversas argumentaciones en pro y en contra de concederle los derechos políticos a la mujer, se procedió a la votación. Escrutados votos se contabilizaron 60 a favor, quedando consagrado el acto legislativo en mención. Bernal Jiménez, Guillermo León Valencia y demás opositores abandonaron el salón en señal de protesta”, publicó Vanguardia Liberal en portada, el 26 de agosto de 1954.

Un año después, el 4 de marzo de 1955, les fue concedido el derecho a contar con una cédula de ciudadanía a las que fueran mayores de 21 años, determinando que este número de identificación fuera superior a 20 millones.

-“¿Sabe qué fue más chévere que poder votar? Tener cédula. Uy, usted no se imagina, pudimos abrir cuentas de banco, comprar cosas a nuestro nombre, hacer diligencias económicas, existir, mejor dicho. Ya podíamos estudiar, trabajar y todo, pero no existíamos en el país. Eso sí fue mucha verraquera”, hace memoria Clementina.

Antes de que fueran reconocidas como ciudadanas del país, la población femenina en Colombia no tenía permitido entrar a la universidad. Solo podían cursar carreras técnicas o de servicio, como enfermeras, maestras u odontólogas. No podían ser cantantes o tocar instrumentos. Tenían prohibido hablar de política y participar en ella.  Después de que pudieron votar, tuvieron cédula y empezaron a ser elegidas, las cosas empezaron a cambiar.
Por eso ni Marta María, ni Ana Josefa, ni Clementina han dejado de votar una sola vez desde que lo hicieron en 1957.

-¿Cómo cree que le va a las mujeres ahora?

-“Pues mija, ya sabe. Ahora podemos hacer lo mismo que los hombres, pero para ellos todavía no merecemos lo mismo”, responde Marta María.

Los avances

Los avances han sido grandes, pero no suficientes. Según cifras de la Registraduría Nacional, para el período electoral 2014-2018, ellas conformaron el 52% de la fuerza electoral, pero solo representaron el 21,2% del Congreso de la República, el 15,6% de las gobernaciones y el 12,2% de las Alcaldías.

Es decir, de los 32 gobernadores elegidos en 2015, cinco fueron mujeres.  Y de las 1.101 Alcaldías existentes, solo en 134 está a la cabeza una mujer.

En el tema laboral, aun hay cosas por hacer. Según el informe del Dane las cifras de desempleo de las mujeres con relación a los hombres son casi el doble, con un 12% para el caso de las mujeres y 7% para los hombres.  

Los homicidios contra la mujer han aumentado un 30% en Santander, durante los últimos tres años. Entre enero y septiembre de 2017 se reportaron 660 feminicidios en el país y  16.814 casos de violencia sexual.

 

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