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Miércoles 15 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Así opera el tráfico de drogas en colegios de Bucaramanga

En veinte colegios de Bucaramanga ya se ha identificado la comercialización de estupefacientes, tanto en las porterías de los centros educativos, como en su interior, utilizando a los estudiantes como mediadores del microtráfico.
Archivo / VANGUARDIA LIBERAL
Los puntos de la ciudad donde más se expenden alucinógenos son Real de Minas, el centro, parque San Pío, parque Las Palmas, los barrios San Martín y San Rafael y la carrera 34 con calle 48, conocida como ‘cuadra picha’.
(Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

(*) Manuel, quien fue un ‘jíbaro’ -comercializador directo de las sustancias psicoactivas-  narró cómo funciona este sistema.
“Vendía marihuana y bazuco. Al principio conseguí a unos tres muchachos que estaban empezando a tocar el vicio y les dije: trabajen para mí y yo les surto.Nosotros trabajábamos por porcentajes de 40 papeletas. Ellos las vendían y ganaban cuatro mil pesos y a mí me tenían que responder por 36 mil pesos. De esta manera nuestro comercio se extendía, porque la mercancía que nosotros repartíamos en el centro de la ciudad era de buena calidad”.
Según  Manuel, su comercio aumentó tanto que llegó al punto de ascender a supervisor: “yo controlaba a las personas que vendían en diferentes lugares y simplemente pasaba con mi bicicleta”.
Manuel asegura que “la estrategia es poder ganar sólo una persona en el colegio. Nosotros le damos su droga y ellos simplemente se van a encargar de vender. Se va a regar la bola, pero él es el centro, la cabeza principal, porque él es el contacto y el mediador para que llegue a nosotros con el dinero”.

¿Por qué los menores?
Es así como los estudiantes son utilizados por los ‘jíbaros’ para transportar y consumir droga en las instituciones educativas.
“Se usa a los menores para que distribuyan droga en pequeñas cantidades por dos motivos: los menores son inimputables por la ley y además por el tema de la dosis personal, ésta no puede ser interceptada por la autoridad”, manifestó el Comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general José Ángel Mendoza Guzmán.
Frente a esta dura problemática, la acción de la Policía se ha centrado en patrullajes durante las horas pico en los alrededores de los colegios y registros sorpresivos a estudiantes previa coordinación con los rectores.
Sin embargo, “no debemos pensar que el problema es del menor en el colegio, sino también de los padres que no controlan a los hijos; en el sistema educativo no basta con formar simplemente un hombre productor, es necesario formar un ciudadano respetuoso de las normas y de la convivencia”, agregó el general Mendoza Guzmán.

El rol del padre de familia
Desafortunadamente hay casos en los que el ‘jíbaro’ es el propio papá o mamá que utiliza a su hijo como parte de su negocio de microtráfico.
Pero también es cierto que cuando un padre no está atento a las actividades de su hijo, tiene una cuota de responsabilidad en su proceso de vinculación a la adicción a la droga.
Mariela Meza Correa, orientadora escolar, asegura que “la desprotección y el maltrato casi siempre terminan siendo causas de la drogadicción de los jóvenes”.
“Cuando desde un colegio se cita al padre de familia por el consumo de drogas de sus hijos, la posición que éstos asumen no siempre es la mejor. Amenazan a las instituciones con demandarlas por injuria contra sus muchachos”, añadió.
Así mismo, un estudiante reveló que “en un Jean Day descubrieron en una requisa a uno que llevaba marihuana. Los coordinadores llamaron a la policía y a la mamá, y lo que la mamá dijo fue: llévenselo para la correccional porque yo no tengo nada más qué hacer con este niño”.
Esta, sin duda alguna, no es la solución. Hay que partir de la base de la familia. Según Mariela Meza “amar a sus hijos, aceptarlos, asesorarlos, saber dónde están, con quiénes están, qué hace en el tiempo libre, incluso qué lleva en su morral, si navajas o cuadernos, podría aportar en la solución a esta problemática”.
(*) Nombre alterado.

Instituciones públicas identificadas con problema de microtráfico
Rafael García Herreros
Tecnológico
Francisco de Paula Santander
Inem
Salesiano
San Francisco de Asís
Colegio Santander
Gustavo Cote Uribe
La Juventud
Promoción Social
Colegio Campo Hermoso
Santander sede Antonia Santos
Normal Superior de Bucaramanga
Jorge Ardila Duarte
María Goretti
Nuestra Señora del Pilar
Luis Carlos Galán
José Celestino Mutis
Aurelio Martínez Mutis
Villa Helena

Causas y consecuencias
El problema del microtráfico o narcomenudeo ha tocado todas las esferas de la sociedad. Desde los estratos más bajos y colegios oficiales, hasta los estratos más altos y los colegios privados, afectando siempre el proceso de aprendizaje del menor.
Según Mauricio Castrillón, terapeuta en programación neurolingüística, el escape de las presiones, sentirse aburridos, sentir que pertenecen a una pandilla, son algunas de las causas que llevan a los adolescentes a consumir droga. Aunque también el que sientan que su hogar es insoportable y algunos ‘dolores en el alma’ por quebrantos familiares los llevan a la adicción.
Las consecuencias que se generan en los jóvenes que consumen sustancias psicoactivas son vómito, daños oculares como pérdida de la visión, sueño, daños en el sistema nervioso central, problemas respiratorios, pérdida de la memoria, degeneración a nivel neuronal y por consiguiente bajo rendimiento académico.

Así funciona el narcomenudeo en los colegios
 Según el concejal Jaime Andrés Beltrán, la cadena del microtráfico o narcomenudeo la encabeza una figura denominada “jíbaro” que es el que vende la droga sin importar la edad, sexo o condición económica del comprador. Es el comercializador directo.
El siguiente eslabón es denominado “carrito” y corresponde al estudiante utilizado por el “jíbaro” para transportar y comercializar la droga dentro de la institución educativa.
La cadena continúa con un “promotor”, que es el encargado de difundir e impulsar la venta de los alucinógenos. En algunos casos se evidencia a la música como un promotor indirecto, dado que las letras de las canciones incitan de este tipo de actividades.
El siguiente eslabón es el consumidor, que son las personas que tienen contacto con algún tipo de alucinógeno (marihuana, cocaína, heroína, bazuco, entre otros)
Y por último, la cadena del microtráfico termina con las “víctimas” que son los mismos consumidores, la familia de los consumidores y la sociedad como tal.

El ‘coctel’ de la muerte
Mauricio Castrillón, terapeuta en programación neurolingüística, manifestó que en los colegios se está presentando otra problemática que va de la mano con el consumo de sustancias psicoactivas pero que no involucra precisamente a la marihuana.
Se trata de sustancias y productos que los jóvenes consiguen fácilmente en una ferretería, empresa de químicos o incluso en el hogar.
“Los chicos compran botellas de DIC, que es dicloruro de metileno, el cual es inodoro e incoloro y no se detecta por los docentes. Re embasan ese líquido en tarritos de ‘splahs’, incluso le agregan colorantes, y se lo aplican en sus brazos o las mangas del uniforme y se ponen a oler”, dijo Castrillón, quien añadió que tras dicha acción, se produce una sensación de ‘traba’ muy corta, además de sueño.
Pero más alarmante aún es saber que los jóvenes preparan unos ‘cocteles’ totalmente nocivos como el denominado “Chamberline” el cual es una mezcla de alcohol con coca cola y leche, y el “Frutiñazo” que contiene alcohol con Fresco Royal o Frutiño.
Así mismo, Castrillón señaló que los adolescentes para ‘trabarse’ también inhalan la sal de mar quemada, Liquid Paper, marcadores, removedores, thinner y bóxer.

La terminología en el microtráfico
Esta es la terminología de personas involucradas en la comercialización de estupefacientes:
Angelito: cigarrillo en el que se combinan marihuana y/o tabaco con cocaína.
Arañarse o gato: estar bajo los efectos de la cocaína.
Banano: cigarrillo en el que se combinan marihuana, tabaco y bazuco.
Bicha: papeleta de bazuco.
Carro: pipa plástica de fabricación casera usada para fumar bazuco.
Cuero: papel que se usa para hacer cigarrillos de marihuana
Mixto: heroína mezclada con marihuana
Olla: sitio en el que se vende la droga y donde se puede consumir.
Taquillero: el que vende la droga en la olla.
Príncipe: cigarrillo en el que se combina marihuana y cocaína o perico.
Uva: compuesta por 4 bombas de droga. Cada bomba contiene 10 papeletas de marihuana o bazuco.

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