La India Catalina se ha robado la mirada de miles de turistas que llegan a la Heroica. Sin duda, se ha convertido en uno de los símbolos de Cartagena. Pero hay quienes aseguran que esta mujer no debería ser venerada, porque nunca existió, o quienes dicen que sí existió pero no fue una heroína, sino una traicionera. Otros insisten en que no se le ha dado todo el reconocimiento que merece.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
Indagar sobre los personajes representativos de la historia y la cultura colombiana siempre levanta los ánimos de ciertos sectores que se han dedicado a su estudio. No solo por la importancia que representa para una de las ciudades más llamativas de Colombia, Cartagena de Indias, sino por lo enigmática e interesante que resulta su historia, uno de estos cuestionamientos que despierta pasiones es el de la vida de la India Catalina.
La escultura imponente de una indígena de senos firmes y estilizada figura, que se alza en el parque lineal de Puerto Duro, paraliza el tráfico. Ella no solo es símbolo de la ‘Heroica’, sino de toda Colombia, el referente obligado para hablar de la conquista española en tierras que un día poblaron tribus indígenas, esclavos y españoles, detrás de murallas que siguen siendo golpeadas por el oleaje del mar Caribe.
Tal vez pocos sepan que Catalina, como es reconocida -aunque algunos historiadores aseguran que este no fue su nombre real- era la hija del cacique Galeras, quien gobernaba una tribu dedica a la extracción de sal y que les sirvió a los conquistadores como traductora y mediadora ante las autoridades indígenas que se resistían a la colonización.
Poco se conoce sobre su rapto, que según el expresidente Alfonso López Michelsen podría ser el primer secuestro que ocurrió en tierras colombianas–, que fue sacada de Zamba, una zona hoy conocida como Galerazamba, por Diego de Nicueza, quien llegó a orillas del Caribe colombiano en 1509, cuando ella solo tenía 14 años. Al parecer la esclavizaron y la enviaron a Santo Domingo, República Dominicana, donde se convirtió al catolicismo, y tras regresar a tierras nacionales, presuntamente a lo que hoy es Santa Marta, llegó a una tribu llamada Gaira, antes de 1525, donde fue sacada por Pedro de Heredia y trasladada a Cartagena.
Algunos investigadores aseguran que le fue entregada a Heredia sin ningún pago, y que además de su traductura fue su esclava. Pero otros la describen como una india altiva, de abundante belleza y líder en medio de los grupos de conquistadores y que tras regresar a su tribu, fue venerada y respetada. Aseguran que vistió prendas españolas, que engañó a los indígenas para llevar el mensaje de Heredia, quien solo buscaba dominar al pueblo y quedarse con su preciado metal, el oro.
¿Qué tanto es mito y qué tanto realidad? Esto opinaron expertos en el tema.
Traicionó a su pueblo
Gilberto Castillo, miembro de la Academia de Historia de Bogotá, en su búsqueda sobre el papel que desempeñó Vasco Núñez de Balboa durante su travesía por Santa María La Antigua del Darién y la conquista del Pacífico colombiano, se encuentra con la historia de la India Catalina, y hace revelaciones sobre este personaje.
Castillo asegura que la nativa “traicionó a su pueblo”, que le abrió paso a Pedro de Heredia por las tribus, para que este arrasara con sus riquezas y que sin importar su tradición, se entregó a la fe católica, e incluso quiso difundirla en las comunidades indias a su regreso de República Dominicana.
El historiador y también periodista expone que Catalina se vestía como española. Ella se “encargaba de tranquilizar a las tribus para permitir el paso de Heredia, con la condición de que podía recaudar riqueza sin pagar impuestos”.
Otras investigaciones adelantadas en La Heroica por Lázaro Valderrama Sarabia, de la Universidad de Cartagena, sobre la simbología de algunos personajes históricos de la ciudad y el lugar que ocupan en el imaginario popular, afirman que muchos cartageneros la recuerdan como “una mujer de la vida fácil” y otros “como el personaje con el que más se identifican”. Sin embargo afirma que sobre su historia real poco conoce el ciudadano de a pie.
Importante en la conquista
Hernán Urbina Joiro, miembro de la Academia de Historia de Cartagena y reconocido médico de esa ciudad, se ha aferrado a la historia de la India Catalina como a nada. Asegura que la mujer fue una “pieza clave” durante la conquista y la colonización de las tierras heroicas, de la fundación de Cartagena, así como el asentamiento de españoles a lo largo del río Magdalena.
Desde 1997, ha viajado a España, revisado los Archivos Generales de Indias, los mapas de la conquista y de las rutas que tomó Pedro de Heredia hacia La Heroica, para demostrarle al mundo que Catalina sí existió y que su papel en la historia del país no se remite solo a unos cuantos comentarios sobre raptos y complicidades con los españoles.
Según Urbina Joiro, si bien es cierto que el personaje se ha sido disipado en el tiempo, la investigación que adelantó, recopilada en una obra calificada por muchos como “un documento imprescindible para la historia de Cartagena”, llamado ‘Entre las huellas de la India Catalina’, la saca un poco de los mitos, las leyendas y el mundo mágico en el que siempre se ha visto a este personaje.
El experto asegura que Catalina figura en las cartas que Pedro de Heredia le enviaba en 1533 a Carlos V, donde le comentaba cómo era la tierra que esperaba conquistar. También habla sobre la entrega que hacen de la mujer en 1533 a Heredia, “por la que no pagó ningún tributo”, de sus intervenciones durante los juicios contra Heredia en 1537, por maltrato a los indígenas. Según Urbina, en las audiencias ante el fiscal de la época, la mujer aseguró “que estuvo trabajando mucho tiempo” con el conquistador, “que ha sido su criada” y que “nunca dejará de decir la verdad”.
No niega que la indígena haya sido raptada en 1509, cuando apenas cumplía los 14 años, y que esa parte de la historia es la que más atrae a historiadores, novelistas, cronistas y seguidores de su tradición. Pero Urbina Joiro asegura que Catalina nunca estuvo de acuerdo con el régimen de terror que infundió Heredia en las tribus del Caribe y mucho menos en los robos que este hizo a la Iglesia.
Añade que sí utilizaba prendas aborígenes, como se muestra en la famosa escultura de Cartagena, pero eso tampoco se ha logrado establecer.
Su imagen permanece
Moisés Álvarez Marín, director del Museo Histórico de Cartagena, comenta que la India Catalina cobra importancia no solo para el pueblo cartagenero, sino para toda Colombia, cuando Víctor Nieto, creador del Festival Internacional de Cine de Cartagena, la escoge como imagen del evento, en 1960.
La India Catalina también toma fuerza cuando el fallecido escultor español, residente en Cartagena, Eladio Gil, crea su escultura en el año 1974. “La imagen eleva el interés de la ciudad de conocer más sobre este personaje, aunque no se puede negar que esta figura tiene más de mulata que de india, pero aún existen muchos vacíos en la historia”, comenta el director del Museo.
“Que si es heroína, que si es villana, que si traicionó o no a su tribu, que si fue amante de Pedro de Heredia, indiscutiblemente es un símbolo de la ciudad, de la mezcla de culturas que se enfrentaron por la conquista. Amada o rechazada, pero la Indica Catalina es recordada por todos”, concluye Álvarez Marín.
"Mito fundacional"
Para el sociólogo e historiador Emilio Arenas, la India Catalina hace parte del mito fundacional de un pueblo, sobre el que se configura el sentido de región. Es decir, no existe una historia precisa sobre el personaje, pero a través de las investigaciones históricas, la tradición oral, las creencias y las costumbres, se le va dando importancia.
“Venezuela ha hecho un mito fundacional al libertador Simón Bolívar. En Colombia hemos hecho lo mismo con la Guerra de Independencia o la Guaneña, persona que acompañaba a los soldados de las tropas realistas durante la lucha independentista y que un momento dado, podía empuñar un arma”, asegura Arenas.
















