Publicidad
Dom Dic 17 2017
20ºC
Actualizado 02:56 am
Lunes 09 de Abril de 2012 - 08:42 AM

Así fue la clausura del Festival Iberoamericano de Teatro

Culminaron los 17 días de la “Fiesta de las Mil Caras”, que contó con 32 países, 63 compañías internacionales, más de 180 grupos colombianos presentando todo su arte en 22 salas, 11 parques, tres centros comunitarios, centros comerciales, la Plaza de Toros, el Palacio de los Deportes, la MediaTorta y la gran Ciudad Teatro en Corferias.

Fueron más de mil funciones, dos mil artistas y millones de espectadores que le dieron vida al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, que este domingo en la noche llegó a su fin.

La cita fue en la Plaza de Bolívar, donde cerca de 20 mil personas se reunieron para disfrutar del último show del FITB, homenaje a la infaltable Fanny Mikey, gestora de este mágico y monumental evento.

Que mejor homenaje que hacerlo a través de los sonidos del tango y la milonga de su natal Argentina, en una noche fría pero despejada para disfrutar del sonido del bandoneón, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Cerca de las siete y treinta minutos de la noche inició el espectáculo de este encuentro sinfónico con el sentir y el sabor porteño, contando con la presencia, por primera vez en Colombia, de Amelita Baltar, la llamada musa de Astor Piazzola, por el largo e inigualable trabajo que realizó junto al maestro que le dio nueva vida al tango, aunque dicho reconocimiento llegó tras las más feroces críticas.

Por eso, Amelita, en ese primer encuentro con el público colombiano, a la espera que no sea el único, tenía que iniciar con una de las grandes piezas creadas por Horacio Ferrer en la letra y Piazzola en la música, como “La primera palabra”, para luego seguir por una milonga lenta, entre el amor pasado y el desamor de un presente solitario como se expresa en “Los paraguas de Buenos Aires”.

El mágico encuentro artístico entre Horacio Ferrer y Astor Piazzola no dejó de aparecer en escena en toda la noche, ahora con “Vamos Nina”, na canción que nació en el París del 71, “Cuando estábamos allí con bolsillos bien delgados y entramos a un cafetín y en su barra una ujer tomando alcohol con un perrito al lado. Ferrer se dio cuenta que no era todo lo feliz que parecía y le escribió esta canción”, recordó Amelita.

Desde hace poco sacó sus viejos poemas para que su productor los musicalizara, y decidió estrenar algunos en Colombia, como “Sería fácil decir”.

No podía faltar, al menos alguna de la trilogía de baladas de Piazzola y Ferrer realizaron, para el amor, la locura y la muerte. “Poesía con premonición de cómo debería ser el segundo acto de la vida, que es morir”, afirmó Amelita antes de interpretar “Balada para mi muerte”. Con lágrimas en su rostro, no dejó de manifestar su alegría de estar por primera vez en Colombia, antes de interpretar una de las creaciones de Mario Trejo y Piazzola, “Violetas populares”, dedicada a Violeta Parra.

Se despidió con el que considera su himno propio, el compartido con Ferrer y Piazzola. “Si no han ido a Buenos Aires, no se pierdan las tardes que no tienen un no sé qué”. Se trata de “Balada para un loco”.

Señor tango de vuelta a Colombia

Juan Carlos Godoy, la leyenda vida del tango de todos los tiempos, junto a una selección de magníficos guitarristas, realizó un recorrido por su extenso repertorio, comenzando por “Obsesión”, un tango que primero fue éxito en Colombia que Argentina. El maestro Godoy vivió por diez años en Bogotá, en parte, por el amor a una colombiana.

El dolor, la nostalgia y el arrabal, protagonistas de la noche, con “La mariposa” y “Quién tiene tu amor”, otros de sus memorables temas. No podía dejar de hablar de Fanny Mikey y cómo la conoció cuando ella triunfaba en uno de los teatros de la mítica calle Corrientes de Buenos Aires. Por eso le dedicó “Alma en pena”, seguido del vals “Hermana”, otro de los tangos favoritos de Fanny.

Un tango “Canchero”, de aquellos hombres que se creían los reyes de los cafetines de Buenos Aires, con letras donde las mujeres no solían salir muy bien libradas. El arrabal continuó con una selección de canciones de las épocas más rudas de la capital Argentina, para luego recordar a Carlos Gardel, quien inmortalizó la canción “Por una cabeza”, seguido por “Arrabal amargo”. Voz memorable y diez guitarras acústicas, un deleite para los oídos más exigentes. La música, y más con Juan Carlos Godoy, es un viaje por el tiempo, como “El que atrasó el reloj”, compuesta en 1933 y que cuenta con toda la jerga típica del tango calle de aquellas épocas: “Che, Pepino... levántate e la catrera, que se ha roto la tijera de cortar el bacalao. Qué te has creído, que dormís pa que yo cinche? andá a buscar otro guinche si tenés sueño pesao. Guarda; que te cacha el porvenir. Ojo; que hoy anda el vento a la rastra, el que tiene guita lastra y el que no, se hace faquir”.

Son 89 años de bohemia las que carga don Juan Carlos Godoy no han deteriorado una voz que es un verdadero patrimonio del tango. Los juegos pirotécnicos no podían faltar en esta clausura, que como siempre debe ser, fue en homenaje a la mujer de cabellera roja y alborotada que hizo realidad una utopía, la más hermosas de todas, y cuando la guerra parecía ganar la batalla, crear el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, uno de los más grandes y elogiados en el mundo de las artes.

Publicada por
Su voto: Ninguno (5 votos)
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Pan con Granola
Pan con granola, harina 7 granos, muy saludable y perfecto para acompañar el desayuno.
Publicidad
Publicidad