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Sábado 24 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

¿Por qué suponer?

No hay nada mejor que salir de la duda. Cuando usted tiene la valentía de preguntar de manera asertiva algo que le incomodó o que se puede prestar para malos entendidos, soluciona la situación de raíz y no permite tergiversar el mensaje, suponer y hacerse rollos en su cabeza que le quitarán toda tranquilidad.
¿Por qué suponer?

“Yo supongo”, “tú supones”, “él supone”, “ella supone”, “nosotros suponemos”, “ellos suponen”. Así es como un simple comentario o suposición se convierte en un chisme incontrolable, que va tergiversando la información real.
Seguro usted ha podido evidenciar cantidad de veces esa situación no solo en su ambiente de trabajo sino en su mismo círculo social, o dentro de su familia.
¿Cuál es su actitud ante las suposiciones? ¿Es de los que sigue suponiendo, haciendo conjeturas?
Precisamente suponer es aceptar algo que no sabe como cierto. Y esto no solo puede afectar su espacio, sino su propia tranquilidad.
¿De qué sirve que usted se amargue la vida, se crea cuentos que no son ciertos y se gane una gastritis por creer información de corrillo o porque se cree el mejor detective y va uniendo supuestos cabos?
Quizá lo que usted se esté creyendo solo haga parte de su imaginación un tanto hollywoodense y esté muy alejado de la realidad.
Lo mejor, antes que suponer, es ir directamente a la fuente y aclarar. Así usted resuelve cualquier duda y no queda con esa espinita molesta.

LA VOZ DEL EXPERTO

Marisol Ramírez Cabrera
Psicóloga
Es peligroso suponer, la mente es muy ágil para inventarse ideas. La imaginación, cuanto más amplia, más tiende a hacer generalizaciones, comparaciones, afirmaciones que en nada tienen que ver con la realidad. Toda esa parafernalia y ruido mental nos roba la paz. Nada mejor que preguntar a la persona directamente implicada.

 Supuse que no querías verme
Por qué suponer que esa persona no quería llamarla o no quería verla. Quizá estaba realmente ocupada, pero como usted tampoco preguntó se acogió a la alternativa más facilista: suponer. Esta frase suele aparecer en muchas relaciones de pareja o durante el plan conquista, hasta el punto de convertirse en pataleta de niños chiquitos. Nada mejor que tomar el teléfono, llamar y preguntar. Así usted sabe las verdaderas razones y no se gana una tristeza en su corazón.

Supongo que tengo una enfermedad terminal
¿Por qué suponer algo tan delicado? Muchas personas se creen médicos y van dándose diagnósticos nada sustentados, solo porque se volvieron hipocondríacos. Recuerde que ni usted, ni su vecino, ni el familiar son quiénes para ir diciendo de qué padece usted. Visite a un médico y salga de dudas.

 Supongo que es una creída o pedante
Muchas personas van encasillando a las personas ante la primera impresión. Recuerde que ya fue reevaluada esa idea de que la primera impresión es la que cuenta. Muchas veces el temor, la pena, o la misma situación tensa hacen que una persona se bloquee o no se muestre como realmente es. No saque conjeturas de alguien solo porque no le respondió el saludo con efusividad. 

Supongo que tiene otra
¿Por qué suponer algo tan delicado? Hay personas que se atormentan sólo porque su pareja está estrenando más seguido de lo normal, porque empezó a hacer ejercicio, a ir al gimnasio, incluso porque está más cariñoso que de costumbre. Eso los hace suponer que tienen otra persona. Antes de suponer es bueno preguntarse si usted tiene problemas de inseguridad, si lo que tiene es remordimiento de conciencia porque viene descuidando a su pareja o existe un problema de fondo que ha querido ignorar. Después de autoevaluarse es bueno que pase a tomar acciones como recuperar su autoestima, aprovechar su tiempo y recuperar a su pareja. En el caso de que haya agotado todas esas instancias, pregunte. Así pondrá en alerta a su pareja para que no se desvíe del objetivo de la relación y por supuesto, revise qué puede estar perdiendo al caer en tentación.

Supongo que me van a echar
Las personas que han cometido algún error en el trabajo, que no han respondido como debe ser, o que tienen un pendiente, sienten todo el tiempo que están en la cuerda floja. Esto hace que ante cualquier movimiento en la empresa estén con el corazón en la boca suponiendo que los van a despedir. No solo vivirá tenso todo el tiempo, sino que podrá fomentar el pánico entre los demás empleados. Lo mejor es que haga su trabajo como debe ser y acabará con esa paranoia.

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