Hay que ser sinceros: Vivir con los suegros, en la mayoría de los casos, no es la mejor idea. Como decía un viejo refrán ‘El que se casa, casa quiere’. Así que si usted está pensando en contraer nupcias, busque desde ya su ‘rancho aparte’, y si sus papás quieren irse a vivir con usted, piénselo bien y lea este artículo, antes de dar un sí.

Publicado por: BELKYS P. ESTEBAN
El día de la boda se sale rumbo a la recepción y luego se vuela hacia la luna de miel. Un tiempo después, la pareja regresará al que será su nuevo hogar y entonces, no falta la visita de algunos miembros de la familia política, que quieren dar unas cuantas recomendaciones sobre cómo vivir. En muchos casos no son los primos ni los tíos… ¡es la suegra!, que no puede evitar dar uno que otro dolor de cabeza si es muy incisiva con sus comentarios. ¡Y eso que se trata sólo de una visita!
“Mis padres vinieron a quedarse con nosotros un mes, mientras organizaban todo para irse a vivir con mi hermana soltera en Estados Unidos”, comenta Camilo, un ejecutivo de comunicaciones. “Soy consciente de que mi mamá tiene un carácter difícil, pero no podía negarme. A mi esposa no le gustó mucho la idea y me lo dijo, pero yo le garanticé que no pasaría nada. Una semana después estábamos al borde del colapso”.
Camilo pide que no lo entiendan mal: adora a su mamá que lo educó y le enseñó todos los valores que han permitido que su matrimonio sea una relación estable y feliz, pero asegura que convivir con sus padres no fue fácil, debido a que tanto él como su esposa manejaban su espacio a su antojo, y con la presencia de su familia esto ya no era posible.
“Mi mamá, aunque de buena manera, le decía a mi esposa cómo hacer las cosas. Soy un hombre moderno, no me importa que ella no sepa cocinar. Pero mamá insistía que, cuando menos, el fin de semana ella hiciera algo para mí”, explica Camilo.
Además, su mamá quería que compartieran juntos todas las co- midas y se sentaran a charlar todas las noches, cosa que para él y su esposa, ambos ejecutivos, resultaba imposible.
“Desde enteonces, ambos procurábamos llegar tarde a casa. Un día mi esposa me dijo, por mensaje de texto, que tenía que decirles a mis papás que nuestro ritmo de vida era diferente y que, mientras estuvieran con nosotros, debían acomodarse. Lo hice y fue bastante incómodo”, puntualiza Camilo.
Al final, sus papás se marcha-ron y su vida en pareja volvió a la normalidad. Lo bueno de la experiencia y de la charla, es que los papás de Camilo son ya mucho más tolerantes con su hija soltera en Estados Unidos, y mantienen su tiempo ocupado mientras ella hace sus cosas.
A veces las conversaciones con la familia política pueden ser incómodas, pero necesarias. Dejar claras unas reglas y ser políticamente correcto con un poco de distancia, hará que su vida siga siendo feliz mientras vive con ellos.
Nueras vs. suegras
1Mi suegra aparece siempre sin avisar: El hijo debe pedirle a su mamá que llame antes de pasarse por casa.
2 Mi suegra quiere saber el precio de todo lo que compro (incluso del papel higiénico): No conteste esas preguntas y, en privado, dígale a su esposo que hable con su mamá sobre el tema.
3 Mi suegra me dice enseguida que le pase a su hijo (o hija) cuando respondo al teléfono: Antes de pasar a su pareja al teléfono salude a su suegra. Hágalo siempre y ella terminará por hacerlo también.
4Mi suegra hace preguntas sobre mí a mis hijos: si realmente hay algo que preocupa sinceramente a una suegra, lo mejor es que pregunte directa y amablemente a los hijos. En cuanto al yerno y la nuera, lo mejor es que aclaren la situación, expresando que, como padres, están en contra de que se involucre a los niños en ese tipo de cuestiones. Desde luego, es necesaria mucha diplomacia.
Preguntas y respuestas
Gabriela Lardies
Psicóloga, psicologozaragoza.com
1. ¿Debe la pareja negarse a convivir con la familia política?
“Si, en la medida de lo posible, es muy contraproducente. He visto muchísimas parejas romper por un exceso de dependencia y conflictos con la familia política, no nos engañemos, son pocos los casos donde no surgen problemas”.
2. ¿Cómo manejar a la suegra una vez que la convivencia se dio?
“Los límites son indispensables, siempre desde el respeto. No tiene que ser su mejor amiga, solo la madre de tu pareja. Decir lo que piensas sin ofender. Muchas veces dirá cómo tiene que hacer las cosas, siempre pensará que las hace mejor que usted: No se ofenda, sólo déjela hablar, no merece la pena, no pasa nada...”
3. ¿Cómo hablar con la familia política si su presencia está causando un problema? “Fundamental que su pareja le apoye, al fin y al cabo son sus padres. Intentar no acumular demasiados conflictos, hablarlos cada vez que surja algo”.
José Acosta
Psicólogo
“La convivencia con la familia política, en principio, de penderá de las circunstancias. Negarse a algo, sin hablarlo previamente, poniendo sobre la mesa los pros y contras, no es sano en una pareja. Yo recomendaría que:
1) La pareja hablara claramente de qué les supone esa convivencia.
2) Aclararan bajo qué condiciones.
3) Tuvieran claro el tiempo; no es lo mismo convivir semanas, que años.
La forma de relación con la suegra, como con cualquier pariente, debe ser clara, honesta y respetuosa. Si los conflictos son inevitables, el interlocutor principal debe ser el hijo, no el yerno o nuera. Esto lleva mucha comunicación previa en la pareja.
Si se presentan problemas es importante evitar buscar culpables. Muchas discusiones no acaban, porque estamos más centrados en buscar quién tiene la culpa, que cual es la solución. Mantener una actitud constructiva implica centrarse en cómo mejorar las cosas”.
Esteban Cañamares
Psicólogo clínico y sexólogo
www.epecpsicologos.com
“Salvo en casos extremadamente justificados (agresividad manifiesta, abuelos paidofílicos, etc.), sería un error no mantener relaciones con la familia política. Lo anterior es especialmente importante si existen niños. Los niños pueden beneficiarse del cariño de sus abuelos, de ampliar sus afectos con tíos y primos. Respetando algunas normas, como que cada uno manda en su casa y usa sus reglas, que la pareja forma una unidad cercana pero independiente a las respectivas familias de origen, o que no debemos confundir a un suegro con un padre o a un cuñado con un hermano etc. la familia política puede ser fuente de relaciones satisfactorias y de ayuda, dando tiempo al tiempo. La relación que suele ser conflictiva es la de nuera-suegra, y no la de yerno-suegra. La forma de llevar la relación es la de ser asertivos, es decir, respetar sus ideas y su forma de ser sin atacarla, y a la vez no permitir que ataque nuestras ideas y formas de ser. Sin pretender tener con ella una relación de afecto y confianza desde el primer día, pero sin descartarlo según pasa el tiempo.
Es mejor que sea el hijo o hija quien hable con su familia, que les demuestre tanto afecto como firmeza en dirigir su vida como estime conveniente. Eso sí, sin permitir que dirijan nuestros asuntos”.













