Resultaría extraño, sobre todo cuando es a las mujeres a las que se les achaca una y otra vez esos continuos cambios en el estado anímico, sobre todo mes a mes, producto de las hormonas. Pero a ellos también les ocurre y es importante saber actuar ante esa inesperada irritabilidad.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Es cierto. Los hombres también tienen sus bajones, sus malos días, y por supuesto momentos en que no quieren hablar con nadie. Simplemente, están irritados. No amanecieron para sonreírle a todo el mundo, para escuchar preguntas sin sentido, para tolerar una sola cantaleta de su pareja. Incluso, hay días en los que sencillamente no quieren tener sexo, no quieren salir con sus amigos a tomar un par de cervezas, algo así como “no quiero hacer nada, gracias”.
La fama se le ha dado solo a las mujeres, respecto a sus cambios de comportamiento, sin embargo se ha logrado establecer que en el caso de los hombres no es un hecho aislado.
No olvidemos que ellos también son seres humanos, que sienten y se molestan, por supuesto ellos también se irritan. Y se irritarán aún más si están en la etapa entre los 40 y 50 años, producto de la andropausia.
Así lo explican estudios científicos hasta el punto de denominar este cambio de ánimo como Síndrome de Irritabilidad Masculina.
Así que si usted tiene pareja y está entre este rango de edad, seguro le interesará conocer cuál es la razón por la que se irrita ahora con más facilidad. No es que tenga una amante, que ya no la quiera o que esté aburrido con usted.
Y para las demás mujeres que tienen pareja en otro rango de edades, la recomendación es dejar a un lado esa falsa creencia de que el género masculino no se irrita, y sencillamente, respetar que así como usted tiene sus días, ellos también pueden haber tenido un pésimo día y no aguantarse ni a sí mismos.
En este tipo de casos es importante que usted sepa también cómo actuar ante esos cambios de estado para no terminar agarrada de los cabellos con su pareja.
Señales de depresión masculina por andropausia
1. Irritabilidad; vista como el “efecto fosforera” siempre listo para la contrariedad aunque no se manifieste en agresividad, un sentir subjetivo, sensación de prenderse facilito.
2. Frustración
3. Impaciencia
4. Actitud acusadora desde la facilidad de ver siempre el defecto, la equivocación más que la cualidad o el acierto.
5. Hostil, con pérdidas del control de la agresividad por cuestiones en ocasiones insignificantes.
6. Actitud rencorosa, no perdona, pero generalmente luego se arrepiente.
7. Ansioso
8. Cansado, anérgico (agotado), debilidad muscular.
9. Ataca si se siente herido
10. Rabietas
11. Control excesivo de los afectos.
12. Impenetrable (ceño fruncido, mirada escrutante, comisura labial rígida)
13. Vergüenza por su estado actual y a veces por su vida.
14. Sentimientos de fracaso y/o ruina.
15. Desesperanza
16. Enojo, como una forma de sentirse seguro.
17. Alteraciones del sueño (insomnio: mantenimiento del sueño lo que produce dificultades de sueño reparador o hipersomnio, sueño excesivo aún a destiempo).
18. Incrementos en el consumo de tabaco, alcohol, medicaciones o automedicación y también de las otras sustancias “psico-neuro-bio-socio-tóxicas”.
19. Pérdida o aumento del peso corporal.
20. Disminución de la líbido y/u otros trastornos sexuales. disminución o pérdida de las erecciones espontáneas sobre todo las matutinas.
21. Refugio en la televisión y/o la lectura como forma de evitar el diálogo y la interacción.
22. Tendencia a practicar excesivamente deportes.
23. Sexomanía (sobre todo para demostrar que sí puede sentir deseo sexual y casi siempre con personas de menor edad o abulia sexual (anulación de la sexualidad).
24. Superexigente con los demás, al punto de intolerancia inconciente.
25. Sarcasmos
26. Culpabilidad
27. En algunas ocasiones dudas sobre “si es amado o querido por los demás”.
28. Fuertes episodios de sudoración nocturna.
29. Calores en forma de flashes, incluso con la cara colorada.
30. Trastornos de la memoria y la concentración.
31. Dolores lumbares acentuados.
32. Debilidad o pérdida de cabello y vello, sobre todo en sus zonas genitales y en raras ocasiones en la barba.
¿Qué es la andropausia?
La Andropausia o menopausia masculina (del griego andros que significa masculino y pausia que significa cesación o corte) es un término que busca equiparar el fenómeno fisiológico que experimentan las mujeres, que conlleva trastornos orgánicos y de humor, originados en cambios hormonales.
La hormona masculina, llamada testosterona, es producida en los testículos y glándulas suprarrenales. Su disminución paulatina a partir de los 30 años, a un ritmo del 1% anual, es la responsable de un cuadro clínico que se manifiesta en un 30% de los hombres mayores de esta edad, sobre todo después de los 40 años con distintos grados de intensidad.
El 35% de los hombres mayores de 50 años tienen déficit variado de hormona masculina. Es necesario a partir de los síntomas medir la testosterona total y la testosterona libre o disponible. La Andropausia se relaciona con niveles (libres o biodisponibles) bajos de esta fracción de Testosterona.
Síntomas de la andropausia
1Los síntomas y signos más frecuentes se encuentran en la esfera sexual. La disminución de la líbido (deseo sexual) disfunción eréctil, menor producción seminal, retardo en la eyaculación, son acompañados de la disminución de la fuerza muscular, aumento de la grasa abdominal, dolores osteoarticulares, y osteoporosis.
2La sintomatología depresiva, con rabietas, control excesivo de los afectos, sentimientos de fracaso o ruina, desesperanza, sumadas a los trastornos físicos mencionados, amargan al que los padece y preocupan a su entorno.
3Se producen muchos cambios. Muchos hombres los perciben pero no consiguen entender que les ocurre. Su vida doméstica, afectiva y social puede llegar a deteriorarse mucho. A nivel emocional se cambia la forma de entender la vida, se la siente poco placentera y genera un clima de pareja, de familia o de vida poco eficaz.
LA VOZ DEL EXPERTO
Marisol Ramírez Cabrera
Psicóloga especialista en PNL
Pienso que una de las principales recomendaciones, tanto para las mujeres como para los hombres que sienten esos niveles de irritabilidad, deben estar encaminadas hacia actividades que cultiven el espíritu.
No podemos dejar de lado hacer deporte, cuidar tanto nuestro cuerpo como nuestra mente y espiritualidad.
Debemos tener presente que somos un todo y no solo una parte. En la medida en que seamos conscientes de eso y le prestemos la debida atención, seríamos más sanos y felices. Si miramos la cultura oriental, esta atiende bastante bien estas necesidades con disciplinas como el tai chi, chikun, patuanchi, todas encaminadas al ejercicio espiritual.
En cuanto a la postura de la mujer es claro, acompañar, tal y como dice la programación neurolingüística, que su papel es acompasar, sin presionar, comprender la situación. Informarse de los síntomas es útil, consultar con un profesional acerca de las intervenciones más apropiadas para hacerle sentir a la pareja acompañada y comprendida.
Y en cuanto a los bajos estados anímicos de la pareja, en otro tipo de periodos de la vida, quizá por un mal día, porque sencillamente ese día no quieren nada, mi recomendación es que las mujeres pongan en práctica la capacidad de comprensión. Por supuesto ellos demuestran menos, ya que nuestra cultura pide al hombre que sea fuerte. Esa fortaleza se malentiende y se confunde con las emociones. Nosotras como mujeres debemos tenerlo claro.
Es bueno saberlo…
Los niveles de testosterona de un hombre deben ser de 500, para que lleve una vida normal. Así se ha determinado después de varios estudios efectuados, aunque algunos médicos consideren que el nivel estándar es entre 260 y 280. Según explicaciones del médico psiquiatra y docente de la Universidad de El Salvador, Eduardo Kalina, “estudios revelan que los niveles de testosterona deben estar por encima de los 500 ngr (hormona que regula los niveles de testosterona), para que el hombre pueda llevar una vida física, afectiva, emocional y social placentera”. El Síndrome de Irritabilidad Masculina es un cuadro depresivo acompañado por hipersensibilidad, angustia, frustración y cólera.
¿Qué está haciendo la ciencia?
• Se realizan métodos de pruebas de sangre novedosos.
• Hay un mayor interés de la comunidad médica en el envejecimiento masculino.
• La terapia de reemplazo hormonal, mediante el uso de parches de Testosterona o inyecciones de testosterona de depósito (con acción de varios meses) minimiza o suprime la sintomatología orgánica y psíquica andropáusica. También se ha acudido a una técnica de testosterona en gel.
Línea de tiempo
2002: La presencia de alteraciones psíquicas, hipersensibilidad, ansiedad, frustración e irritabilidad, conforman el Síndrome de Hombre Gruñón (Grumpy man) descrito por primera vez en el año 2002 por el científico escocés Gerard Lincoln.
2004: El psicoterapeuta estadounidense Jed Diamond lo definió como el Síndrome del Hombre Irritable, en reconocimiento del síntoma predominante, la irritabilidad desmedida. El psicoterapeuta publicó en los EE.UU. un libro titulado “El Síndrome de Irritabilidad Masculina, manejando las cuatro causales claves de la depresión y agresividad”. El autor, que previamente había publicado “Menopausia masculina”, tuvo una gran repercusión exhibiendo una problemática que se veía desde hacía tiempo en los consultorios, en los varones de alrededor de los 40 o 50 años: disminución de la energía, de la vitalidad, especialmente en la parte sexual, menos ganas de vivir, y cambios en el humor. Una de sus causas, por supuesto que no la única, es la baja de testosterona asociada a los años.
El papel de las parejas
Para muchas parejas, la época de la andropausia viene acompañada de separaciones o del nido vacío. Los hijos crecen y se van, aparecen los cambios hormonales y muchas veces no se sabe cómo actuar.
Es por ello que los médicos que han estudiado este tipo de casos, invitan a las parejas a tener una relación estable desde lo emocional, que se sepan manejar conflictos, que logren hijos aterrizados y se alcance un estilo de vida sencillo y con mayor esperanza de realización.
De igual forma invita a las mujeres a que hagan la sugerencia a sus esposos de visitar a un médico urólogo, endocrinólogo, sexólogo, psicólogo o psiquiatra según cada caso, para darle solución al problema que afecta física, psicológica, laboral y socialmente a un hombre.













