A veces es necesario buscar la colaboración de un sicólogo, quien podrá ayudarle al niño a aumentar la autoestima, enfrentar las difíciles situaciones y controlar el estrés.

Publicado por: LUISA FERNANDA RUIZ
Todos creen que la infancia es una etapa de diversión, juego y felicidad, y aunque así debería ser, lo que pocos comprenden y se dan cuenta es que los niños pueden sufrir situaciones que para ellos son problemas y los llevan a vivir momentos de estrés.
Quizás para los mayores el colegio, los amigos o la situación de casa no son factores de estrés, pero al contrario los pequeños pueden sentir grandes presiones que los lleva a esta reacción.
Claro, esto no le sucede a todos los infantes, algunos son capaces de sobrellevar la situación, no se dejan afectar y manejan la presión de esos momentos, todo esto depende de la personalidad, la edad y el apoyo que cuenta de su entorno familiar y social.
Si ha notado que su pequeño últimamente está más irritable, triste, nervioso, alterado o malgeniado, es momento que investigue qué le sucede y no deje avanzar esos cambios significativos que podrían llevarlo a la depresión.
Recuerde que siempre debe estar junto a él escuchándolo, apoyándolo, conociendo qué es lo que él siente, enseñándole a expresar sus preocupaciones y temores y limitar esas situaciones que, él le ha dicho, le generan estrés.
Ayúdelo afrontar mejor las situaciones:
•Escúchelo: dele la posibilidad de que le cuente sus preocupaciones y problemas, escúchelo con atención.
•Enséñele a expresarse: en algunos momentos no sabrá expresar claramente sus sentimientos, guíelo para que aprenda a hacerlo.
•Busquen soluciones: una vez que sabe qué le sucede y cómo se siente, piensen en alternativas para resolver la situación.
•Límites a esas situaciones: si ya sabe qué le sucede a su hijo y qué es lo que le está generando ese estrés, es momento de poner límite a eso, así podrá estar más tranquilo.
•Días de tranquilidad: es importante que se organicen y programen días con actividades que lo ayuden a relajarse y disfrutar con tranquilidad cada día.
Esté atento, no ignore los cambios
Para muchos papás podría ser difícil darse cuenta que su hijo está atravesando por un momento de estrés, sin embargo, debe estar atento y no ignorar los cambios emocionales o físicos que presenta.
La sicóloga Viviana Rangel Manzano da algunas recomendaciones para darse cuenta de que algo anda mal con el hijo:
•Temor
•Tristeza
•Falta de atención
•Bajo rendimiento académico
•Irritabilidad
•Ansiedad
•Pesadillas recurrentes
•Miedos
•Llanto
•Regresión a una etapa del desarrollo (chuparse el dedo o mojar la cama)
•Preocupación extrema
•Dolor de estómago o de cabeza
•Falta de apetito
•Sudoración
•Sarpullidos
Marcela Sinuco
Psicóloga
marcela02323@yahoo.com
¿A qué se debe que se presente el estrés infantil en los niños?
Los pequeños hoy en día son cada vez más perceptivos, sensibles y se inquietan frente a situaciones perturbadoras. El problema es que por su corta edad no saben explicar lo que les sucede. Es una respuesta a un factor que crea un cambio emocional o físico. Tal respuesta puede ser adaptativa o desadaptativa.
¿Cuáles son los síntomas del estrés en los niños?
Síntomas físicos como llorar sin causa alguna, sudor en las palmas de las manos, dolores de cabeza y de estómago, se tuercen o arrancan los cabellos, se muerden las uñas, pueden llegar a orinarse, perturbación del sueño o tener pesadillas.
¿A qué edad se presenta esta situación en ellos?
En la actualidad, el estrés se da a edades cada vez más tempranas, no hay una edad especial en donde se pueda evidenciar los síntomas, por esta razón, los padres deben estar muy atentos a los cambios que se presenten en sus hijos.
Viviana Rangel Manzano
Sicóloga
vidamaster@gmail.com
¿Qué puede producir el estrés en los niños?
El estrés infantil podría definirse como una reacción a una energía desconocida y amenazante producida por un evento difícil de controlar en el que se afecta el equilibrio psicológico, biológico y emocional. De esta manera, en la infancia entendemos que existen muchos cambios, sea en familia o en el colegio, por ejemplo: un nuevo hermanito, escuela, matoneo social o hablar en público. Son momentos que los niños deben aprender a resolver o adaptarse para elaborar sus etapas de una manera saludable; sin embargo, es su propia percepción lo que permite reacciones e interacciones emocionales como la ansiedad, tensión y confusión que se verán reflejados en sus comportamientos.
¿Cómo ayudar a los hijos a manejar este estado?
Los niños reaccionan de diferentes formas porque perciben las situaciones de acuerdo con las herramientas cognitivas que tengan para hacerles frente; de esta manera, es importante como padres estar atentos a las posibles disfunciones que se presenten en el comportamiento de sus hijos, buscando acercamientos para hablar de lo que sucede, preguntar qué es lo que le preocupa, infórmese sobre la problemática, sea tolerante, escuche, averigüe y saque tiempo para atender sus dificultades. Además, facilite la confianza, no juzgue, acompáñelo y apóyelo en caso de que se necesite intervención profesional. No olvidemos que el entorno cada vez es más exigente y genera presiones; sin embargo, como padres es un deber conocer a nuestros hijos porque es una tarea que siempre necesitará de nuestra atención y orientación.














