Martes 11 de Febrero de 2014 - 12:01 AM

Cañones de Colombia, una cadena infinita de montañas

Dentro de un contexto geomorfológico, climático y biogeográfico, algunos cañones pueden albergar especies endémicas de flora y fauna.

Además de ser a simple vista un hermoso paisaje, entre sus rocas los cañones esconden una historia de millones de años sobre su formación.

Geográficamente los cañones nacen de un río, que a través de un proceso excavan en terrenos sedimentarios una profunda hendidura de paredes casi verticales. Es importante aclarar que investigaciones han demostrados que estas grandes capas de roca muestran la estructura geológica de la erosión sobre el lecho fluvial, con la formación de grandes desfiladeros en ambas orillas.

Muchos están sometidos a la variedad del clima que benefician la creación de selvas o bosques húmedos, característicos de suelos cálidos, templados y fríos.

Es por esto que la localización geográfica y la orientación de los cañones determina en gran medida las características en cuanto a clima, cobertura o tipo de vegetación, así como el grado de intervención humana que afecta a la mayoría de estos.

Los cañones cuentan con una diversidad de rocas volcánicas, metamórficas y sedimentarias, formadas en pendientes y sometidas a diferentes condiciones de humedad y temperatura, lo cual genera una amplia gama de ambientes y paisajes en los cañones de las cordilleras.

El Cañón de Chicamocha

Juan Manuel Díaz Merlano, investigó sobre el Cañón de Chicamocha, uno de los más famosos y emblemáticos de la cordillera oriental, por lo cual quedó ubicada en el Top de las Maravillas Naturales del Mundo.

En el libro ‘Cañones de Colombia’, el biólogo y escritor señala que el río Chicamocha, que nace en el departamento de Boyacá y recorre gran parte de Santander, cuenta “con 227 km de recorrido, a veces recto y a veces sinuoso. El cañón del Chicamocha es el resultado de un proceso de entalle y excavación de un complejo sistema fluvial que ha durado alrededor de 30 millones de años y que ha erosionado diversas capas de rocas sedimentarias formadas en el Terciario y actualmente visibles en las partes altas y medias de las laderas; en las partes más bajas de las vertientes se observan además rocas volcánicas plutónicas y metamórficas”, dice uno de los apartes del libro.

Y agrega en la investigación: “Estos estratos rocosos han sido cubiertos en muchas partes por material derrumbado de las zonas más elevadas o por sedimentos depositados por el río”.

Finalmente menciona que por la profundidad y longitud, el cañón del Chicamocha comprende los pisos climáticos frío, templado y cálido; sus partes altas son subhúmedas, las de altura media son semisecas y las bajas secas, con la característica vegetación subxerofítica de arbustos espinosos y cactus”.

Juan Manuel Díaz

Biólogo

“Por biodiversidad se entiende, tanto la amplia variedad de los seres vivos que se encuentran en un determinado lugar, como los procesos naturales de los que dependen y que son el resultado de millones de años de evolución. Comprende también la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas que hay dentro de cada especie, aspectos que permiten la combinación de múltiples formas de vida y cuyas interacciones con el entorno fundamentan el sustento de la vida sobre la Tierra”, explica Juan Manuel Díaz Merlano, autor del libro ‘Cañones de Colombia’.

Además aseguró que los cañones tienen características como la diversidad biológica que constituyen un ambiente particular para el asentamiento y desarrollo de los seres vivos, la profundidad y pendiente de las laderas, la disponibilidad de agua en los suelos, y la orientación y la forma como está dispuesta la depresión del terreno con respecto a los vientos y a la trayectoria del sol. Todo esto determina el tipo y las características de la vegetación que se desarrolla en las distintas zonas de los cañones.

Luis Enrique Cruz

Geólogo micropaleontólogo

“La parte inferior de los cañones es un complejo de rocas metamórficas y la otra parte es una cobertura sedimentaria. Las rocas sedimentarias están depositadas en lo que llamamos una plataforma de calcaria”, explica el Geólogo.

De acuerdo con Cruz, la creación de los cañones se remonta “en una época del mar profundo, después del cretácico, en lo que conocemos como paleoceno, el mar comenzó a levantarse progresivamente y asimismo fue heredada por el sistema fluvial que había, y esa erosión fue empezando a formar esas unidades y rodándolas hasta que forma el cañón”.

Para el Geólogo micropaleontólogo los cañones tienen una gran importancia geológica, “porque allí afloró la geología antigua, mostró evidencias de lo que hubo en el pasado y no hubo la necesidad de perforar las rocas sino que el cañón las fue brotando, la otra parte es que se volvió un lugar con gran belleza paisajista”.

Y precisó que: “los cañones nacen en donde hay ríos, que pueden ser los que circulan agua todo el tiempo o en los lugares intermitentes, es decir que en épocas de lluvia aparecen una corriente de agua”.

Dentro de la investigación realizada por el biólogo Juan Manuel Díaz Merlano, encontró:

En Colombia existen al menos 630 cañones, y unos 280 están sometidos a condiciones de nubosidad que favorecen el desarrollo de selvas o bosques húmedos, característicos de los pisos bioclimáticos cálido, templado y frío, con sus correspondientes formaciones vegetales.

Los cañones se localizan en los costados externos de las cordilleras Occidental y Oriental.

La vegetación que prevalece en los cañones húmedos varía con la altitud. Predominan las plantas que constituyen las llamadas selvas húmedas tropicales o bosques basales.

Actualmente gran parte de estos bosques han desaparecido para dar lugar a cultivos, potreros y rastrojos deforestados.

En estos bosques no es posible identificar plantas dominantes; hay variedad de especies arbóreas distintas, particularmente en la Serranía de Baudó y en el piedemonte cordillerano del departamento de Putumayo. Se destacan leguminosas, como guamos y chochos, así como cauchos o higuerones, guayacanes, sapotáceas, palmas y caobos.

En los llamados bosques de niebla, la nubosidad sustituye en parte el papel que juega la lluvia, al aportar humedad a los animales y a las plantas; los musgos y otras epifitas se vuelven abundantes y dominan ciertas familias como los sietecueros, encenillos y clusias o cucharos.

En cañones húmedos de la cordillera Central —Otún, Combeima, Coello, entre otros— y de la Sierra Nevada de Santa Marta —Buritaca, Don Diego, Corea— se destacan las palmas de cera como elementos emergentes de los bosques andinos.

Los tipos de vegetación que se desarrollan en estas franjas bioclimáticas pueden variar entre los costados húmedos de las diferentes cordilleras, e incluso entre cañones del mismo flanco de una misma cordillera. Se hallan árboles como los nogales, cucharos, cedros y lauráceas —familia de los aguacates— y aparecen también yarumos de grandes hojas.

Con respecto a las aves van desde colibríes hasta águilas y buitres; y de los mamíferos especialmente de murciélagos y roedores. Este es el hábitat preferido de varias especies de monos, zorros y felinos, además de venados, martejas, saínos, marsupiales, osos hormigueros, perezosos y armadillos.

Albergan especies de animales como moscos, abejas, mariposas, escarabajos, mariapalitos o mantis, cucarachas, chicharras, hormigas, arañas, alacranes, milpiés y lombrices. Entre los anfibios están ranas y sapos, incluyendo las de cristal, las arborícolas y las dardo o kokoi, conocidas por sus vistosos colores y poderoso veneno.

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