Viernes 31 de Octubre de 2014
Publicidad
Publicidad
Salud
Patrocinado por:
Martes 17 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Señales de alerta en el recién nacido

Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
El 26-27 y 28 de abril, en el hotel Dann Carlton, se realizarán las Jornadas Pediátricas de Santander, un evento académico y comercial de los laboratorios médicos más grandes de Santander y de su zona de influencia (Arauca, Boyacá, Casanare, Cesar y Norte de Santander). Con una experiencia de 16 años, estas jornadas tienen como objetivo la capacitación de los médicos generales para manejar las principales enfermedades de los niños y actualizar a los pediatras.
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
Los recién nacidos tienen características propias por las cuales no hay que preocuparse: es común que presenten un color rosado o ligeramente morado frecuentes en las manos y los pies, y a veces en el resto del cuerpo, debido al cambio de la temperatura ambiente.

Pero existen algunas situaciones infrecuentes que pueden afectar seriamente la salud del bebé: si se observa que el bebé se pone pálido o azulado (cianótico), sobre todo en la cara y los labios, y además duerme mucho o respira rápidamente, se debe acudir al pediatra enseguida.
Del mismo modo, debe consultarse ante la aparición paulatina de un color amarillento de la piel y las mucosas, sobre todo si se observa que aumenta de intensidad rápidamente, de un día a otro, ya que podría tratarse de ictericia.
El recién nacido requiere, a su vez, un examen exhaustivo apenas sale del vientre, ya que esto permite identificar cualquier otra patología congénita o genética del recién nacido.
“La infección congénita puede producirse en cualquier momento del embarazo o durante el periodo neonatal (por contacto íntimo con personas que están infectadas, por la lactancia materna si la madre tiene la enfermedad o por transfusión sanguínea contaminada”, explica el pediatra Rodolfo Calle.
Los pediatras Álvaro González y Patricio Ventura-Juncá, coinciden en afirmar que el examen no puede durar más de 10 minutos y que la mamá debe estar muy alerta durante este periodo.
“Hay que aprovechar antes de desvestir al niño, de evaluar aspectos de la inspección: estado de alerta, postura, examen del cráneo y de la cara, aspecto de las manos y los pies”.
Hay varias partes del examen que será difícil hacer con el niño llorando: palpación del abdomen, en especial de los riñones, señalan los pediatras.

Voz del experto
REYNALDO BAYONA
Pediatra, Sociedad Colombiana de Pediatría
“Las señales de alerta en el recién nacido son muy sutiles y siempre hay que darle mucha importancia a lo que la madre considera anormal. Pero se le pueden indicar algunas que son las más frecuente: temperatura mayor de 38 o menor de 36, no puede tomar el pecho, vomita todo, letárgico, inconsciente o flácido o se mueve menos de lo normal, convulsiones o temblor, palidez o se ve amarillo. Secreción purulenta conjuntival, supuración del oído, distensión del abdomen, respira muy lentamente o muy rápido o se le hunden las costillas, sangrado o morados, pústulas en la piel.
El examen del recién nacido es un arte; debe realizarse en un lugar con temperatura estable tibia, las manos bien limpias, con el niño completamente desnudo, por un personal bien capacitado y debe hacerse completo, con mucha minuciosidad y sensibilidad para observar cualquier pequeño detalle y a su vez rápido para evitar que se enfríe.
El mejor consejo: “Mamá si a usted le parece que el recién nacido tiene algo raro consulte”, no espere a ver si se mejora, pero evite consultar a horas disparatadas “Uno  con el médico no habla de noche”. Por la noche todo es más difícil, muchos hospitales no cuenta con médicos especialistas en las noches y el médico puede estar agotado y es más frecuente que se equivoque”.

Las alteraciones:
Respiratorias: Si el recién nacido respira con dificultad, más rápidamente que lo habitual (a veces un bebé sano respira rápido durante unos segundos, mientras duerme, y luego continúa respirando normalmente), que mueve la cabeza o la barbilla a cada respiración, que se “queja” cuando respira, deberá consultarse de inmediato, pues estos signos indican una patología respiratoria que requiere tratamiento.

Vómitos abundantes y frecuentes: todos los bebés regurgitan, es decir que desde su estómago se produce el reflujo hacia la boca, de una parte del alimento que ha ingerido. La regurgitación es escasa en algunos niños y muy abundante en otros. De todas maneras, a los pocos días de vida, los papas ya conocen el “estilo” de su bebé. Ante cualquier modificación de este “estilo” de regurgitación -(más abundante, más frecuente, precedida de náuseas) se deberá consultar sin demora. Los vómitos de un bebé recién nacido indican una alteración de su aparato digestivo, que puede ser infecciosa, tóxica o mecánica (por ejemplo una obstrucción a nivel del estómago o de la porción superior del intestino) y debe controlarse al niño con frecuencia hasta que se haya resuelto, pues existe el peligro de deshidratación por falta de incorporación de líquidos al organismo.

Deposiciones líquidas y frecuentes. Durante los primeros dos días de vida los bebés recién nacidos presentan las llamadas deposiciones meconiales, constituidas por los residuos intestinales del niño intraútero. Son oscuras, brillantes, de color verde petróleo. A partir del tercero  o cuarto día se inician las deposiciones “de pecho”, de color amarillo oro, grumosas, explosivas, con halo líquido, muy frecuentes (por lo general, se producen durante la lactancia o inmediatamente después). Alrededor del sexto o séptimo día suelen presentar las llamadas deposiciones de transición, durante 1 ó 2 días: son más verdosas, líquidas, no malolientes, en número habitual para el niño (5 a 6 deposiciones diarias). Estas deposiciones se producen por una elevada oferta de alimento a un intestino que aún no ha completado su maduración; se normalizan al cabo de 1 ó 2 días.

Ante la diarrea del recién nacido (deposiciones más líquidas, más frecuentes, de olor desacostumbrado) debe consultarse de inmediato, pues, si ésta es importante, en pocas horas puede ser causa de deshidratación, aunque no esté asociada con vómitos. Generalmente su causa es infecciosa, aunque puede ser tóxica, secundaria al uso indebido de laxantes por la madre. Cuando a la diarrea se asocian vómitos, distensión del abdomen o fiebre, la situación puede ser de gravedad.

Síntomas en la primera semana
Según la Organización Mundial de la Salud, durante la primera semana se manifiestan los siguientes síntomas si existe una enfermedad grave:
• Rechazo del alimento
• Convulsiones
• Falta de respuesta a estímulos
• Movimientos respiratorios muy frecuentes (más de 60 por minuto).
• Retracción torácica.
• Temperatura mayor a 37,5° C
• Temperatura menor a 35,5° C.
Los síntomas mencionados podrían ser causados por:
• Infección neonatal grave (sepsis o meningitis).
• Trastornos neurológicos (hemorragia cerebral, hipoglucemia, errores innatos del metabolismo.)
• Síndrome de distres respiratorios.
• Neumonía
• Malformaciones pulmonares, cardiopatías congénitas.
Conviene recordar que la consulta con el pediatra es prioritaria en estos casos.

Publicada por
BELKYS P. ESTEBAN
Su voto: Ninguno (2 votos)
Compartir en facebookCompartir en twitterCompartir en my spaceAgregue a digg.com
Agregar comentario
Agregar comentario
Comentarios de facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad

Zona Comercial

Publicidad
Todos los derechos reservados Galvis Ramirez & Cia S.A. - 2014 - Bucaramanga - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular. Términos y condiciones