Empiezo por decir que Carlos Fernando Sánchez no me parece mala persona. En los pocos espacios que hemos coincidido, ha sido cortés. Pero desde que lo conocí, cuando era director de Panachi, era imposible que en sus conversaciones no emergiera el coronel Hugo Aguilar, como una especie de ser superior omnipresente. En ese entonces, cuando Aguilar estaba tras las rejas, reconocía que lo visitaba y hablaba con él frecuentemente. Poco a poco el nombre de Sánchez empezó a sonar como la “ficha” del coronel Aguilar para perpetuarse en la Gobernación. Y una vez en libertad, inició la correría del condenado por ‘parapolítica’ con Sánchez al lado, como una especie de ventrílocuo que le pone una cara a la voz del coronel. Tan fuerte es la presencia de Aguilar en su campaña, que los boletines oficiales de sus correrías comienzan siempre nombrándolo, antes de quien se supone es el candidato. “Hugo Aguilar, Carlos Fernando Sánchez y el equipo de Santander en serio llegaron a San Benito, Aguada, La Paz….”, se lee en el comunicado de prensa que detalla la acti-vidad del candidato. “Durante 4 días, Hugo Aguilar llegó con el equipo de Santander en Serio a Sábana de Torres, Puerto Wilches… donde presentó oficialmente a Carlos Fernando Sánchez...”, se lee en uno más. “El Coronel Hugo Aguilar regresó a la Provincia de Mares, se reencontró con su pueblo al que agradeció, la lealtad, apoyo y cariño que mantuvo durante su ausencia”.¿De quién es la campaña? ¿De Aguilar o de Sánchez? De modo que Carlos Fernando luce como una especie de candidato sin alma, que presta su cuerpo y su imagen para que otro reencarne. Como un zombie.Insisto, no digo que Sánchez sea un zombie malo, como en las películas. Solo que no tiene alma. No tiene voz propia, ni propuestas, ni equipo, ni discurso. Y eso tiene un precio muy alto. Quiere decir que si llega a ser Gobernador, le deberá todo a Hugo Aguilar. Y todo es todo. Será como una especie de figura decorativa, que se sienta en el despacho, mientras en otro lugar, el verdadero mandatario, el ‘parapolítico’ decide qué hacer con el departamento.