Disciplina que se inicia como recreación en las agrestes montañas, donde de manera especial los fines de semana es motivo de encuentro y disculpa para el deleite de bebidas fermentadas: chicha o guarapo, con precisas y tradicionales normas que siempre son respetadas. Nace en la provincia de García Rovira, en el municipio de Macaravita, según el historiador y periodista José del Carmen Rivera Mejía.En sus inicios, el bolo criollo es practicado derribando un solo palo y ello era realizado con piedras, pero transcurrido algún tiempo y ya prácticos los participantes, son ubicados tres palos de manera frontal a un tablón; el reto es tumbar el que indique el contrario; el tablón es utilizado para evitar que dichas bolas rueden por las laderas donde se practica el deporte. Los duelos son personales y el ganador debe enfrentarse a otro adversario.Para lograr la integración los tres palos son colocados en fila india, como hoy lo conocemos y se integran por equipos a fin de hacer más equilibrada la disputa.El santandereano del común tiene el hábito de distraerse jugando el Bolo Criollo, denominado igualmente 'El de los tres palos', fiel al cumplimiento de las normas del juego, se pactan encuentros o se cazan los chicos, que es como se llama una partida que generalmente es a un número determinado de palos y se apuesta algún tipo de bebida.Quien devuelve la bola se denomina Garitero y es fundamental para el desarrollo del juego, es la persona que emite el veredicto final de la jugada, hay un dicho popular que dice: 'sentencia de garitero, apelación a los infiernos...', por lo general son hijos o familiares de los jugadores que buscan algún dinero mediante esta labor.Por la camaradería y la práctica, se convierten en cotidianos y expertos jugadores.El que lanza primero se llama postor y quien lo hace al final se denomina matador; el reto es enfrentarse a un contrincante y si es perdedor, se busca inmediatamente la revancha. El tiempo, se hace corto por lo generoso que es el juego en recreación e integración. Si hay varios perdedores apuestan lo que se llama 'la cabra' es decir, el costo de la apuesta. Por tradición en los chicos de Bolo Criollo no hay empate, siempre habrá ganador y perdedor.