Haciendo un extraordinario esfuerzo y con el deseo de legarnos su recuerdo, Gilberto dio término exacto a sus pretensiones. Sus amigos lo acompañamos en forma masiva al lanzamiento de su libro Las Recetas de Toto en la casa del Libro Total y allí nos despedimos de él definitivamente. Su propósito se cumplió a cabalidad y hoy tenemos en nuestras manos un ejemplar que representa la obra de sus sueños. Gilberto no quería irse sin dejarnos un compendio de recetas para que sigamos recordándolo a manteles, que fue siempre su deleite. La edición sobrepasó las expectativas y los primeros ejemplares volaron como el alma del autor.Un sueño profundo en el cual quedó sumido lo dejó inerme para siempre. Una semana fue suficiente para que se fuera a la eternidad; nos dejó la evocación de su jovialidad, su amistad, su educación, su señorío, sus sentimientos, sus recuerdos de niñez, de joven y de viejo. Había podido vivir más porque su generación aún persiste.Su sensibilidad social lo llevó a ser partícipe de innumerables actividades de carácter benéfico en favor de los más desposeídos. Como miembro del Club Rotario Bucaramanga, lideró la construcción de un moderno albergue en el Asilo San Rafael. Colaboró en el programa del Padre Manolo “Niños de Papel” y la Fundación Estructural. En silencio fue un verdadero filántropo. Este libro Goormet es el mejor testimonio que nos deja Gilberto. Ahí está retratado con su sombrero alto y blanco de cocinero; refleja el color de su alma y sus sentimientos que siempre fueron transparentes y querendones para quienes nos preciamos de ser sus amigos. Ahora solo nos queda aprender a preparar las viandas y conseguir los menjunjes que cada plato requiere. Estamos seguros que en adelante nos lameremos los dedos por cuenta de nuestro querido y gran amigo que duerme para siempre.Nuestra condolencia para su hija Alicia María, sus pequeños hijos y su esposo, extensiva a sus hermanas Carmen Alicia, Gloria y demás familiares.