Los alimentos crucíferos son vegetales del género Brassica y se incluyen el brócoli, col, coliflor, repollo verde y col de Bruselas. El brócoli es conocido como “la joya de la corona de la nutrición”. Estos alimentos son los mejores quemopreventivos conocidos en la naturaleza; es decir, su consumo previene la aparición de enfermedades al contener unas sustancias denominadas glucosinolatos. Los isotiocianatos, productos de la ruptura de los glucosinolatos que contienen azufre, son las sustancias que exhiben actividad anticancerosa y antiinflamatoria en etapas tempranas y son antioxidantes al reducir el estrés oxidativo, regular enzimas y controlan la apoptosis (muerte celular programada). Las enfermedades neurodegenerativas se presentan cuando la apoptosis se altera. Comer en forma regular crucíferos, previene el Alzheimer. El consumo de vegetales crucíferos se ha asociado a la prevención del cáncer de pulmón, páncreas, vejiga, próstata, tiroides, piel, estómago y colon. El consumo excesivo puede bloquear la glándula tiroides.La luteína y zeaxantina son sustancias de la familia de los carotenoides que se encuentran en los vegetales Brassica en especial el brócoli, la espinaca y la arveja, así como en el huevo. La leche materna contiene cantidades grandes de luteína y zeaxantina siendo predominante la luteína. Estos compuestos únicos se encuentran en concentraciones elevadas en la región macular de la retina y funcionan como antioxidantes y filtros para la alta energía de la luz azul. Estudios en humanos han demostrado su papel preventivo en el daño por oxidación. La luteína es un componente estructural del ojo y potente antioxidante. Comer estos vegetales previene las enfermedades degenerativas de la retina. La semillas de crucíferas y los brotes de estos alimentos son fuente rica de vitamina A, K, B1 y B2. La vitamina C es muy abundante en el brócoli. El brócoli, coliflor y repollo se comen crudos en ensaladas o en forma de escabeche. Hervir las verduras en agua causa una pérdida significativa de glucosinolatos entre un 30 a 60%, pérdida mayor si se cocinan en microondas o se cortan, pican o trituran y no se consumen después de una hora. El brócoli le gusta mucho al niño.