En Medicina se denominan elementos traza o micronutrientes, unos compuestos químicos que están presentes en el cuerpo en cantidades mínimas siendo vitales para el crecimiento, desarrollo y funcionamiento de todos los órganos. Los principales son el zinc, cobre, magnesio, hierro y manganeso.La mayoría de enzimas necesarias en las reacciones químicas del cuerpo, necesitan estos micronutrientes. Es conocida la anemia por deficiencia de hierro. El exceso de “alimentos chatarra” produce su deficiencia. El desequilibrio y disminución del zinc, cobre, manganeso y bacterias probióticas se relacionan fuertemente con el proceso de envejecimiento. Estos micronutrientes son vitales en el sistema de defensa así como en la conformación de un sistema antioxidante eficaz para contrarrestar la oxidación que el funcionamiento del cuerpo produce. Muchos episodios diarreicos y virales en el niño producen deficiencia de zinc; de ahí el uso que se le da en la actualidad. A nivel del sistema nervioso central cumplen papel importante en el funcionamiento de las neuronas. El desequilibrio en sus niveles produce deterioro cognitivo o trastornos de movimiento, elementos característicos en todas las enfermedades neurodegenerativas especialmente el Parkinson y Alzheimer. Las mayores alteraciones se relacionan con el zinc. Existe una relación directa entre la deficiencia de zinc y la aparición del cáncer de próstata y de endometrio en la mujer. Cuando estos órganos son incapaces de absorber el zinc, las células comienzan a volverse malignas.El manganeso es otro elemento fundamental en los sistemas antioxidantes del cuerpo. Se torna tóxico al inhalarlo en exceso, situación que se presenta en la industria del acero inoxidable. La acumulación en el cerebro produce daño irreversible como el observado en las enfermedades neurodegenerativas. La disminución del cobre en el cerebro y en otros órganos produce inflamación y disminución de la energía necesaria para su funcionamiento llevando a cambios similares a los vistos en el Alzheimer; además, altera totalmente el metabolismo graso del cuerpo produciendo síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular. Excepto para el zinc y hierro, no existen suplementos para tratar estas deficiencias. El mejor tratamiento es una alimentación equilibrada y saludable.