
La televisión paquistaní retransmitió imágenes de una multitud curiosa que se agolpó en el puerto para ver cómo sacaban del agua al pesado animal.
El dueño de la piscifactoría de Charai, donde se encuentra el tiburón, no mostró demasiada pena por el pez y lo vendió por 1,7 millones de rupias (18.755 dólares), unas 20 veces más de lo que esperaba obtener al principio.

