Bucaramanga
Martes 02 de agosto de 2016 - 05:02 PM

La vida de una estudiante transgénero en un colegio de Piedecuesta

Victoria nació con genitales masculinos, pero afirma que desde que tiene conciencia se siente una niña. La joven logró que su colegio público en Piedecuesta, Santander, le respetara su identidad de género, por lo que asiste a clases como cualquiera de sus compañeras.

La vida de una estudiante transgénero en un colegio de Piedecuesta (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)
La vida de una estudiante transgénero en un colegio de Piedecuesta (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: JOHN FREDY ARIAS GONZÁLEZ

Uno de los primeros recuerdos que tiene Victoria Fernández de su infancia es verse caminar en tacones, a escondidas de su familia. La joven de 17 años cuenta que desde que tiene conciencia pertenece al género femenino. “Desde que tenía unos cinco años mi actitud no era como la de los otros niños".

Actualmente su lucha se concentra para los colegios en Santander enseñen a convivir en paz y a respetar las diferencias. Más ahora, luego de las declaraciones de la diputada santandereana Ángela Hernández, catalogadas por un sector de la sociedad como homofóbicas, en las que se opone a la implementación de la Ley 1620.

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Esta norma busca que las instituciones educativas generen reglas que protejan dela violencia y la discriminación a sus estudiantes, por motivos como su identidad y orientación sexual. Sin embargo, según la diputada Ángela Hernández, se trataría de una "colonización homosexual". Esta corporada propuso además ideas como la construcción de colegios exclusivos para la comunidad Lgbti.

Ante el punto de vista de la diputada por el Pardito de La U, Victoria Fernández le hizo una invitación a la Diputada de Santander para que comprenda que se debe aprender a vivir en un mundo diverso. "Quiero hacerle ver que en los colegios de Santander existe comunidad Lgbti. No podemos 'colonizar', ni mucho menos cambiar la orientación sexual de los demás".

Por esta razón, esta estudiante transexual le propone que se reconozca la comunidad Lgbti como personas normales, merecedoras de los mismos derechos que los heterosexuales. “Somos los que más promovemos igualdad, amor y respeto, pero somos los que más insultos recibimos. Deseamos generar paz desde nuestras instituciones".

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Esta opinión la respalda la madre de la menor, Ximena Fernández, quien aseguró a Vanguardia.com que cree que cada quien tiene derecho a pensar diferente, pero al tiempo debe ser respetuoso de las opiniones de los demás. "Todos somos hijos de Dios. Estuvo mal la forma en que la diputada se refirió a este tema. Es una persona que poco a poco tendrá que aprender aceptar a los demás tal y como son".

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"Quiero que mi vida sea una gran victoria"

Victoria Fernández estudia desde la primaria en el colegio Víctor Félix Gómez Nova de Piedecuesta. Se ausentó tres años y regresó para cursar el grado octavo hace dos años. En ese entonces, a sus 15 años, y sin decirle a nadie, se maquillaba. "Solo hasta diciembre del año pasado decidí abrirme con mi familia".

Victoria Fernández confiesa que al inicio fue muy complicado el proceso de aceptación en su familia. “Es bastante difícil este choque, más en una cultura machista y conservadora como la de Santander".

Para su alivio, la madre y la abuela, que son las acudientes de esta activista, poco a poco fueron comprendiendo el derecho del libre desarrollo y la identidad de género. "El apoyo es total, están de mi parte y dispuestas apoyarme en este cambio”, recalca con optimismo la joven.

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Al respecto, Ximena Fernández narra que como madre inicialmente fue una situación difícil  emocionalmente. Recuerda que en un principio su hijo se declaró gay, pero ocultó su deseo de ser mujer. “Con el transcurso de los días nos contó que quería hacer su transformación. Que no se sentía cómodo siendo hombre. Tengo una educación distinta, pero me voy adaptando y aceptando las cosas”.

Un proceso similar debió vivir en el colegio. La menor comenta que fue una gran sorpresa para los maestros y directivos notarle algunos cambios corporales, como lucir el cabello un poco más largo de lo normal. "Agradezco al coordinador del colegio que me dio la oportunidad de escucharme. Luego de explicarles el cambio por el que atravieso, me aceptaron tal y como soy".

Precisamente, Ximena asevera que su hija es tajante en sus decisiones y eso la impulsó a exponer su caso y lograr ser aceptada poco a poco. "Es una idea complicada para un colegio donde hay tantos niños. No se puede todo a 'totazos', con el tiempo se fueron danto las cosas y la aceptaron".

La única condición que exigió el colegio a Victoria Fernández fue adherirse al reglamento que rige el comportamiento de las mujeres en la institución educativa. Entre las normas están no llevar uñas extravagantes, aretes muy grandes o exceso de maquillaje. "Se trata de cumplir las normas básicas para dar una buena imagen de la institución". 

En cuanto al vestuario, se resolvió que Victoria vestiría el uniforme de educación física, que a su juicio “es neutro y hace más fácil la convivencia". Sin embargo, reconoce que el próximo año, cuando espera obtener su grado de bachiller, le gustaría llevar permanentemente el uniforme de mujer.

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Además, uno de los primeros cambios más notorios de la joven fue su nombre. Pues aunque en su registro de nacimiento figura como Miguel Ernesto Nítola Fernández, ella prefiere ser identificada como Victoria Fernández y espera, cuando tenga la mayoría de edad, hacerlo de forma oficial.

Para esta estudiante de décimo grado, quien desde febrero pasado acude al médico y al psicólogo para iniciar un tratamiento hormonal, su nuevo nombre tiene mucho significado. Cada paso en su proceso de transición evoca un triunfo hacia su meta, que es considerarse una mujer transgénero completamente. "Quise que mi nombre dijera lo que deseo para mí. Quiero que mi futuro y mi vida sean una gran victoria".

Ofrecieron un cinco a quien la volviera hombre

Como todo cambio, la presencia de una persona transgénero puede generar situaciones adversas. Victoria recuerda el día en que uno de sus profesores ofreció en clase regalar “un cinco” a cualquier estudiante que la volviera hombre nuevamente.

Pese al insulto, la joven cuenta que prefirió no acudir a los directivos de la institución para que se abriera algún proceso sancionatorio. "Mi docente apenas se estaba adaptando a esa opción de expresarme como quería. Durante el resto de año me ha respetado".

Precisamente, Fernández opina que en todo este proceso de aceptación el perdón juega un papel fundamental, especialmente en el contexto actual del país donde se está abriendo la posibilidad de empezar a construir paz.

Así como perdonó a su profesor, Victoria está dispuesta a disculpar a aquellos compañeros que, aunque no son muchos, aún tienen prejuicios sobre ella. Igualmente, para esta estudiante resulta algo incómodo cuando en algunas actividades académicas solicitan que se separen hombres de mujeres. "Quedo a veces en ese limbo, pero agradezco al colegio por ser tan paciente".

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La lucha continúa

Victoria Fernández explica que dentro de poco emprenderá campañas en compañía de una fundación para promover el respeto a las diferencias en los colegios. "Busco quitar el temor hacia los Lgbti. Organicé la primera actividad en junio pasado en honor a las víctimas de la masacre de Orlando en Piedecuesta. Se llevó a cabo maravillosamente".

Así mismo, una de las jornadas en la que la activista tiene planeado participar es en el homenaje a Sergio Urrego, que se hará el próximo jueves 4 de agosto, a las 6:00 p.m. en la Calle de los Estudiantes de Bucaramanga. Cabe mencionar que este joven se suicidó en Bogotá, tras recibir tratos homofóbicos de las directivas de su colegio. A partir de este caso,  la Corte Constitucional emitió la Sentencia T-478 de 2015 en la que ordenó una revisión a los manuales de convivencia, para garantizar que los colegios adopten medidas contra la discriminación de cualquier tipo.

Victoria Fernández dice que persistirá en su lucha para hacerle entender a los santandereanos que se debe dejar a un lado las diferencias y respetarse mutuamente. "Ser diferente no significa que vamos a causar daño…”.

 

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Publicado por: JOHN FREDY ARIAS GONZÁLEZ

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