Aunque se verá de forma tenue, mañana lunes 21 agosto los bumangueses podrán disfrutar del fenómeno que más atención atrae a aficionados de la astronomía y la fotografía por su espectacularidad: el eclipse solar.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
Hay que advertir, eso sí, que las posibilidades de apreciar al máximo este espectáculo también dependerán de la condición climática que se dé durante mañana en la tarde.
De acuerdo con Jhonattan Pisco, ingeniero encargado del observatorio planetario del Grupo Halley de Astronomía y Ciencias Aeroespaciales de la Universidad Industrial de Santander, UIS, en la ciudad se podrá apreciar desde la 1:30 p.m.
El fenómeno natural se extenderá hasta las 3:45 p.m., teniendo su punto de mayor oscurecimiento a las 2:22 p.m.
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El experto explicó que este fenómeno se da justo cuando la luna se interpone en el camino de la luz del sol y proyecta su sombra en la Tierra.
Esto significará que durante mañana en la tarde, la luna se moverá por delante del sol y él se verá un tanto ‘oscuro’.
El perfecto ocultamiento del sol permite a los científicos capturar con gran detalle la elusiva atmósfera exterior del sol o corona solar.
Para verlo mejor
El Centro Halley de Astronomía y Ciencias Aeroespaciales de la Universidad Industrial de Santander, UIS, realizará una transmisión del eclipse, en directo, a través de su página de Facebook Complejo Astronómico UIS. La transmisión iniciará a la 1:30 p. m.
Bonito recuerdo
El 26 de febrero de 1998, cuando el mediodía despuntaba y el sol tras una enorme sombra se ocultaba, casi todos los bumangueses, invadidos del imperativo deseo de curiosear, presenciaron con la frente en alto y la luna en trance su último eclipse solar del siglo pasado.
Corazones excitados por el espectáculo natural miraron hacia el cielo, ocultos en gafas de filtro especial, en pantallas de televisión, platones con agua y hasta en el trasluz de las hojas de los árboles del Centro de la ciudad.
Emocionados, tal vez conmovidos, como cuando llega la Navidad, los niños y adultos, en distintos puntos de la calle 36 con carrera 15, se apresuraron a agarrar entre sus manos los ‘miles de eclipses’ que se caían de los árboles y que se habían formado entre sus hojas por efecto de los rayos de la ‘mordida’ luz solar.
Las miradas ya no se dirigían hacia lo alto, sino al suelo, a la sombra de los árboles que ‘llovían’ eclipses en miniatura, que no solo se podían ver, sino también tocar.
















