El pasado miércoles una juez fijó una pena de 51 años y 10 meses a Rafael Uribe Noguera, por el rapto y asesinato de la menor de siete años.

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
Desde mi corazon (sic) y con todo mi amor les pido perdon”. Así inicia una carta presuntamente redactada, a puño y letra, por Rafael Uribe Noguera, condenado a 51 años y 10 meses por el asesinato y violación de la menor de siete años de edad Yuliana Samboni.
La carta, dada a conocer por Caracol Radio, aparece escrita en una libreta de hojas cuadriculadas en las que el confeso asesino lamenta los hechos ocurridos en diciembre pasado y que terminaron costándole la vida a la menor de edad, a quien Uribe ultrajó.
Tres cortos párrafos muestran lo que sería el arrepentimiento de este hombre, quien se excusa con la familia de la pequeña Yuliana y desea que un hecho como el que él protagonizó, y que lo tiene recluido en la cárcel La Picota de Bogotá, nunca se repita.
“Lamento profundamente la muerte de Yuliana y lo que ella representa, el sufrimiento de la familia Samboní y les expreso mi más grande anhelo de que nada parecido se repita nunca”, dice Uribe.
En otro aparte el asesino responsabiliza del trágico hecho a las drogas y el alcohol por lo que afirma “mi verdadero y unico (sic) deseo en estos momentos es que la juventud y todas las personas sean concientes (sic) del flagelo que causan las drogas y el alchol (sic) en la sociedad en las personas y en su alma” .
En esta misma línea Uribe Noguera señala que el error más grande que cometió en su vida fue el haberse iniciado en el mundo de las drogas “el peor error de mi vida fue entrar en ese inferno (sic) en la tierra y no haber logrado salir de el” (sic).
En la carta, cuya fecha de elaboración no se precisa, Uribe señala además “desde el mismo instante que pasaron los hechos de los cuales me desconozco a mi mismo, y hasta este momento hay esperado que se aclaren los hechos y que sea la verdad la que salga a la luz haciendo que la justicia prime sobre todo” (sic).
Así concluye la escueta carta de Uribe, la misma que abrió con la expresión “queridos míos”.














