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Miércoles 31 de Enero de 2018 - 05:48 PM

Luis Fernando Muriel anotó con el Sevilla en la semifinal de la Copa del Rey

Leganés y Sevilla empararon 1-1 y dejaron para el partido de vuelta el desenlace de la eliminatoria de semifinales de la Copa del Rey que enfrenta a ambos conjuntos.

Desde el arranque se vio al Sevilla con ganas de llevarse un buen resultado al enfrentamiento de vuelta como ya sucediera en las eliminatorias anteriores. Intimidante e intenso, impuso un ritmo muy alto que incomodó al rival. Incluso pudo adelantarse a los tres minutos en un saque de esquina que no culminó Mercado.

El susto sirvió de estímulo al Leganés, cuya idea era no encajar goles y obtener provecho de lo mucho o poco que tuviera en la ofensiva. Sin embargo, una de sus incursiones iniciales en área contraria pudo costarle un disgusto cuando los visitantes armaron una contra acto seguido de un córner y Banega mandó el balón fuera.

Se entendían bien los sevillistas en ataque, moviendo el esférico en campo contrario con velocidad y precisión. Las vertiginosas conducciones de Sarabia hacían sangrar a la zaga y Muriel dio un aviso cuando remató un esférico que se había paseado por delante de la portería, sacándolo Gumbau desde el suelo cuando olía a gol.

Vea también: Con este golazo de Luis Fernando Muriel, Sevilla empató 1-1 con el Getafe

Se le escapó en esa al colombiano, pero poco después acabó celebrando. Una pérdida de Beavue en la medular y la posterior transición andaluza dejó en situación de dos para dos a Sarabia y al propio Muriel con Bustinza y Siovas. Abrió el primero y definió el segundo de tiro cruzado.

La diana valía oro porque daba serenidad y era un excelente escudo contra cualquier estocada rival. Porque el Leganés también se acercó a puerta al capturar Beauvue un balón muerto, pegándole ajustado pero por encima del larguero.

Necesitaban un revulsivo los blanquiazules y del vestuario volvieron con Eraso en lugar del amonestado Brasanac. A ese cambio de piezas se le sumó una mentalidad más valiente y el traje de gran competidor que le ha permitido llegar donde nunca antes lo había hecho en su historia.

Con garra y también algo de orgullo el equipo dio un paso hacia adelante pese a la adversidad. Y lo vio recompensado aunque para ello tuviera que sonreírle la fortuna gracias infortunio del guardameta Sergio Rico.

El portero cobró protagonismo en lo negativo al intentar despejar en el segundo palo un balón aéreo procedente de un córner. No acertó en su idea y Siovas, casi sin querer, acabó tocándola de cabeza rumbo a las mallas.

Emergió entonces de nuevo el mejor Sevilla, el que carburó durante el periodo inicial. Cómodo en la contra, vertical, hábil a la hora de encontrar los pasillos interiores pese a no renunciar al juego abierto. En ese tramo Banega dispuso de la más clara, pero su intento se perdió por la línea de fondo.

Aun así, fue el Leganés quien se mostró más voluntarioso durante el cuarto de hora que servía como colofón a la cita. Arrojo sin finalización que impidió romper la igualada. El Sánchez Pizjuán dictará sentencia.

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